



















Luego de los dos terremotos del 24 de junio, en medio de la tragedia que marcará para siempre al pueblo venezolano, el tsunami de la divisa volvió por sus fueros contra quienes sobrevivimos al doblete sísmico. Si bien es cierto que entre jueves 25 y martes 30 del mismo la subida del dólar estuvo por debajo de los dos bolívares (621,52 y 623,02 respectivamente), fantasmalmente cierto es que a partir del miércoles 1° de julio el nivel (o desnivel) de la moneda gringa clavó sus colmillos, sobre todo, contra la economía de quienes menos podemos encarar con mínimo éxito un desangre como el que se produjo a partir de ese instante.
Veamos: el jueves 2, amaneció a Bs 639,70; el viernes 3, ¡a 652,97!; el lunes 6, ¡la bicoca de 667,05!; martes 7, 674, 93; miércoles 8, 685, 94; jueves 9; ¡700,22!; viernes 10, 709,69 y…aquí me detengo porque el atraco que menciono en el título se ejecutó justo en este capítulo.
El viernes 10, las redes digitales oficiales señalaron que 72 horas después, es decir, el lunes 13 de julio, el nunca bienvenido dólar marcaría nada más y nada menos que Bs 721,34. Dicho de otra manera: dentro de una sensatez cada vez con menos capacidad para la comprensión abstracta, a partir del lunes teníamos que permitir el cobro de más de 720 bolívares por cada divisa a pagar en alimentos, enceres, etc. Sí: a partir del lunes, pero resulta que la citada cantidad fue aplicada desde el mismo sábado ¡apenas amaneció en Caracas!
En la tienda El Castillo, bulevar La Marrón, pagué Bs 2.524,69 luego adquirir un metro de tela cuya etiqueta marcaba $3.5. Si aplicamos la operación correspondiente, más IVA, el resultado está claro: me clavaron a Bs 721,34 sin ser lunes.
Sin salir del asombro, caminé hasta La Candelaria buscando refugio en la panadería Safari Bakery, en todo el frente de la plaza y antes los ojos entristecidos de San José Gregorio Hernández y Santa Carmen de Rendiles. Pedí dos panes súper quemados (así me gustan) marcados a $5 y tuve que «bajarme» con Bs 3606,76. Igual que antes: el dólar a s 721,34 sin ser lunes.
Sin ser lunes, asimismo me sometieron en la tienda Mykonos (Sambil La Candelaria) y hasta en un humilde puesto de elásticas en San Martín, siendo este último más que descarado, puesto que la puñalada fue redondeaíta de 722 bolívares.
Como para morir con dignidad siempre alerté (ante las cajeras) que no era lunes, siendo que la respuesta fue casi siempre la misma, palabras más, palabras menos: Eso lo ordena el jefe.
Con el rabo entre las patas, me pregunté y me pregunto aún: ¿Quién me atracó tan feo? ¿quién es el jefe? ¿quién hace lo que le da la gana con nuestro pobre dinero? ¿cuáles razones objetivas privan para que esté pasando esto? ¿hay razones subjetivas? ¿alguien busca un doble sismo político-financiero? ¿quién?
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