惯性聚合 高效追踪和阅读你感兴趣的博客、新闻、科技资讯
阅读原文 在惯性聚合中打开

推荐订阅源

J
Java Code Geeks
F
Fortinet All Blogs
Martin Fowler
Martin Fowler
M
MIT News - Artificial intelligence
G
Google Developers Blog
P
Proofpoint News Feed
Recent Announcements
Recent Announcements
MyScale Blog
MyScale Blog
D
DataBreaches.Net
Stack Overflow Blog
Stack Overflow Blog
月光博客
月光博客
爱范儿
爱范儿
罗磊的独立博客
腾讯CDC
Hugging Face - Blog
Hugging Face - Blog
博客园 - 叶小钗
Vercel News
Vercel News
酷 壳 – CoolShell
酷 壳 – CoolShell
B
Blog
C
Check Point Blog
美团技术团队
宝玉的分享
宝玉的分享
Microsoft Security Blog
Microsoft Security Blog
OSCHINA 社区最新新闻
OSCHINA 社区最新新闻

Macroeconomía

Sólo un cuarto de la subida del gasto público en la útima década se ha destinado a la inversión, la mitad que en la UE Miguel Ángel Vázquez (Consejo de Economistas): "Las personas que no llegan a fin de mes perciben más esa sensación de infierno fiscal" El precio de los alimentos frescos se disparará un 7% a partir del verano por la guerra en Irán, según advierte Funcas El r�cord de mujeres trabajando oculta una brecha en calidad del empleo: s�lo son el 39% de los indefinidos a tiempo completo España crea 224.000 empleos en abril y supera por primera vez los 22 millones de afiliados por el tirón de la hostelería El Gobierno promete a Bruselas que reducirá beneficios fiscales en este trimestre para aumentar los ingresos en 1.600 millones La riqueza de los hogares españoles se recupera, pero el menor peso de la vivienda dispara la desigualdad La OPEP+ aumentará en 188.000 barriles diarios la producción de crudo a partir de junio tras la salida de Emiratos El varapalo de Trump al Gobierno en el G20: EEUU borra también a Carlos Cuerpo de "la cumbre de ministros para el crecimiento" El precio de cuadrar las cuentas La economía estornuda Día 1 de Mercosur: el campo se divide y pone sus esperanzas en el TJUE para cambiar el acuerdo Bernd Lange (Comisión de Comercio Internacional de la Eurocámara): "Realmente dependemos del comercio externo: Europa se juega un 50,4% de su PIB" Antonio Pérez (Fetico): "La gente con propósito no se mete en un sindicato. Lo ve como algo conflictivo, de gente que vive bien, por eso los llaman comegambas" Las exportaciones de bienes sufren la mayor ca�da en cinco a�os y la inversi�n se desinfla ante la incertidumbre Los sindicatos tradicionales toman una posición defensiva ante la revolución de la IA, "el nuevo capataz del siglo XXI" La econom�a espa�ola se frena menos de lo esperado en el primer trimestre y crece un 0,6%, dos d�cimas menos La UE calcula la inflaci�n de una forma distinta al INE y le sale que en abril en Espa�a ha subido hasta el 3,5% El Gobierno alemán fija su marco presupuestario hasta 2030 con más deuda y presión sobre el Estado del bienestar Los trabajadores que cobran el sueldo medio han pagado 821 euros extra desde 2022 porque el IRPF no se ha deflactado La guerra en Ir�n encarece en m�s de 27.000 millones de euros la importaci�n de combustibles y Europa advierte: "Las consecuencias podr�an prolongarse meses o incluso a�os" La escalada de precios por la guerra en Ir�n se modera al 3,2% en abril, dos d�cimas menos Los datos de empleo anticipan un enfriamiento econ�mico: la AIReF baja su previsi�n de crecimiento al 0,3% para el primer trimestre Alemania anuncia un brusco recorte de su Estado del bienestar: 40.000 millones menos para sanidad y prestaciones para pagar el d�ficit y la defensa El Parlamento Europeo logra la postura com�n sobre los presupuestos de la Comisi�n para 2028 y 2034 y encamina las negociaciones finales con los Estados miembros La tasa de paro sube al 10,8% en el primer trimestre del a�o tras perderse 170.300 ocupados Los inmigrantes de fuera de la UE pagan menos IVA que los espa�oles y no compensan el impacto del envejecimiento Espa�a se desmarca de (lo bueno) de los PIGS: reduce su deuda p�blica s�lo un punto en un a�o mientras Grecia la baja 8 puntos, Irlanda, 5,4 y Portugal, 3,8 El Departamento de Justicia de Trump cierra la investigaci�n criminal contra Jerome Powell para desbloquear el nombramiento de su sucesor �Lastre fiscal a la natalidad? Espa�a est� a la cola de la OCDE en favorecer v�a impuestos a las familias con hijos
El Mundo
Francisco Rodríguez Fernández · 2026-06-28 · via Macroeconomía

El mundo no se acaba pero tampoco existe ya el que producía progreso en modo casi automático. Ahora la pregunta es qué clase de modelo construiremos

Adicción a 
la catástrofe

Actualizado

Hay algo casi adictivo en la catástrofe. Hay rotos que nos llenan la intención mientras nos vacían el alma. Los telediarios lo saben. Los algoritmos lo saben. Y el cerebro humano, tallado durante milenios para detectar amenazas antes que oportunidades, lo sabe mejor que nadie. Cada mañana abrimos el teléfono y el mundo parece una hoguera. Puede ser la guerra de Irán, la inflación que no cede, las democracias que se cuartean, el primer trillonario de la historia mientras ochocientos millones sobreviven con menos de tres dólares al día. La pregunta que pocas veces nos hacemos con rigor es si esa sensación se corresponde con los datos. Pero claro ¿quién controla los datos? La respuesta, incómoda para los profetas del apocalipsis y para los optimistas de salón por igual, es que nadie tiene del todo razón.

Empecemos por lo que es cierto y bueno, porque hay mucho. En 1990, el 37% de la humanidad vivía en pobreza extrema. Hoy ese porcentaje ronda el 10%, según los datos del Banco Mundial: de 2.300 millones de personas a 847 millones en apenas treinta y cinco años. La esperanza de vida global era de 65 años en 1990; hoy supera los 73. La mortalidad infantil se ha reducido a la mitad. La tasa de alfabetización alcanza niveles sin precedentes en la historia humana. Hace treinta años había 85 autocracias en el mundo y 23 guerras activas; el número de armas nucleares ha caído de 60.000 a menos de 13.000. Nada de esto es trivial. Es el mayor avance en bienestar humano jamás registrado, y ocurrió en su mayor parte en silencio, porque el progreso no tiene titular. Max Roser, el economista y estadístico de Oxford que fundó Our World in Data, lo formuló con astucia: los periódicos podrían haber publicado cada día durante veinticinco años el mismo titular, 137.000 personas salieron hoy de la pobreza extrema, y nunca lo publicaron. Esa historia no sangra. No lidera. Lo que ocupa su lugar es el ruido, la indignación como espectáculo, la angustia como algoritmo, la sensación permanente de que todo se derrumba justo cuando más cosas se sostienen.

Y ahora lo que es cierto y malo. El Uppsala Conflict Data Program acaba de publicar sus datos para 2025: 65 conflictos activos, el mayor número desde la Segunda Guerra Mundial; 244.600 muertos en combate, la cifra más alta desde el genocidio de Ruanda. El V-Dem Institute, un gran proyecto académico de medición democrática del mundo, con más de 3.700 expertos en 179 países, concluye en su informe de 2026 que la calidad democrática global ha retrocedido a los niveles de 1978. Freedom House lleva veinte años consecutivos registrando deterioro de las libertades civiles. Hoy solo el 21% de la humanidad vive en países catalogados como libres, frente al 46% de hace dos décadas. Italia, el Reino Unido y los propios Estados Unidos figuran entre los nuevos países en proceso de autocratización. El ritmo de reducción de la pobreza, extraordinario entre 1990 y 2015, se ha frenado dramáticamente, y el objetivo de erradicarla en 2030 es ya una quimera estadística.

La contradicción es solo aparente. Lo que estos datos describen conjuntamente no es el fracaso del progreso. Es el agotamiento del sistema que lo administraba. El crecimiento de las últimas décadas no fue un fenómeno natural, como la lluvia, las mareas o los amores desesperados. Fue el resultado de una arquitectura institucional deliberadamente construida tras 1945, fraguada sobre las cenizas de dos guerras mundiales por hombres que habían aprendido, a un precio inmenso, que la prosperidad no se sostiene sola. Se trata del orden de Bretton Woods, el multilateralismo comercial, la OTAN, el FMI como prestamista de última instancia global, las cadenas de suministro como red de interdependencia que desincentivaba el conflicto. Esas instituciones eran imperfectas -diseñadas en gran medida por y para Occidente- pero cumplían una función que ni los mercados ni los estados individuales pueden cumplir por sí solos: internalizar las externalidades globales y distribuir sus costes mediante reglas negociadas. Lo que se ha roto no es el mundo. Es el contrato de gestión del mundo.

Esto tiene una consecuencia económica precisa. Un sistema sin árbitro creíble produce lo que la teoría llama fallos de coordinación a escala global. Esto implica que cada actor actúa racionalmente desde su perspectiva y el resultado colectivo es subóptimo o directamente catastrófico. El free rider -ese personaje incómodo que aprovecha el bien público sin contribuir a su coste- se ha convertido en la figura dominante de la geopolítica. Trump aplica aranceles que erosionan el orden comercial del que su propio país se ha beneficiado durante décadas. Irán bloquea el Estrecho de Ormuz y exporta inflación a economías que no tuvieron voto en ese conflicto. China exige mercados abiertos mientras protege los suyos. El problema no es que estos actores sean irracionales. Es que son perfectamente racionales en ausencia de un marco que haga converger sus incentivos individuales con el bienestar colectivo. El egoísmo sin árbitro es una lógica impecable camino al desastre compartido.

¿Hay salida? Sí, aunque exige abandonar dos ilusiones simétricas. La primera es el catastrofismo, que confunde la crisis del sistema de gestión con la crisis del mundo mismo. La segunda es la nostalgia multilateralista, que sueña con reconstruir Bretton Woods en un mundo multipolar donde ninguna potencia tiene la hegemonía ni la disposición de pagar su coste. Dani Rodrik, uno de los economistas que mejor ha pensado la tensión entre globalización y democracia, propone algo más modesto y más realizable: un multilateralismo liviano, de geometría variable, construido sobre acuerdos sectoriales entre países con intereses convergentes. Coordinación fiscal mínima entre el G20. Reglas básicas para la inteligencia artificial y los mercados de datos. Mecanismos compartidos de respuesta ante shocks energéticos. No es la elegancia de la Carta de las Naciones Unidas. Es la fontanería que el mundo necesita cuando los grandes diseños se han roto.

Europa, en este escenario, carga con una responsabilidad que sus líderes no terminan de asumir. Es el único bloque político que ha demostrado capacidad para producir bienes públicos supranacionales con legitimidad democrática. Su talón de Aquiles no es institucional. Es psicológico y reside en la tentación de la comodidad, de esperar que otros paguen el coste del orden mientras ella recoge sus beneficios. Esa ventana lleva tiempo cerrándose. El mundo no se acaba. Pero el mundo que producía progreso casi en piloto automático porque alguien lo pilotaba, ese ya no existe. Y la pregunta que define esta década -la única que importa- es si seremos capaces de construir algo en su lugar antes de que el coste del vacío se vuelva insoportable.

*Francisco Rodríguez es Catedrático de Economía de la UGR y director del Área Financiera y Digitalización de Funcas. - En X: @franrodfe