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En un hito histórico que evoca la gesta de Neil Armstrong en 1969, el presidente Donald Trump ha saludado el éxito de la misión Artemis 2, calificándola como un paso decisivo para que Estados Unidos lidere el "increíble viaje hacia las estrellas". Tras completar la órbita sobre la cara oculta de la Luna, llegando más lejos de lo que jamás ha estado el ser humano en el espacio, Trump mantuvo una conversación con los astronautas, a quienes definió como "pioneros modernos" con la valentía necesaria para asegurar que su nación no tenga rival.
El mandatario destacó que esta misión allana el camino para un regreso físico a la superficie lunar muy pronto, enviando un mensaje directo a China y Rusia en el marco del "remake" de la carrera espacial. Aunque la meta original de Trump era volver a ver a astronautas caminando por el satélite en 2024, el calendario se ha ajustado hacia 2028, un objetivo que la comunidad científica aún ve con cierto escepticismo debido a su optimismo extremo. Actualmente, China se posiciona como el competidor más fuerte, siendo el único país en haber operado robots en la cara oculta y traído muestras a la Tierra.
Durante el diálogo con la tripulación, el presidente mostró curiosidad por los detalles de la misión, preguntando qué sintieron durante los 45 minutos de silencio radial con el Centro de Control de Houston mientras orbitaban el lado oscuro. El piloto Victor Glover relató que aprovechó ese aislamiento para rezar una pequeña oración antes de continuar con sus observaciones científicas, mientras que el comandante Reid Wiseman afirmó haber sido testigo de fenómenos que "ningún ser humano había visto antes", superando incluso los registros del programa Apolo.
Trump reafirmó que el plan estadounidense no es simplemente dejar huellas, sino establecer una "misión permanente" en el satélite. Ante esta visión, el astronauta canadiense Jeremy Hansen agradeció el liderazgo de Washington, pero hizo un llamamiento para que los esfuerzos espaciales alcancen una meta beneficiosa para ambos países. Con ambas potencias proyectando asentamientos permanentes, la carrera por dominar el entorno lunar entra en su fase más crítica.
























