La reciente captura en Brasil del presunto narcotraficante albanés Ervin Mata es el ejemplo más reciente de cómo operan en América Latina los proveedores de servicios criminales originarios de los Balcanes.
Mata, detenido el 26 de abril cerca de San Pablo, está acusado de servir como puente entre proveedores suramericanos y compradores europeos para una organización criminal balcánica que coordinaba envíos de cocaína desde Brasil hacia Europa a través de puertos en países como España y Alemania.
Mata forma parte de una larga lista de traficantes balcánicos capturados o asesinados en América Latina. Estos actores criminales —originarios de países como Albania, Serbia y Montenegro, con una larga historia de poderosas mafias— se han convertido en figuras clave del tráfico de cocaína y de las redes de lavado de dinero en la región.
En lugar de construir bastiones territoriales como los grupos criminales tradicionales de América Latina, los criminales balcánicos se han insertado en una cadena de suministro de cocaína cada vez más fragmentada, gestionando las rutas, la logística y las relaciones necesarias para mover cocaína desde los centros de producción andinos hacia los crecientes mercados de consumo en Europa.
A continuación, explicamos los principales roles que desempeñan los actores criminales balcánicos en la región.
Los emisarios
Los grupos criminales originarios de los Balcanes se han consolidado como actores clave en el creciente mercado europeo de cocaína. Distribuyen cocaína en ciudades de todo el continente, abasteciendo tanto a organizaciones criminales locales como a compradores mayoristas.
Las redes criminales balcánicas suelen estar descentralizadas y se basan en lealtades familiares y alianzas comerciales, más que en la pertenencia a un grupo criminal específico y fácilmente identificable. Para negociar acuerdos, envían emisarios a países productores y exportadores de droga como Colombia, Ecuador y Brasil, donde pactan negocios con productores y establecen alianzas con grupos locales encargados de mover y almacenar cargamentos. De esta forma, eliminan intermediarios locales y aumentan las ganancias para sus organizaciones. Mata, a quien las autoridades albanesas vinculan con una organización criminal balcánica, parece haber sido uno de estos emisarios.
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Pero hay otros casos. Uno de ellos es el Dritan Rexhepi, un criminal albanés cuya extensa trayectoria incluyó fugas carcelarias en Italia y Bélgica. Rexhepi fue un emisario de alto perfil de Kompania Bello, una red albanesa compuesta por 14 familias criminales. Fue detenido en Ecuador junto a un cargamento de cocaína en 2014, pero continuó coordinando envíos con grupos criminales colombianos y ecuatorianos desde prisión hasta su liberación en 2021. Posteriormente, Rexhepi fue arrestado en Turquía en 2023 y actualmente enfrenta juicio en Albania. Aunque Europol aseguró haber desmantelado completamente a Kompania Bello en 2020, antiguos integrantes y remanentes de la red continúan siendo actores relevantes en el tráfico de cocaína en América Latina.
Otro ejemplo es el del Clan Farruku, una organización criminal albanesa basada en vínculos familiares, que coordinaba cargamentos de cocaína entre Ecuador y España. Presuntamente, enviaba emisarios a Ecuador para gestionar junto con grupos ecuatorianos la exportación de cocaína. Uno de esos emisarios, Ergys Dashi, fue asesinado en la ciudad portuaria de Guayaquil en febrero de 2022, unos días después de que autoridades españolas incautaran dos toneladas de cocaína en Cádiz que posteriormente fueron vinculadas al Clan Farruku.
Especialistas que operan de forma independiente
En otros casos, los criminales balcánicos en América Latina operan de manera independiente y oportunista, aprovechando su capacidad para hacer negocios y sus conexiones personales con productores, redes locales y compradores mayoristas en Europa, en lugar de trabajar para un grupo específico con base en el continente europeo.
Dritan Gjika, un albanés que se trasladó a Ecuador y posteriormente obtuvo la ciudadanía ecuatoriana, fue uno de estos traficantes independientes de gran influencia. No se ha comprobado que Gjika tuviera vínculos con algún grupo criminal balcánico en particular. En cambio, se presume que habría establecido alianzas directas con productores colombianos y coordinado con grupos ecuatorianos encargados de mover, almacenar y contaminar contenedores marítimos con cocaína en Guayaquil. Como fachada para sus actividades de tráfico, Gjika habría creado una red de empresas exportadoras legales que enviaban productos como bananos —uno de los principales productos de exportación de Ecuador— hacia puertos europeos.
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Según mensajes de texto revisados por el Organized Crime and Corruption Reporting Project, el alcance de Gjika incluía la negociación del precio de cargamentos de cocaína en Europa con distintos compradores mayoristas establecidos en ciudades portuarias del continente. Gjika fue capturado en junio de 2025 en Abu Dabi y espera su extradición a Ecuador, donde es requerido por cargos de crimen organizado y corrupción.
Gjika no fue el único albanés en Ecuador que logró abrirse camino en el tráfico de cocaína como actor independiente. Adriatik Tresa y Arber Çekaj utilizaron modelos similares al de Gjika, creando sus propias empresas exportadoras en Ecuador como fachada para el tráfico de cocaína. Ambos presuntamente ocultaban cocaína en cargamentos de banano con destino a Europa. Tresa fue asesinado en un suburbio de Guayaquil en 2020, mientras que Çekaj fue capturado en Alemania en 2018.
Expertos en delitos financieros
Ya sea vinculados a una organización o actuando de forma independiente, muchos actores criminales balcánicos en América Latina se han especializado en lavar dinero proveniente de sus propias operaciones de narcotráfico o de trabajos realizados para grupos locales y europeos.
Gjika, el traficante independiente albanés, utilizó sus múltiples empresas fachada para lavar más de US$31 millones a través del sistema financiero ecuatoriano entre 2015 y 2024, según los fiscales.
En noviembre de 2025, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a 27 personas y entidades vinculadas a un esquema de lavado de dinero operado desde México por los Hysa, una familia criminal albanesa. Las autoridades estadounidenses aseguran que la red —que operaba junto al Cartel de Sinaloa— lavaba dinero del narcotráfico a través de casinos y restaurantes de lujo en Sinaloa, Sonora y otros estados mexicanos.
El lavado de dinero también fue una de las principales actividades criminales del ciudadano serbio Jezdimir Srdan, quien, tras obtener una polémica excarcelación anticipada en Ecuador en 2018 por cargos de narcotráfico, fue recapturado en 2024 y condenado a 10 años de prisión por lavado de dinero.
























