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La reapertura de curso del poder económico mundial ya tiene fecha y lugar. Será el 31 de agosto en Asheville, Carolina del Norte. Están convocados los ministros de Economía del llamado G20, el grupo de los 20 principales países y los gobernadores de los bancos centrales de estas potencias. El anfitrión es EEUU, que preside este año el G20, y su secretario del Tesoro, Scott Bessent, lo llama "la cumbre del crecimiento" para que sirva de impulso a políticas que relancen la economía mundial y la convocó antes de la Guerra de Irán, que hace aún más necesaria y complicada la reunión.
No ha llegado nunca a cursar invitación al vicepresidente primero del Gobierno, Carlos Cuerpo, según confirman a este diario fuentes oficiales del Ministerio de Economía. Se trata de la segunda exclusión de Cuerpo en lo que va de año, puesto que, como publicó EL MUNDO, tampoco fue invitado a la que organizó Bessent el 16 de abril en Washington, pese a que el ministro español estaba en la ciudad. Bessent no descarta improvisar otro encuentro antes del verano en función de la evolución de la guerra, porque, según su portavoz, el estadounidense quiere que "el G20 sea más ágil y orientado a la acción", pero está claro que no cuenta con el ministro español.
Se va difuminando así con grave riesgo el esfuerzo realizado desde 2009 por sucesivos presidentes del Gobierno español para incorporar a España este relevante club. El foro está considerado la plataforma de poder económica más representativa del planeta porque no se limita a los grandes del G7, sino que incorpora a los países BRIC, los emergentes como México, Corea del Sur o Brasil. No poder ya asistir a la mayoría de sus reuniones, por primera vez desde 2009, es un varapalo al Gobierno español difícil de remontar. Cuerpo confirmó este lunes la información de este diario sobre su exclusión y apuntó que es "prerrogativa del organizador, en este caso EEUU" decidir a quién invita.
El vicepresidente resaltó, no obstante, que no todo se ha perdido, porque ha llegado a Moncloa la invitación de EEUU para que el presidente del Gobierno acuda a "la reunión de líderes" de diciembre en Miami. Es el acto final de la presidencia de EEUU en el G20 y habría sido excesivo dejar fuera a Sánchez o quien esté en Moncloa para entonces, puesto que España ostenta teóricamente el estatus de "invitado permanente" y a este gran evento han recibido invitación no sólo Alemania, Francia e Italia, sino también Polonia, Finlandia, Irlanda y Países Bajos. Demasiado humillante, más allá de la tensión con Sánchez, que España dejara de asistir incluso a esta cumbre. Para hacerse una idea, Trump invita a este evento en Florida a 11 no miembros del G20 entre ellos Azerbaiyán y Uzbekistán.
El gran problema es que la exclusión de Cuerpo de la cita de Asheville, la más importante de las preparatorias de la cumbre de diciembre, es una muestra de que EEUU ha borrado a España de todas las reuniones que podía sin romper todas las reglas hasta ahora del G20. Tampoco el responsable económico de Moncloa, Manuel de la Rocha, está acudiendo a las de Sherpas. De las palabras de Cuerpo se desprende que no aprovechará su presencia en los encuentros anuales del FMI en Bangkok de octubre para unirse a la tercera cita del año de los ministros del G20. Y tampoco podrá asistir el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, a la reunión organizada por el secretario de Estado, Marco Rubio, en Atlanta a finales de ese mismo mes.
Es un revés con grave pérdida de influencia en un club al que España debería pertenecer de pleno derecho por el tamaño de su economía. Fuentes diplomáticas en la etapa de Zapatero y de Mariano Rajoy aseguran que sólo pudieron conseguir estatus de invitado permanente, porque Washington sostenía que había ya demasiados de la UE con Alemania, Francia e Italia. Pero Trump ha unido al trío a Polonia en humillación adicional al Gobierno español, puesto que, aunque hay dudas en cuenta a renta per cápita, al menos en tamaño de PIB, España se encuentra por delante. "Polonia, una nación que en su día estuvo atrapada tras el Telón de Acero, pero que ahora está entre las 20 mayores economías del mundo, se unirá a nosotros para asumir el lugar que le corresponde en el G20. El éxito de Polonia es una prueba de que centrarse en el futuro es un camino mejor que hacerlo en los agravios. Demuestra cómo la colaboración con EEUU y sus empresas puede fomentar la prosperidad y el crecimiento mutuos", ha explicado Rubio en un comunicado.
Desplazar a Polonia en el futuro no será ya posible para ningún futuro gobierno español y el reto será conseguir unirse a estos cuatro europeos ya socios en el club. Sánchez tiene incuestionables argumentos de fondo para defender que Trump se ha saltado el orden internacional en Irán y que el 5% de gasto en defensa es una cifra política, pero hacerlo con un megáfono en solitario y por clara estrategia electoral sin intentar montar una foto conjunta con socios europeos que opinan de modo similar -tampoco Giorgia Meloni deja usar sus bases- tiene riesgos para una potencia mediana como España, mayores aún que para Alemania que afronta ya retirada de tropas estadounidenses. Además del riesgo para todos los europeos en la OTAN, la gran aspiración de España en este siglo, que era ser miembro VIP del emergente G20, se escapa.
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