惯性聚合 高效追踪和阅读你感兴趣的博客、新闻、科技资讯
阅读原文 在惯性聚合中打开

推荐订阅源

aimingoo的专栏
aimingoo的专栏
S
Securelist
博客园 - Franky
Cyber Security Advisories - MS-ISAC
Cyber Security Advisories - MS-ISAC
IT之家
IT之家
GbyAI
GbyAI
Microsoft Azure Blog
Microsoft Azure Blog
The Cloudflare Blog
云风的 BLOG
云风的 BLOG
N
News and Events Feed by Topic
AI
AI
cs.AI updates on arXiv.org
cs.AI updates on arXiv.org
Schneier on Security
Schneier on Security
Attack and Defense Labs
Attack and Defense Labs
Vercel News
Vercel News
腾讯CDC
Google DeepMind News
Google DeepMind News
K
KPMG report finds enterprise disconnect between AI and its ROI | CIO
M
MIT News - Artificial intelligence
WordPress大学
WordPress大学
freeCodeCamp Programming Tutorials: Python, JavaScript, Git & More
N
Netflix TechBlog - Medium
量子位
S
Schneier on Security
Hacker News: Ask HN
Hacker News: Ask HN
Cyberwarzone
Cyberwarzone
S
Security Affairs
钛媒体:引领未来商业与生活新知
钛媒体:引领未来商业与生活新知
N
News and Events Feed by Topic
T
Tenable Blog
PCI Perspectives
PCI Perspectives
MyScale Blog
MyScale Blog
L
Lohrmann on Cybersecurity
cs.CL updates on arXiv.org
cs.CL updates on arXiv.org
C
Cyber Attacks, Cyber Crime and Cyber Security
W
WeLiveSecurity
N
News | PayPal Newsroom
P
Proofpoint News Feed
O
OpenAI News
C
CERT Recently Published Vulnerability Notes
B
Blog
Cisco Talos Blog
Cisco Talos Blog
Microsoft Security Blog
Microsoft Security Blog
V
Visual Studio Blog
MongoDB | Blog
MongoDB | Blog
大猫的无限游戏
大猫的无限游戏
A
Arctic Wolf
Y
Y Combinator Blog
OSCHINA 社区最新新闻
OSCHINA 社区最新新闻
Spread Privacy
Spread Privacy

Opinión – El Estímulo

A un mes de los terremotos: las tres cosas que el chavismo le debe a los venezolanos | El Estímulo El día que lloré con Messi (y no fue en la final) | El Estímulo La cultura del like y la reputación en crisis humanitaria El verdadero creyente también va al estadio En defensa de la función policial | El Estímulo El chavismo descubre ahora que su ley de alquileres es “regresiva” | El Estímulo El “nosotros” de las tragedias Después del terremoto | El Estímulo "El topo", la viralidad y la pendejada de siempre | El Estímulo María Corina y su regreso: riesgo y oportunidad en medio del dolor y el duelo | El Estímulo Toda tragedia social es política | El Estímulo A grandes cambios, grandes responsabilidades: León XIV y la IA | El Estímulo César Santos: el legado invisible de un hombre justo | El Estímulo | El Estímulo Mi primer Mundial: Argentina 1978 | El Estímulo Manifiesto de Panamá: buenas noticias y preguntas | El Estímulo Las 5 riquezas que el dinero no puede comprar | El Estímulo El duro aprendizaje de la supervivencia | El Estímulo A la súper poderosa cédula chimba de Álex Saab le cayó kriptonita | El Estímulo | El Estímulo Provea alerta sobre una “tecnocracia autoritaria” en Venezuela | El Estímulo | El Estímulo Mayo, mayéutica y temas mayores | El Estímulo La viabilidad económica de la transición política | El Estímulo Nicaragua bate récords: tres embajadores en cuatro meses en Venezuela | El Estímulo El día que entendí que podía irme en paz | El Estímulo | El Estímulo Justicia para todos | El Estímulo | El Estímulo ¿Y por qué María Corina no termina de regresar? | El Estímulo | El Estímulo La normalidad que queremos | El Estímulo | El Estímulo El eco de lo que nos delata (a propósito de Carlos Baute en Madrid) | El Estímulo Actualidad del 19 de abril | El Estímulo Escuchar: la forma más pura de generosidad | El Estímulo La Constitución y el "nuevo momento político" | El Estímulo En defensa de la buena política | El Estímulo Las 2 claves para una relación sana que casi nadie practica al mismo tiempo | El Estímulo Apuesta de alto riesgo en Irán | El Estímulo | El Estímulo El amor no se jubila: el verdadero legado es la familia | El Estímulo | El Estímulo Reivindicar a Habermas es discutir sobre democracia | El Estímulo | El Estímulo La libertad son las libertades | El Estímulo | El Estímulo Un empujoncito a la Comisión de Convivencia: esto es lo que necesitamos | El Estímulo | El Estímulo Institucionalizar las instituciones | El Estímulo | El Estímulo ¿Y ahora, quién podrá defendernos? | El Estímulo | El Estímulo Cuando la vida nos regala nietos | El Estímulo | El Estímulo Cuaresma: de la razón y el sentimiento | El Estímulo | El Estímulo Marco Rubio pone las elecciones en el centro del debate | El Estímulo | El Estímulo Limpiar el camino a la paz y la democracia | El Estímulo | El Estímulo El Programa de Febrero cumple 90 años | El Estímulo | El Estímulo La transición no cae del cielo | El Estímulo | El Estímulo Ley de Amnistía: ¿esto es lo que hay o pueden mejorarla? | El Estímulo | El Estímulo Penfold y el anatema | El Estímulo | El Estímulo Venezuela, política y petróleo | El Estímulo | El Estímulo Aquel 23 de enero | El Estímulo | El Estímulo
Rectificar es de sabios | El Estímulo | El Estímulo
Ramón Guillermo Aveledo · 2026-02-03 · via Opinión – El Estímulo

“Grandes errores requieren grandes rectificaciones. Es proporcional, pero esas suelen ser las más difíciles de asumir, las que requieren más valentía. Cada rectificación es bienvenida. Estemos abiertos a rectificar y a reconocer la rectificación ajena”.

Días atrás, en coincidencia con el aniversario del 23 de enero, publiqué este mensaje en la red X. Aunque las reacciones de me gusta y las republicaciones fueron mucho más numerosas, hubo otras agresivamente negativas que reflejan un estado de ánimo en una parte de nosotros los venezolanos.

Descarto las ligadas a nuestro viejo problema de atacar a la persona y no al argumento, resistente mancha de subdesarrollo que tanto nos cuesta limpiar y que al contrario, algunos muestran con orgullo. Me ocupo con preocupación de aquellas de quienes creen que el error siempre es ajeno, acaso porque se consideren a sí mismos infalibles, e incluso niegan a esos otros hasta el derecho –y el deber, me parece- de rectificar o, porque también los hay, de quienes consideran la rectificación como una debilidad o una traición.

Aunque sea evidente, no me cuesta declararlo: no me siento libre de error y por lo tanto tampoco eximido del deber de rectificar. Mi llamado es a todos y, claro, a mí mismo.

“Rectificar es de sabios” reza el viejísimo dicho popular, pero un buen grupo de nosotros parece no creer en eso.

Noto, por ejemplo, que lo que censuramos en otros no lo consideramos error, sino crimen o algo peor. Como si el criminal no debiera rectificar y regenerarse. Pero, veamos, con ayuda de la Real Academia, que el error no siempre es involuntario como una “acción equivocada o desacertada” ni como aprendimos en la universidad, al equivocarse de buena fe, vicio del consentimiento como también los provocados por dolo o violencia. Es error el “concepto equivocado o juicio falso”. En resumen, se puede incurrir en el error de buena o mala fe.

Es en esencia error una noción equivocada del poder, cuyo sentido es el servicio al bien común, como absoluto e ilimitado. Como lo es un errado diagnóstico de las causas de un problema que lleve a soluciones que no son tales o que lo empeoren, una política pública perjudicial, una evaluación equivocada de la realidad que trae consecuencias dañosas y, por qué no, un concepto errado del liderazgo como licencia para hacer lo que me dé la gana o del poder como propiedad.

La soberbia, la autosuficiencia, el menosprecio a los demás, son fuentes de muchos errores, algunos trágicos.

Lo que ha pasado y está pasando en Venezuela tiene que movernos a una reflexión cuya desembocadura lógica es la rectificación, porque dados los enormes problemas nacionales y el que no hayamos sido capaces de encontrar modos de resolverlos, al punto que hayamos vivido el 3 de enero y sus secuelas, es insostenible que todos seamos infalibles o que la culpa, en todo caso siempre sea de los demás.

El error político quien sea que lo haya cometido, el error jurídico que afecta la vigencia de la Constitución y genera injusticia, los errores de políticas y gerencia pública que empobrecen y atrasan, las acciones u omisiones con perjuicio directo o indirecto a la vida y los derechos de los venezolanos, todos exigen admisión y corrección. Nada de eso ocurrirá en un día, pero tiene que ocurrir.

Este cuadro nuevo, inédito, de una complejidad imposible de exagerar, nos convoca a muchas rectificaciones, algunas de ellas muy profundas. Mientras más grande sea el error, mayor ha de ser la rectificación porque ésta y su costo, son proporcionales al error cometido, pero, reitero, esas grandes rectificaciones son las que más cuestan y exigen una valentía mucho mayor, el coraje moral de atreverse a afrontar consecuencias que pueden ser muy duras.

La responsabilidad que Venezuela nos reclama hoy tiene tres caras: la de la humildad para reconocer nuestra falibilidad y revisar así tanto lo hecho como lo por hacer, la de la inteligencia para comprender la realidad y buscar modos de ir afrontándola paso a paso y la de la grandeza para, a partir de esos reconocimientos, saber poner lo principal por sobre lo accesorio y lo común, que nos incluye, sobre lo personal.