



























Tras la muerte del líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, durante una operación militar en febrero de 2026, las autoridades de Estados Unidos señalaron a su hijastro, Juan Carlos Valencia González, alias “El 03”, como el nuevo líder del grupo. Sin embargo, El 03 es apenas una de varias figuras de alto rango del CJNG que podrían aspirar al poder, y la organización podría incluso evitar nombrar a un único jefe visible.
La editora general de InSight Crime, Deborah Bonello, conversa con el codirector Steven Dudley y los investigadores de México Victoria Dittmar y Parker Asmann sobre la compleja sucesión dentro del CJNG.
Deborah Bonello (DB): Durante casi dos décadas, Juan Carlos Valencia González acumuló influencia dentro del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) de México, mientras permanecía casi invisible ante el público. Ahora, el gobierno de Estados Unidos asegura que dirige toda la organización. El Centro Nacional de Contraterrorismo actualizó recientemente su guía antiterrorista y señaló a Valencia González, alias “El 03”, como el actual líder del cartel, meses después de que su histórico jefe, “El Mencho”, muriera en una operación militar en Jalisco en febrero.
DB: Pero ¿eso es realmente lo que está ocurriendo o Washington está buscando una respuesta sencilla para una lucha por la sucesión bastante compleja? Soy Deborah Bonello, editora ejecutiva de InSight Crime, y esta semana me acompañan nuestro codirector, Steven Dudley, y nuestros investigadores en México, Victoria Dittmar y Parker Asmann, quienes han seguido de cerca el panorama del CJNG tras la muerte de El Mencho. Gracias a todos por acompañarnos.
Steven Dudley (SD): Es un gusto estar aquí.
Victoria Dittmar (VD): Gracias, Deb.
Parker Asmann (PA): Gracias por invitarnos.
DB: Bien. Vic, comencemos por lo básico. Cuéntanos quién es El 03 y por qué Estados Unidos se inclinó específicamente por él.
VD: Claro. Juan Carlos Valencia González es hijastro de El Mencho, lo que, al menos en el papel, lo convierte en un sucesor muy lógico si entendemos estos grupos como negocios familiares, en los que se confía más en los parientes que en cualquier otra persona para hacerse cargo del negocio. Juan Carlos, o El 03, proviene de una de las familias criminales más influyentes de la zona entre Jalisco y Michoacán, en el occidente de México, un epicentro de la producción de metanfetamina y el lugar de origen de muchas de las principales figuras del mundo criminal mexicano. Está vinculado a la familia Valencia, una de las pioneras del tráfico de metanfetamina.
El Cartel del Milenio tuvo mucha influencia durante la década de 1990 y comienzos de la década del 2000. Trabajó estrechamente con el Cartel de Sinaloa. Cuando esa alianza se rompió, alrededor de 2010, nació el CJNG. Así, algunos familiares y facciones vinculados al Cartel del Milenio terminaron uniéndose al CJNG. Una de las facciones más conocidas es Los Cuinis, integrada por los hermanos de Rosalinda Valencia, madre de Juan Carlos y esposa de El Mencho hasta la muerte de este.
Así que él proviene de esa familia y también está vinculado a El Mencho porque su madre estaba casada con él.
El Mencho también tuvo hijos, pero ninguno aparece por ahora como candidato para sucederlo porque están en prisión o enfrentan algún proceso judicial. Incluso algunos colaboran con las autoridades estadounidenses. Por eso no hay un sucesor claro dentro de la familia. Cuando, pocos meses después de la muerte de El Mencho, comenzó la conversación sobre quién lo sucedería, la respuesta lógica era alguien de la familia. Y creo que Juan Carlos era una de las opciones más evidentes debido a esos profundos vínculos familiares y a la trayectoria que construyó tanto en el Cartel del Milenio como en el CJNG.
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DB: Claro. Y no es un recién llegado. De hecho, lleva tiempo en el radar de las autoridades.
VD: Sí. En 2020 se hizo pública una acusación formal en su contra ante una corte federal del Distrito de Columbia, en Estados Unidos, por cargos de tráfico de drogas y armas. En la acusación, los fiscales estadounidenses señalan que lo siguen al menos desde 2007. Así que estamos hablando de una larga trayectoria criminal. Sin embargo, mantuvo un perfil muy bajo, como mencionaste al comienzo. No creo que fuera muy conocido, al menos públicamente, hasta los últimos años. Se cree que su papel dentro del CJNG comenzó a crecer alrededor de 2015, cuando Rubén Oseguera, hijo biológico de El Mencho, fue capturado y posteriormente extraditado a Estados Unidos. Fue entonces cuando numerosos reportes de prensa comenzaron a vincular a Juan Carlos con las funciones de “El Menchito”, el alias del hijo de El Mencho. Se cree que heredó muchas de esas funciones, entre ellas el liderazgo del Grupo Élite, también conocido como Fuerzas Especiales Mencho, un brazo armado con fuerte presencia en el centro de México. Creo que fue entonces cuando su perfil comenzó a crecer. Con el tiempo, esto derivó en la acusación formal y en una recompensa del Departamento de Estado por su captura, que actualmente asciende a US$5 millones.
DB: Bien. Parker, quiero incluirte en la conversación porque siento que viene un “pero”.
PA: Exactamente, Deb. Señalar a un capo puede resultar una narrativa conveniente para Estados Unidos, pero no refleja la realidad que Vic y yo hemos observado durante nuestro trabajo de campo en México. Lo cierto es que el CJNG ya no opera en torno a un solo líder ni bajo una estricta jerarquía vertical.
Preferimos pensarlo como un modelo de franquicia. Una forma útil de entenderlo es imaginar varias estructuras piramidales, cada una con su propio liderazgo, que se superponen e interactúan entre sí, en lugar de una gran pirámide con un único líder en la cima. El CJNG tiene varias facciones regionales semiautónomas en México. Cada una cuenta con sus propios comandantes y territorios, y gestiona, en esencia, sus propias fuentes de ingresos y operaciones cotidianas. Creo que El Mencho logró mantenerlas unidas hasta cierto punto, pero su muerte no produce automáticamente un sucesor. Produce un vacío de poder, y hay varias personas dentro del CJNG que podrían llenarlo. Juan Carlos Valencia es, sin duda, una de ellas, pero no es la única con influencia dentro de la organización.
En nuestras investigaciones hemos escuchado mucho sobre Ricardo Ruiz Velázquez, alias “Doble R”, quien dirige uno de los brazos armados de élite del CJNG en Jalisco, la principal base de operaciones de la organización. Él se ubica en el extremo más militarizado del grupo. También está “Tío Laco”, acusado de controlar una parte importante del negocio de robo de combustible del CJNG, una economía ilícita que ha generado miles de millones de dólares durante la última década. Y también está “El Sapo”, presuntamente involucrado en la obtención de precursores químicos provenientes de China para producir metanfetamina y fentanilo.
Con esto en mente, es muy poco probable que, tras la muerte de El Mencho, el CJNG tenga un único líder a cargo de todo.
DB: Entonces, cuando Estados Unidos afirma que el CJNG tiene “una estructura de mando jerárquica en la que los líderes regionales gestionan las operaciones cotidianas bajo la dirección de Valencia González como líder máximo”, ¿cuánto peso deberíamos darle a esa afirmación?
SD: Creo que debemos ser cautelosos. Basta con observar cómo está planteada: esa cita carga con gran parte del argumento. Podemos interpretarla de distintas maneras, porque “líder máximo” puede significar muchas cosas. Incluso podría referirse a lo que estamos describiendo: el reconocimiento de que la organización tiene varias partes, distribuidas en estructuras de mando regionales que son jerárquicas en sí mismas y pueden superponerse, pero que no conforman una única jerarquía.
Otra posibilidad que hemos visto en la región es la existencia de una especie de junta directiva. Es un modelo que hemos observado en lugares como Colombia y, hasta cierto punto, también fue la forma en que se organizó el Cartel de Sinaloa: varias estructuras diferentes. En los últimos años, esas estructuras se han ido desmoronando, pero ese era el modelo general. También lo hemos visto en otros lugares. Ecuador es un buen ejemplo, con varios líderes u organizaciones agrupados bajo el paraguas de una organización grande y poderosa. El CJNG también ha operado de esa manera durante años. Ha incorporado a grupos locales para que trabajen bajo su mando, muchas veces a punta de pistola. Es decir: se alinean con nosotros o mueren o se van. Así ha operado. Pero eso no significa que sea una estructura muy cohesionada, porque se basa en la fuerza o en la amenaza de usarla. Todo esto conforma una estructura mucho más compleja de la que podría verse en una serie de Netflix.
DB: Claro, y ya hemos advertido sobre esto. En InSight Crime no hemos verificado de manera independiente que Valencia González sea el único líder. Solo informamos que el gobierno de Estados Unidos lo ha señalado como tal.
SD: Sí, y creo que esa distinción importa. Sin embargo, quizá no importe tanto para la administración Trump. Hay que tener en cuenta que esta administración se ha planteado como una fuerza dedicada a eliminar capos. Y eso es importante porque gran parte de lo que hace la administración Trump gira en torno a una narrativa. No se puede matar a un capo si primero no se identifica a uno. Es algo que debemos tener presente.
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SD: Al mismo tiempo, como señaló Vic, también hay razones para creer que esta persona es una figura muy importante dentro del CJNG. No podemos simplemente dar un paso atrás y decir que no lo es. Por supuesto, ocupa una posición muy relevante dentro de la estructura debido a su linaje, sus conexiones y su larga trayectoria. Estamos hablando de una década de actividad en los niveles más altos de la que podría ser la organización criminal más poderosa, al menos en la parte norte de este hemisferio.
DB: Vic, vuelvo contigo. ¿Sería más útil pensar en corrientes o pirámides que compiten entre sí, en lugar de individuos enfrentados?
VD: Sí, creo que es una forma útil de verlo, y se relaciona con lo que Parker mencionó hace unos minutos. Cuando El Mencho estaba vivo, era una figura casi mítica. Pero la realidad sobre el terreno es que las decisiones cotidianas en muchos de los territorios donde está presente el CJNG las toman los comandantes regionales. Son ellos quienes suelen forjar o romper alianzas. Deciden cuándo lanzar determinadas ofensivas. Manejan las relaciones con políticos y comunidades, entre otros actores. Algunos recurren más a la violencia; otros están más orientados a los negocios. Todo depende mucho del contexto y de los actores presentes en cada territorio.
Siempre ha existido cierto grado de coordinación central. Algunas decisiones estratégicas han requerido, al menos, la aprobación del círculo más cercano del CJNG. Por ejemplo, en nuestro sitio web hemos informado ampliamente sobre la relación o alianza que se formó entre el CJNG y los Chapitos para apoyarlos en la guerra interna del Cartel de Sinaloa. Presuntamente, El Mencho también aprobó esa alianza, aunque la coordinó principalmente un líder local.
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VD: Así que, como también decía Steve, esto varía mucho. A veces hay superposición y otras veces no. Pero no debemos subestimar la influencia y la autonomía que tienen estos líderes regionales sobre el terreno.
Si observamos a Juan Carlos Valencia, es evidente que representa solo una corriente —si queremos verlo de esa manera—, una parte de la organización. Representa el componente familiar, esa lógica de clanes con la que puede entenderse el CJNG. Está vinculado a la estructura de lavado de dinero y creo que probablemente también dirige a distancia algunos brazos armados. No necesariamente se ensucia las manos como quizá lo hacen otros líderes regionales, más inclinados a recurrir a la violencia y la intimidación que a este enfoque más empresarial.
Así que el CJNG está compuesto por muchas corrientes diferentes. Por ahora no está claro si compiten entre sí. No hemos visto niveles extremos de violencia, por lo que podemos suponer que no. Pero si la forma en que se dirige actualmente la organización no cuenta con una aceptación amplia, estas diferencias podrían terminar convirtiéndose en una lucha por el poder.
DB: Parker, ¿se ha registrado mucha violencia vinculada al CJNG y a la sucesión, similar a lo que vimos con los Chone Killers en Ecuador después de la muerte de “Ben 10”? ¿O a lo ocurrido de manera más evidente en Sinaloa, que cayó en una guerra interna tras la detención de El Mayo hace dos años?
PA: Deb, todavía no hemos visto violencia de esa magnitud, y creo que esa es una de las partes más interesantes de esta historia. Cuando El Mencho murió en febrero, la reacción inmediata fue intensa. Vimos decenas de narcobloqueos y ataques coordinados en unos 20 estados de México. Hubo bloqueos en carreteras y zonas enteras de grandes ciudades como Guadalajara quedaron paralizadas. Fue una verdadera demostración de la capacidad del CJNG, pero duró muy poco.
Cuando la situación se calmó en los días siguientes, las operaciones continuaron casi con normalidad. No hemos visto la guerra entre facciones que hemos documentado en lugares como Ecuador con los Chone Killers, un grupo que se fragmentó en cinco células enfrentadas en lugares como Durán después de la muerte de su líder. Creo que esto se debe en buena medida a las arraigadas estructuras locales del CJNG y a la diversificación de sus fuentes de ingresos. Eso parece haberle dado, al menos hasta ahora, suficiente capacidad de resistencia frente a la incertidumbre provocada por la muerte de El Mencho. Pero no hemos visto la violencia a gran escala registrada en otras partes de la región.
DB: Entonces, ¿eso significa que la transición avanza sin problemas o que la violencia todavía podría estallar?
SD: Bueno, estas situaciones pueden evolucionar de distintas maneras. En cierta medida, siempre estamos interpretando señales. Por ahora no lo sabemos. En el pasado, si hablamos específicamente del CJNG, el grupo ha logrado superar varias crisis. Probablemente ninguna tan significativa como esta, pero en 2017 se produjo la escisión de Nueva Plaza y, en 2022, Los Mezcales se separaron en Colima, un importante centro de operaciones del CJNG. Fue entonces cuando surgieron los primeros rumores —o uno de los muchos rumores— sobre la muerte de El Mencho, y eso actuó como detonante. Aun así, mantuvieron la cohesión. Conservaron intacta la operación —la federación, o como quiera llamarse—. Por lo tanto, existen precedentes de que el CJNG puede mantenerse unido.
Al mismo tiempo, en otros contextos, como Ecuador, hemos visto que el proceso de atomización se desarrolla durante un periodo prolongado. Aunque el líder muera o sea extraditado, los efectos pueden comenzar a verse seis meses, un año o incluso un año y medio después. Creo que todavía estamos dentro de ese periodo, en una ventana en la que no sabemos cuál será el resultado.
DB: Vic, quisiera volver a la comparación que hice antes con Sinaloa. Durante los últimos dos años hemos visto un conflicto interno muy brutal entre las distintas facciones del Cartel de Sinaloa, a raíz del engaño y la detención de El Mayo en Estados Unidos. ¿Cómo compararías eso con lo que no estamos viendo en Jalisco?
VD: Es una gran pregunta porque creo que lo que vemos ahora en Sinaloa es, en buena medida, el resultado de una traición entre dos familias que durante muchos años trabajaron juntas y fueron socias clave en numerosos negocios: la facción de El Chapo y la facción de El Mayo. La traición culminó cuando Joaquín, uno de los hijos de El Chapo, presuntamente engañó a El Mayo, lo secuestró, lo llevó a Estados Unidos y lo entregó a las autoridades estadounidenses. Pero el conflicto se venía gestando desde años antes porque varios integrantes de la facción y la familia de El Mayo habían testificado contra El Chapo. También habíamos visto cómo, en muchas partes del país, sobre todo en la frontera norte, los brazos armados vinculados a la facción de El Mayo o los Mayiza y los vinculados a los Chapitos ya se disputaban rutas y mercados de drogas. Todo esto culminó con la detención de El Mayo. Creo que la violencia que vemos hoy responde a esa lógica de traición. Si solo hubiéramos visto la captura de El Mayo, sin una traición ni estas dinámicas previas, la historia quizá habría sido diferente.
Eso no significa que no hubiera podido producirse violencia. Por ejemplo, cuando El Chapo fue capturado y luego extraditado, no hubo violencia inmediatamente después. Pero un par de años más tarde, una facción vinculada a Dámaso López, otro de los socios históricos de El Chapo, comenzó a enfrentarse con los Chapitos. Como decía Steve, estas cosas a veces tardan. Sin embargo, la principal diferencia con el CJNG es que, al menos públicamente, no sabemos si hubo alguna traición. No podemos descartarla, porque es algo muy común en el mundo criminal, pero hasta ahora no tenemos indicios de ello. Tampoco hay disputas claras entre los distintos líderes regionales o las facciones que conforman el CJNG. Para mí, eso explica por qué la situación es tan diferente de lo que vemos en Sinaloa. De nuevo, esto no significa que no vaya a haber violencia en el futuro o que esa posibilidad no exista, porque estas dinámicas toman tiempo. Si el arreglo actual no funciona para los líderes regionales o las distintas facciones del grupo, podrían surgir disputas.
DB: Vic, ¿qué necesitarías ver para sentirte segura al afirmar que El 03 es el verdadero líder operativo del CJNG?
VD: Es una gran pregunta. El único escenario en el que me sentiría cómoda llamándolo el líder, como una especie de Mencho 2.0, sería si ese liderazgo se reflejara claramente en la organización, como ocurría con El Mencho. Por ejemplo, si los comunicados de la organización lo reflejaran o si los comandantes regionales reconocieran su autoridad, algo que suelen hacer públicamente, mediante canciones, mensajes que dejan en las comunidades o publicaciones en redes sociales. Tendríamos que ver señales claras de que las distintas facciones están alineadas con él.
Dicho esto, no estoy convencida de que la organización funcione de esa manera, como hemos discutido a lo largo de esta conversación. Creo que es más probable que veamos varios centros de poder en el país, en lugar de uno solo. Aunque coincido con Steve: no hay duda de que Juan Carlos, o El 03, forma parte de la familia y tiene influencia dentro de la estructura de liderazgo. No debemos subestimarlo y probablemente tiene un gran poder de decisión. Pero tampoco subestimaría la influencia de los otros centros de poder de la organización, es decir, los distintos líderes regionales.
DB: Parker, ¿qué crees que deberíamos observar durante los próximos meses?
PA: Es una gran pregunta, Deb. Creo que debemos prestar atención a varias cosas para ver cómo evoluciona la situación. La primera es si alguno de los comandantes influyentes que hemos mencionado hace algún movimiento público o violento para consolidar el control. Eso sería un buen indicador de la situación interna de la organización.
En segundo lugar, debemos observar los niveles de violencia y si se mantienen los niveles relativamente bajos que hemos visto desde la muerte de El Mencho, o si solo estamos ante un desfase, como mencionó Steve, antes de que comiencen a aparecer las consecuencias y se desate una lucha violenta por el control. En algunos lugares, especialmente a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, como Tecate, hemos visto divisiones internas dentro de la facción local del CJNG que han disparado la violencia. Pero, hasta ahora, el fenómeno se ha mantenido muy localizado y no se ha extendido necesariamente a otros bastiones regionales de la organización.
Por último, es muy importante observar las principales economías criminales del CJNG —en especial el tráfico de drogas sintéticas y el robo de combustible— y determinar si sufren alguna alteración real. Al final, esas economías pueden ser mejores indicadores de la situación del CJNG que la persona a la que Estados Unidos haya señalado como el próximo máximo líder del grupo.
DB: Está claro que Estados Unidos ya tomó una posición, y es posible que el hijastro de El Mencho termine dirigiendo partes del CJNG. Pero todo lo que hemos discutido apunta a una afirmación basada en una historia verosímil y un árbol genealógico, no todavía en un control real y confirmado. Quizá solo conozcamos la respuesta cuando veamos si las distintas corrientes del CJNG se disputan el poder o simplemente se alinean. Steve, Vic, Parker, muchas gracias a todos por acompañarme.
SD: Gracias, Deb.
DB: Y gracias a ustedes por vernos. Acaban de ver The InSight Take, nuestro videoanálisis semanal en formato de conversación sobre las principales historias de crimen organizado en América Latina. En nuestro sitio web pueden encontrar los perfiles y la cobertura de todos los temas que hemos analizado. También pueden consultar otros episodios de este espacio en la sección multimedia, así como en YouTube y Spotify.
DB: Si hay alguna historia o tema que quieran que analicemos a fondo, pueden escribirme a dbonello@insightcrime.org. Regresaremos la próxima semana con otro episodio de InSight Take. Hasta entonces.
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