En la entrada en vigor del tratado UE-Mercosur, el eurodiputado subraya la necesidad de que Europa aumente sus alianzas para ganar independencia de EEUU

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La tarea de la Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo es la de definir la política comercial común de la Unión Europea (UE) con países del exterior a través de, por ejemplo, el arancel único. O supervisa acuerdos como Mercosur.
A la cabeza de INTA está Bernd Lange (1955) como presidente desde 2014. Miembro de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo, atiende a EL MUNDO durante los plenos de la Eurocámara celebrados esta semana, en los que se ha fijado la postura presupuestaria del Parlamento con un mensaje urgente: Europa debe ser más competitiva e independiente en un contexto como el actual, de fuertes tensiones geopolíticas.
- El 1 de mayo entra en vigor el tratado UE-Mercosur, pero el Parlamento lo ha llevado al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). ¿Por qué el Parlamento cuestiona ahora el Mercosur?
- No hay oposición aquí en el Parlamento. La cuestión planteada al TJUE no aborda realmente el contenido del núcleo del acuerdo. Trata más bien de tres puntos del procedimiento, como las medidas de reequilibrio: si una de las partes aplica medidas que perjudican a la otra, esta última puede recurrir a medidas de reequilibrio. Espero que el TJUE se pronuncie muy pronto y dar el "sí" al acuerdo el año que viene.
- Aprobaron en marzo otro pacto, el de aranceles entre EEUU y UE que habían paralizado. Se mantienen el 15% de las tarifas para la UE y desparecen para algunos productos de EEUU. ¿Por qué estos términos?
- Hubo una negociación en julio de 2025 y la presidenta de la Comisión aceptó. Yo no era el presidente de la Comisión, así que no tuve que decidir; probablemente habría adoptado una táctica y una negociación diferente, pero eso ya pasó. El acuerdo está. Ahora hay que ver si se respeta por ambas partes.
- ¿Es así?
- Después del acuerdo de Escocia, EEUU subió los aranceles de más de 400 productos del 15 % al 50%. Productos que contienen acero y aluminio. Eso no es respetar el acuerdo. Y tuvimos el asunto de Groenlandia, donde nos castigaron con aranceles adicionales del 10%. Y luego la sentencia del Tribunal Supremo de EEUU dictaminó que la base jurídica de los aranceles es ilegal, pero han creado un sistema que impone aranceles a productos europeos que superan el 15%. En conjunto, parece un incumplimiento permanente de EEUU. Por eso, nos mostramos bastante cautelosos y hemos dicho que, en primer lugar, necesitamos garantías de que este incumplimiento no volverá a producirse. En segundo lugar, necesitamos que nuestra legislación contemple la posibilidad de suspender el acuerdo si en EEUU ocurre algo que no se ajuste a lo estipulado en el mismo y, por supuesto, queremos que haya una fecha de finalización para todo este proceso, de modo que podamos evaluar adecuadamente las consecuencias. Estos tres elementos son clave para el Parlamento Europeo y ahora estamos negociando con el Consejo.
- ¿Cómo puede responder la UE?
- Si las condiciones no están claras, no aplicaremos nuestra legislación, eso es seguro. A ver qué pasa.
- ¿Es fácil tratar con ellos?
- No es del todo fácil, pero tampoco es del todo imposible. Se puede negociar con la Administración Trump, pero hay que tener en cuenta que la decisión la toma el presidente y no es predecible.
- La guerra arancelaria, ¿terminó o continúa, pero sin tanta atención?
- Por supuesto. Nadie sabe lo que está pasando en EEUU. Es totalmente impredecible. Y me temo que algunos países miembros de la UE tienen un impuesto digital y que EEUU atacará nuestro derecho a regular en este ámbito. Veremos.
- ¿Europa tiene otras alternativas?
- Sí, pero no se puede compensar de inmediato el comercio con EEUU. Cerca del 90% de nuestras exportaciones se dirigen allí, y en concreto productos de alto valor como maquinaria... No es tan fácil cambiar la estructura a corto plazo. Por el momento tenemos que aceptar la situación: dependemos de las exportaciones a EEUU para una gran parte de Europa.
- Estos días, en el Parlamento, se ha hablado de hacer más fuerte e independiente a Europa. ¿Cómo avanza ahora el proyecto del mercado único?
- Tenemos algunos obstáculos en la normativa nacional que no están armonizados, eso es cierto. También en lo que respecta a la libre circulación de los ciudadanos; así sucesivamente. Y en segundo lugar tenemos que fijarnos en nuestra industria y apoyar el valor añadido aquí, en Europa. Estamos debatiendo ahora la Ley de Aceleración Industrial y supongo que es realmente el camino correcto a seguir porque reforzar el desarrollo industrial en Europa es totalmente necesario. Hay algunas cuestiones pendientes, pero creo que vamos por buen camino y encontraremos una solución.
- Con el mercado único, ¿Europa puede llegar a ser autosuficiente?
- En estos momentos realmente dependemos, en gran medida, de las relaciones económicas exteriores. Más de la mitad del PIB europeo (50,4%) depende de ellas en materia de servicios y bienes. Esto no cambia a corto plazo. Por eso es tan importante tener relaciones con otros países.
- ¿Y está Europa trabajando lo suficientemente rápido en este sentido?
- Sí y no. Somos un sistema democrático. El Consejo, la Comisión y el Parlamento son órganos desempeñan un papel específico, lo cual es totalmente diferente a un sistema donde solo un hombre toma las decisiones. Son procesos muy largos; por ejemplo, entre la conclusión de una negociación y la ratificación transcurren, de media, dos años. Demasiado tiempo debido a la traducción, la revisión jurídica y el papeleo. Así que tenemos que acortarlo.
- Algunos expertos opinan que cada vez más países están utilizando la interdependencia comercial como arma. Como hace, por ejemplo, Trump. ¿Crees que es así o es solo un caso aislado?
- Sí. Trump está intentando utilizar el comercio coercitivamente, pero su éxito es bastante limitado. También ha concedido muchas exenciones a China, que tiene una forma diferente de lidiar con él. En Europa, si utilizáramos nuestro poder, podríamos conseguir un mejor acuerdo. Un tercio de nuestros productos se exportan a EEUU con una cuota de mercado del 50% o más: ellos también dependen mucho de nosotros.
- Y acabamos de saber que Emiratos Árabes Unidos abandona la OPEP debido a la crisis en Oriente Medio. ¿Veremos más alianzas comerciales disolverse a causa del conflicto actual?
- Sí, por supuesto. La OPEP lleva mucho tiempo perdiendo poder. Hace 20 años era verdaderamente un poder colectivo, pero ahora tenemos diferentes productores. Y supongo que Emiratos Árabes también están intentando ser más independientes en el mundo. Así que sí, la OPEP ya no es la institución de los países productores de petróleo o de gas. Por el momento no veo grandes consecuencias para nosotros, aparte de que realmente nos estamos quedando atrás en la independencia de los combustibles fósiles.
- Los acuerdos comerciales se basan en la confianza. Con la incertidumbre global, ¿quizás las alianzas ya no sean tan sostenibles?
- Esa era la estrategia de la UE: crear una red de acuerdos comerciales con socios fiables. Ahora tenemos el acuerdo Mercosur, y también hemos cerrado acuerdos con Australia e Indonesia. Así que esa será, por supuesto, una perspectiva para construir un terreno firme. Por supuesto, debemos fijarnos en nuestras debilidades: el suministro externo en combustibles o la seguridad... Tenemos que hacer ambas cosas: asociarnos y también intentar ser más independientes. En cuanto a los Emiratos Árabes Unidos, hay conversaciones para establecer una asociación, pero tengo mis dudas sobre si son realmente fiables en lo que respecta a los derechos humanos, las normas medioambientales o un compromiso claro con el Acuerdo de París.



























