José Adolfo Macías Villamar, alias “Fito”, fue el cabecilla de los Choneros, uno de los grupos criminales más importantes de Ecuador. Se integró a la organización durante su ascenso, cuando pasó de ser una pandilla regional a convertirse en una de las estructuras criminales más poderosas del país, con vínculos con redes internacionales de narcotráfico y una fuerte influencia dentro del sistema penitenciario. Sin embargo, para cuando Fito asumió el control en 2020, el grupo ya había comenzado a fragmentarse.
La fuga de Fito de prisión en 2024 desató una búsqueda nacional y una crisis política y criminal en Ecuador, que llevó al presidente Daniel Noboa a declarar un “conflicto armado interno” contra los grupos armados del país. Fue recapturado en junio de 2025 y extraditado a Estados Unidos al mes siguiente, donde enfrenta cargos por narcotráfico y tráfico de armas.
En este perfil:
- Noticias recientes sobre Fito
- ¿Cuál es la historia de José Adolfo Macías Villamar, alias ‘Fito’?
- ¿En qué actividades criminales participaba Fito?
- ¿Dónde operaba Fito?
- ¿Quiénes eran los aliados y enemigos de Fito?
- ¿Cuál es el panorama para Fito?
Noticias recientes sobre Fito
16 de junio de 2026: Arresto del hermano de Fito
Javier Macías Villamar, alias “Javi”, fue detenido en Colombia por cargos de homicidio, lavado de dinero, enriquecimiento ilícito y delincuencia organizada en Ecuador. Fue trasladado a Ecuador, y el ministro del Interior, John Reimberg, aseguró que será extraditado a Estados Unidos.
¿Cuál es la historia de José Adolfo Macías Villamar, alias ‘Fito’?
Fito nació en 1979 en la ciudad ecuatoriana de Manta, en la provincia costera de Manabí. Allí conoció, a inicios de la década de 2000, a Jorge Luis Zambrano, alias “Rasquiña”, uno de los líderes de los Choneros, que en ese entonces era apenas una pandilla local.
Fito ascendió dentro de la organización hasta convertirse en una de sus figuras más importantes a inicios de la década de 2010, trabajando junto a Rasquiña, quien para entonces se había consolidado como el principal líder del grupo.
En 2011, Fito fue enviado a la prisión de máxima seguridad La Roca, en Ecuador, donde recibió una condena de 34 años por asesinato, robo, tenencia de armas y narcotráfico. Escapó junto con Rasquiña y otros 16 presos en febrero de 2013 y permaneció prófugo durante poco más de tres meses. En mayo de ese año fue recapturado en Manta, mientras que Rasquiña fue detenido en Bogotá, Colombia, unos seis meses después.
Tras el cierre de La Roca luego de la fuga, Fito fue trasladado al Centro de Rehabilitación Social Regional, conocido también como La Regional. Allí convirtió el centro penitenciario en un centro operativo de los Choneros, ampliando la influencia del grupo dentro del sistema carcelario y también en las calles.
Fito aprovechó sus conexiones en Manabí, así como sus conocimientos sobre lavado de dinero, para poner a los Choneros al servicio del narcotraficante ecuatoriano Washington Prado Álava, alias “Gerald”, y encargarse de la logística de sus operaciones. Cuando Gerald fue detenido en Colombia en 2017, Fito lanzó una campaña para eliminar los remanentes de su red y apoderarse del lucrativo corredor del narcotráfico en Manabí.
Cuando Rasquiña fue asesinado en diciembre de 2020, Fito asumió el control de los Choneros. Sin embargo, sin el liderazgo carismático de Rasquiña para mantener cohesionada la organización, esta comenzó a fragmentarse. Los Lobos, una poderosa facción dentro de los Choneros a la que Fito responsabilizaba por la muerte de Rasquiña, formaron una nueva alianza y terminaron convirtiéndose en una estructura criminal independiente.
Tras un fallido intento de asesinato contra Fito en 2021, respondió con una masacre que dejó 31 muertos en la prisión La Regional. Con el control del centro penitenciario consolidado, Fito vivía en relativo lujo junto a sus lugartenientes en un pabellón exclusivo. Según reportes periodísticos, las celdas contaban con televisores, aire acondicionado y máquinas para hacer helados. En 2023, incluso grabó allí un video musical.
Fue trasladado brevemente a La Roca —que reabrió en 2022— en agosto de 2023, pero los jueces ordenaron su regreso a La Regional después de que sus abogados argumentaran que su vida corría peligro en otro centro penitenciario.
En enero de 2024, poco antes de que fuera trasladado nuevamente desde La Regional, desapareció de su celda. Su segunda fuga desató una búsqueda nacional y contribuyó a que el presidente Daniel Noboa declarara un “conflicto armado interno” contra las bandas del país, mientras la violencia se extendía por distintas ciudades.
Finalmente, Fito fue localizado en un búnker de lujo en Montecristi, una pequeña localidad a pocos kilómetros de Manta, en junio de 2025. Un mes después fue extraditado a Estados Unidos para enfrentar cargos por narcotráfico y tráfico de armas, a los que se declaró no culpable. De ser condenado, podría recibir una pena de entre 20 y 50 años de prisión.
¿En qué actividades criminales participaba Fito?
Fito supervisaba el tráfico de cocaína de los Choneros, así como actividades de minería ilegal, homicidios, tráfico de armas, secuestros y extorsión. Puso a los Choneros al servicio de organizaciones de narcotráfico y se encargaba de la logística del transporte de cocaína a través de Ecuador. Los miembros de la organización eran pagados en droga, que luego vendían en mercados locales.
En Estados Unidos, Fito enfrenta cargos por tráfico internacional de cocaína, así como por la compra, el contrabando y el uso de armas provenientes de ese país.
El control de Fito sobre las economías dentro de las cárceles, como la distribución de alimentos, el contrabando y la extorsión, impulsó su ascenso mientras estaba encarcelado. Su familia también gestionó un amplio esquema de lavado de dinero que procesó al menos US$17 millones entre 2016 y 2024.
¿Dónde operaba Fito?
Desde su base en la prisión La Regional, en Guayaquil, Fito utilizaba sus conexiones en Manabí para convertir a los Choneros en proveedores clave de servicios de narcotráfico en esa zona, transformando la provincia en un eslabón importante de la cadena transnacional de cocaína. Para 2024, el grupo tenía presencia en casi todas las provincias costeras y fronterizas de Ecuador, aunque ha enfrentado dificultades para mantener su control desde que comenzó a fragmentarse en 2020.
¿Quiénes eran los aliados y enemigos de Fito?
Fito prestó servicios al Cartel de Sinaloa, así como a grupos mafiosos europeos. Su organización también trabajó con el narcotraficante local Washington Prado Álava, alias “Gerald”, a mediados de la década de 2010, hasta su detención en 2017.
Los principales rivales de los Choneros durante gran parte de la década de 2010 fueron los Lagartos, una alianza de pandillas penitenciarias de Guayaquil. Sin embargo, tras la muerte de Rasquiña, Fito se enfrentó a facciones disidentes de los Choneros, especialmente los Lobos, los Tiguerones y los Chone Killers, aunque estos dos últimos grupos posteriormente volvieron a alinearse con la organización.
¿Cuál es el panorama para Fito?
La extradición de Fito a Estados Unidos, donde probablemente pasará décadas en prisión, implica que su papel en el panorama criminal de Ecuador ha llegado a su fin. Siete miembros de su círculo familiar fueron condenados por lavado de dinero en Ecuador en mayo de 2026. Al mes siguiente, su hermano Ronald Javier Macías Villamar, alias “Javi”, quien según algunos reportes habría asumido un papel de liderazgo dentro de los Choneros, fue detenido en Colombia. Otra figura relevante, Celso Moreira Heredia, así como el hombre de confianza de Fito, Darío Javier Peñafiel Nieto, alias “Topo”, también fueron extraditados a Estados Unidos en junio.
Es probable que los Choneros continúen fragmentándose, un proceso que se ha acelerado tras la extradición de Fito, sin un sucesor claro capaz de ocupar su lugar.
























