




















«Es un monstruo». Una respetada y acaudalada empresaria de Cataluña, a quien llamaremos Gemma —nombre cambiado—, describe así a Julia L. «Manipuladora», añade sobre la psicoanalista que aparece como un sorprendente nuevo personaje en la muerte de Isak Andic. Gemma acudió a su consulta para intentar solucionar un problema familiar. En la novela negra en que se ha convertido el caso de la muerte del fundador de Mango, Julia L. ya no es una actriz secundaria.
En el primer auto de la jueza, del 19 de mayo de 2026, su nombre aparece en un párrafo enigmático. Cuando se enumeran los «indicios suficientes para considerar que la muerte del señor Isak Andic podría tratarse de una muerte no accidentada, existiendo una participación activa y premeditada en la muerte de su padre por parte del señor Jonathan Andic». Ahí la jueza ya cita su participación en el caso. En un punto fundamental: la herencia de uno de los hombres más ricos de España. Las palabras «obsesión», «dinero» y «herencia» son esenciales.
«Respecto a la relación entre padre e hijo manifiesta el señor Jonathan Andic que era una relación sin desavenencias, del análisis de los mensajes de WhatsApp se demuestra lo contrario, siendo el motivo principal de dicha mala relación la obsesión que Jonathan tiene por el dinero, hasta el punto de pedirle una herencia en vida que el padre se ve obligado a aceptar para continuar teniendo relación con su hijo, propiciada por la psicóloga Julia L., la cual incita a dicha decisión al señor Isak Andic», describe la togada.
Ese era el poder de Julia L. El patrimonio neto de la familia Andic supera los 2.500 millones de euros, según el ranking anual de EL MUNDO. Y la terapeuta había «propiciado» que Jonathan recibiera parte de esa fortuna como «herencia en vida».
Las líneas siguientes, escritas por la jueza del caso en su auto, explican la razón de esa petición de Jonathan, propiciada por Julia L.: «Resultado del análisis de las conversaciones, se desprende que Jonathan Andic a mediados del año 2024 fue conocedor de que el señor Isak Andic tenía intención de cambiar el testamento creando una Fundación para ayudar a las personas necesitadas. Es en ese momento que se produce un cambio notable en el señor Jonathan Andic, el cual pretende reconciliarse y reconoce que su actitud con el dinero no es la correcta. El padre, en un intento de reconciliarse con su hijo, acepta la excursión que su hijo le propone para hablar los dos solos». La jueza destaca que la fundación mencionada «no se ha llegado a constituir» por parte de Isak. El móvil para la investigación por homicidio premeditado, al que apunta el auto, es el dinero.
Julia L., por cierto, ya había prestado declaración ante los Mossos y se amparó en el secreto profesional.
¿Quién es Julia L.? Su fama dentro de la alta sociedad catalana es inversamente proporcional a su huella digital. Apenas queda una foto donde ella se ve a lo lejos. Es de una escuela de salud donde ella colaboró a partir del año 2004. Está sentada sobre un escenario. Al lado, una silla vacía. A su espalda, un rótulo de Banca March. La presentan como «prestigiosa médico, psicóloga y psicoanalista». Una eminencia en lo que denominan como «terapias psicoemocionales». Poco más se señala de su biografía. Destaca su apellido alemán, más propio de Leipzig y Frankfurt que de Sudamérica, de donde se intuía su acento. Germano-ecuatoriana, cruzaba el Atlántico para atender su consulta en Barcelona.

Julia L. durante una conferencia en 2004.CRÓNICA
Según Gemma, sus adinerados pacientes llegaban «a pagar sus billetes de avión». Ella relata que no atendía a cualquiera. Que ni siquiera había un rótulo con su identificación en el portal. El nombre y apellido con el que le cita la jueza a declarar, actualmente, no figura en el listado de colegiados de psicología de Cataluña. Julia L. sería un fantasma, de no ser por testimonios como el de la empresaria Gemma. Julia aparece también en un libro, el de un coreógrafo y danzador andino. La huella digital no se borra de la impresión en tinta y papel. Esta obra, publicada en 2018, da más pistas de su supuesto éxito...
«A finales de mayo, baila las coreografías Bocaira y Mujer en el marco de una conferencia dictada por la doctora Julia L., psicoanalista alemano-ecuatoriana, en el Centro Internacional de Convenciones de Barcelona el 18 de mayo de 2016».
El diario La Hora de Ecuador da más pistas. Para organizar sus actividades, el artista había sido invitado antes por una fundación cuya denominación coincide con el apellido de Julia. Su actuación en la Ciudad Condal, una década antes, fue a lo grande también, como destaca el medio hispanoamericano. «Bailó en Casa Batlló, uno de los tesoros arquitectónicos construidos por Gaudí. Esta fue una función exclusiva para 30 personas, con el objeto de recaudar fondos para un proyecto de niños de la calle», recalca. Todo organizado por la Fundación L.
El nombre de Julia en las redes se pierde en aquel 2016. La jet-set catalana estaba a sus pies. La conexión Quito-Barcelona funcionaba como un puente aéreo psicoanalítico. Había rumores, desavenencias, pero sus virtudes superaban a los comentarios de quienes creían que su accionar era más que incorrecto.
El 14 de diciembre de 2024 todo cambia. Isak Andic muere cuando le acompañaba su hijo Jonathan. Primero se catalogó de accidente. Después, el shock. El primer auto de la jueza le permitió a Jonathan librarse de la cárcel sólo tras pagar una fianza de un millón de euros. La investigación apunta a un «homicidio». Y un factor fundamental: el psicológico. Pone el foco en «la manipulación emocional del señor Jonathan Andic sobre su padre para conseguir sus objetivos económicos».
Tras el segundo auto, donde se amplía la investigación, distintos medios señalan que Julia habría trabajado con más miembros de la familia, incluida la pareja de Isak Andic.
Los detalles de la visita se amplían. «En primer lugar, respecto a la propuesta de ir de ruta por Montserrat, la hizo el señor Jonathan Andic a su padre el día 9 de diciembre de 2024, cinco días antes del accidente, y no dos semanas antes, como manifestó en sede policial. La hora propuesta era a las 7:15 horas, teniendo en cuenta que a esa hora en invierno es de noche. Tampoco tiene sentido que el señor Jonathan le pidiera a la pareja del señor Isak Andic que acudiera a recogerlo, que el señor Jonathan Andic seguiría solo. Manifestó en declaración Jonathan Andic que era habitual que fuesen a caminar padre e hijo, cuestión que fue desmentida por el personal de servicio del señor».
Como relató Crónica, la sólida investigación de los Mossos en los aparatos tecnológicos —tres móviles— y en el coche de Jonathan, le han dado base para afirmar que «ante este cúmulo de indicios que podrían implicar al señor Jonathan Andic Raig en la muerte de su padre, esta instrucción solicita una serie de mandamientos judiciales para poder acreditar las circunstancias en las que se produjo la muerte de Isak Andic y poder determinar con exactitud la posible participación de Jonathan Andic, y si existieran terceras personas que participaran en los hechos».
Otra llamada de Jonathan es curiosa en lo acontecido tras la muerte de Isak Andic. Sorprende aún que, antes de llamar al teléfono de emergencias, se comunicara con la pareja de su padre. «Tras ello se pondría en contacto con doña Estefanía Knuth y, a continuación, con el 112». Después del fallecimiento se conocerían las desavenencias entre los herederos del magnate y Knuth. Unos querían darle, en un principio, cinco millones de euros, Estefanía reclamaría 14 veces más...
Como en una película de suspense, en el auto se recalca una y otra vez esa posibilidad de «terceras personas».
«Del análisis de los mensajes de WhatsApp entre el señor Isak Andic y el señor Jonathan Andic, análisis de posicionamiento, de eventos de teléfono móvil que llevaba Isak Andic el día de la muerte, análisis de los accesos del vehículo de Jonathan a la zona donde se producen los hechos, de las declaraciones de testigos, informes e inspección ocular de la Unidad de Montaña del cuerpo de Mossos d'Esquadra, informes de autopsia, informes fotográficos realizados por la policía científica de la unidad de investigación de Mossos, se aprecian indicios suficientes para continuar con las investigaciones centrándose en la persona de Jonathan Andic Raig. Sin descartar la posibilidad de que exista la participación de terceras personas en los hechos, dado que la única referencia de cómo habrían sucedido es la información aportada por el hijo del difunto en sus dos declaraciones en calidad de testigo», abundó la jueza para apuntalar el caso.
Encontrarían incluso algún mensaje en el que escribía de la muerte de su padre.
Hace hincapié en el viaje de Andic a Ecuador, donde —según su testimonio— le fue sustraído el móvil que tenía el día de la muerte de Isak. Busca reconstruir«la cronología del viaje a Ecuador de Jonathan Andic Raig. Tal y como se desprendió de la declaración de su secretaria, el día 21 de marzo de 2025 Jonathan le solicitó que le comprara unos billetes de avión para ir a Ecuador el día 24 de marzo de 2025 y volver el día 26 de marzo, no constando en la agenda del señor Jonathan, y desconociendo el motivo».
Tras ese viaje, cambió de terminal. Por esa razón se han perdido conversaciones fundamentales para entender lo que sucedió realmente. «Del terminal de teléfono intervenido al señor Jonathan no ha sido posible recuperar las conversaciones de WhatsApp de datos anteriores a la presunta sustracción de su anterior terminal de teléfono iPhone 14 Pro. La presunta sustracción se produce en una franja temporal donde los diferentes medios de comunicación se hacen con la investigación del caso. En este sentido se considera necesario tener acceso a la tarificación de la línea». Saber a quién llamó antes y después de su viaje y con quién se reunió en Ecuador son elementos cruciales en esta fase de la investigación.
El auto judicial añade detalles forenses de las heridas sufridas por Isak Andic antes de fallecer. «Es como si se hubiera lanzado por un tobogán, con los pies por delante, todas las lesiones del resbalón son en el lado derecho y en forma ascendente. No presenta lesiones en las palmas de las manos, se descarta el resbalón con una piedra o caída hacia delante», se describe explícitamente tras analizar el cadáver.
¿A qué tercera persona alude la jueza? Lo responde así al sustentar por qué es clave recuperar la información del móvil desaparecido de Jonathan y «comprobar los actos, las llamadas que realizó en el momento de los hechos, a quién llamó después del suceso, la premeditación de la acción criminal con alguna persona, la existencia de una tercera persona que directa o indirectamente participara en los hechos» y, también, «si la psicóloga Julia L. ha tenido alguna implicación».
¿Cómo se llega a esta sospecha? Aparte de los hechos citados en los dos escritos judiciales, hay más pistas. Los claroscuros de la terapeuta de la jet-set los señala Gemma. Repite por segunda vez la palabra «monstruo» para describirla. «Tiene un poder de manipulación enorme. Ata a las personas a su terapia... Felizmente me di cuenta inmediatamente». Según su testimonio, no siempre sucede así.
«Una amiga mía, de una familia muy rica de Cataluña, tenía un hijo mayor con problemas y lo llevó allí, con ella. No terminó bien».
Cuenta una serie de detalles sobre la más alta burguesía catalana y su relación con Julia. De su amiga que se distanció de su familia, de cómo hubo un enfrentamiento por sus posesiones. Otra palabra que repite: «Dependencia». A la psicoterapeuta solo se llegaba con invitación. «No era que su consulta fuera especialmente cara... era más bien como si hubiera entrado en una secta». Denuncia que hay sagas que han tenido que crear «fideicomisos» para proteger su patrimonio. Para describir a qué nivel había llegado, aparte de los Andic, Gemma describe la salida de su consulta. Afuera, aguardando su turno, estaban dos miembros de lo más alto de la aristocracia española. «Los tenía allí, esperando. Enlaza perfectamente con este caso...». Ese era el nivel de sus pacientes.
El silencio de Julia L. y su entorno está blindado. Crónica ha querido contactar con sus antiguos empleadores mallorquines, con los pocos colegas que se sabe a ciencia cierta que han coincidido con ella... Mutis total.
La jueza avanza con sus pesquisas. Ya ha pedido a la empresa telefónica de Jonathan su registro de llamadas en Ecuador, específicamente en Quito. Los investigadores señalan que nunca se conectó. La defensa ha hecho público que sí se comunicó. Si así fue, ¿a quién llamó?
Asimismo, son los propios letrados de Jonathan Andic quienes ponen el trabajo de Julia L. como parapeto. Con su método, intentan justificar esos mensajes que describen la mala relación con su padre y su «actitud con el dinero». Hablan de su «terapia psicoanalítica fuertemente directiva». Y que, en esta forma de tratar al paciente, el especialista es parte esencial. No es sólo un oyente pasivo. Es más bien activo e incluso partícipe en las decisiones finales. De ahí lo de «fuertemente directiva». O que el concepto de matar al padre es tan sólo una metáfora freudiana.
Durante años, Julia L. fue una figura invisible para el gran público. Hoy, cuando la justicia intenta reconstruir las últimas decisiones de Isak Andic, aquella terapeuta sin apenas rastro digital se ha convertido en el tercer nombre más repetido dentro de la investigación. Por eso Julia L. tendrá mucho que explicar ante la justicia.
No existe aún acusación formal contra esa «tercera persona»...
P.D. Gemma está dispuesta a contar su testimonio a las autoridades para relatar todo lo que sabe de Julia L. y de los pacientes que conoce para ayudar a la investigación. Antes de publicar este reportaje, 'Crónica' anticipó a los Mossos sus declaraciones.
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