La prioridad es regresar a la Luna antes de que termine el mandato de Donald Trump e invertir 20.000 millones de dólares en la base lunar

Simulación difundida por la NASA de cómo sería la base lunar.
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La NASA ha decidido cambiar el rumbo de su programa lunar. La agencia espacial estadounidense ha anunciado que suspenderá temporalmente el proyecto de estación orbital lunar Gateway para concentrar sus recursos en la construcción de una base permanente sobre la superficie de la Luna, un giro estratégico que busca acelerar el regreso de astronautas y consolidar la presencia estadounidense en el satélite.
El anuncio se produjo durante el evento Ignition, en el que la NASA presentó una serie de iniciativas alineadas con la política espacial impulsada por el presidente Donald J. Trump y destinadas a reforzar el liderazgo de Estados Unidos en la nueva carrera espacial.
Según el administrador de la NASA, Jared Isaacman, la prioridad es clara: regresar a la Luna antes de que termine el actual mandato presidencial y comenzar la construcción de una base que permita una presencia humana permanente.
"El tiempo apremia en esta competencia entre grandes potencias, y el éxito o el fracaso se medirá en meses, no en años", afirmó Isaacman. Para lograrlo, la agencia quiere concentrar recursos en los objetivos centrales del programa lunar y eliminar proyectos que puedan retrasar el calendario.
Uno de los cambios más significativos es la suspensión del proyecto Gateway, una pequeña estación espacial prevista para orbitar la Luna y servir de punto intermedio para las misiones tripuladas.
Aunque la estación formaba parte del diseño original del programa Artemis, la NASA considera ahora que dedicar recursos a la infraestructura en superficie permitirá avanzar más rápido hacia una presencia humana estable.
La decisión también tiene un fuerte componente presupuestario. La agencia planea redirigir alrededor de 20.000 millones de dólares, inicialmente previstos para la estación orbital lunar, hacia el desarrollo de la futura base en la superficie durante los próximos años.
La agencia planea reutilizar parte del hardware ya construido para Gateway y mantener la colaboración con socios internacionales, pero el foco se traslada a la Luna misma.
El nuevo plan prevé levantar la futura base lunar mediante un desarrollo progresivo en tres fases. En la primera la NASA aumentará el número de misiones robóticas y de carga para ensayar tecnologías clave en la superficie lunar: generación de energía, comunicaciones, navegación y movilidad. Se enviarán vehículos exploradores y experimentos científicos para preparar el terreno para los astronautas.
Tras las primeras pruebas, la agencia desplegará instalaciones semihabitables que permitan estancias repetidas de astronautas. En esta etapa se incorporarán socios internacionales, como Japón con un vehículo explorador presurizado desarrollado por la Japan Aerospace Exploration Agency.
Y la última etapa contempla el envío de módulos habitables de mayor tamaño y vehículos logísticos que permitirán una ocupación continua de la base. Entre las contribuciones previstas figuran hábitats multipropósito desarrollados por la Italian Space Agency y vehículos de apoyo de la Canadian Space Agency.
El plan también incluye aumentar la frecuencia de las misiones lunares. La NASA mantiene la misión tripulada Artemis III para 2027, aunque su objetivo principal será probar sistemas y operaciones en órbita terrestre antes del descenso a la superficie.
A partir de ahí, la agencia quiere lograr al menos un alunizaje al año y avanzar hacia misiones cada seis meses mediante sistemas reutilizables y una mayor participación de empresas privadas.
El cambio estratégico responde también a un contexto geopolítico. Estados Unidos quiere consolidar su liderazgo frente al rápido avance de otros programas espaciales, especialmente el de China, que también planea construir una base lunar en la próxima década.
Además del programa lunar, la NASA anunció nuevas iniciativas científicas y tecnológicas, entre ellas el desarrollo de una nave de propulsión nuclear para misiones interplanetarias y un refuerzo del ecosistema comercial en órbita baja tras el futuro retiro de la International Space Station.
Para la agencia, la futura base lunar no será solo un destino científico. También pretende convertirse en el laboratorio donde se desarrollen las tecnologías necesarias para el siguiente gran objetivo de la exploración humana: Marte.



















