
























Actualizado S�bado, 18 abril 2026 - 17:41
En la Espa�a de la primera mitad del siglo XX, el turismo era considerado un capricho reservado para las m�s altas esferas de la sociedad, mientras que el pueblo raso buscaba en r�os y lagos cercanos la soluci�n al bochorno veraniego.
Los habitantes de Zaragoza eran unos privilegiados al contar con las playas fluviales del Ebro y sumergirse en el caudal m�s portentoso del pa�s se convirtieron en una tradici�n. Sin embargo, el aumento de la contaminaci�n acab� con ella en los a�os 80. Las autoridades prohibieron el ba�o durante m�s de 40 a�os, hasta que, en 2007, el alcalde Juan Alberto Belloch (PSOE) propuso la construcci�n de una nueva playa, con el agua m�s saneada, en el lugar en el que se instalar�a la Expo.
�La playa iba a ser un lugar para el disfrute. Ten�an 17.000 metros cuadrados con espacios de arena de s�lice, varias piscinas y zonas de descanso, todo lo necesario para refrescarse en verano. Por las noches hab�a conciertos y espect�culos. Se convirti� en una instalaci�n fundamental para Zaragoza�, explica Francisco Pellicer, presidente de la asociaci�n Legado Expo, en una entrevista con EL MUNDO.

Playas de la Expo de Zaragoza abiertas al p�blicoCedida
La playa fue de las pocas infraestructuras de la Expo que ten�a un uso claro para cuando finalizase el evento, a diferencia de varios de los pabellones que, hoy, casi 20 a�os despu�s, est�n inutilizados.
En sus primeros a�os, acog�an 100.000 visitantes al a�o y eran un proyecto rentable. Sin embargo, los beneficios que aportaban repercut�an en su modernizaci�n y la falta de remodelaciones cada vez m�s necesarias despe�� el inter�s de la ciudadan�a.
�Poco a poco se fueron haciendo menos actividades para atraer al p�blico. Con la ca�da de las visitas, el proyecto comenz� a perder rentabilidad y se abandon� su mantenimiento. Eso termin� por poner el �ltimo clavo en su ata�d�, lamenta Pellicer.
Las playas llevan ya dos a�os completamente cerradas y presentan un deterioro muy avanzado. Suelos levantados, arena endurecida, hierbajos por todas partes y un sinf�n de sombrillas y sillas tiradas de cualquier manera. Una imagen desoladora que no desentona con el ambiente habitual del Parque del Agua, utilizado �nicamente por ciertos corredores y algunas parejas con la llegada del buen tiempo.
Pero, �c�mo se ha llegado a este momento? El inicio de los acontecimientos se remonta al momento de adjudicaci�n del primer contrato de explotaci�n del proyecto. El Ayuntamiento de Zaragoza responsabiliz� del aprovechamiento a la empresa Dreams Playas del Ebro, bajo la condici�n de que deb�a ser ella la encargada de afrontar los gastos de mantenimiento.
Otra de las obligaciones asociadas al contrato administrativo firmado por ambas partes era que la compa��a deb�a afrontar una inversi�n de m�s de 720.000 euros en las instalaciones. Sin embargo, 15 a�os despu�s de la r�brica, un informe elaborado por los t�cnicos del consistorio desvel� que la cantidad abonada hasta ese momento �nicamente alcanzaba los 220.000 euros y que, adem�s, Dreams Playas del Ebro hab�a derivado las labores de explotaci�n hacia la empresa Esteo Estudios T�cnicos del Ocio, propiedad de la familia Morte, referente en el sector del ocio en Arag�n.
Este descubrimiento provoc� la apertura de un proceso judicial en el que el Ayuntamiento exige la ejecuci�n de la cesi�n a Esteo de forma oficial, con la obligatoriedad del pago del medio mill�n de euros restante del acuerdo anterior. La compa��a de los Morte recurri� esta petici�n para evitar el desembolso, pero su demanda fue desestimada por los t�cnicos del ayuntamiento y por el juzgado de lo Contencioso-Administrativo n�mero 2 de Zaragoza.
Esteo continu� con el caso y present� una nueva apelaci�n ante el Tribunal Superior de Justicia de Arag�n, que mantiene paralizada la apertura de la instalaci�n hasta que los magistrados tomen una decisi�n.
Ante esta situaci�n, que desde el Ayuntamiento aseguran que se resolver� �pronto�, Francisco Pellicer considera que �el juicio ha funcionado muy bien a ambas partes para no hacer nada con las playas�. Este profesor en la Universidad de Zaragoza, experto en ecogeograf�a urbana, defiende que ha existido una �gran falta de coraje, ganas y voluntad pol�tica� en la gesti�n de la zona Expo y este es un ejemplo m�s de la �dejadez� patente en el mantenimiento de dicha parte de la ciudad.
�Cuando se termin� la Expo de Lisboa, aprovecharon el terreno para habilitar 10.000 viviendas y no hacer lo mismo en Zaragoza fue un gran error. La zona Expo es un centro empresarial que a las cinco de la tarde parece una ciudad fantasma. Si no hay vivienda, no se desarrollan negocios como bares, gimnasios o tiendas, que es lo que aporta vitalidad a cualquier lugar�, sentencia.
Pese a ello, defiende que la Exposici�n Internacional fue un �acontecimiento de gran importancia� para la capital aragonesa y que sus instalaciones, cuyo pago, entre otras cosas, llevaron a Zaragoza a ser la ciudad m�s endeudada de Espa�a (532 millones), hoy son �un gran activo y representan un legado que perdurar� durante d�cadas�.
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*La serie 'Cr�nica... de las grandes chapuzas' se publica cada domingo en el suplemento CR�NICA de la edici�n impresa de EL MUNDO.
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