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Ana Tenorio (Vigo, 52 años) siempre tuvo claro que lo suyo era el arte. "Ya en el colegio trabajaba el barro. A medida que iba creciendo dibujé, pinté, hacía ropa... Me gustaba expresarme a través de las manos. Después de acabar Bellas Artes, hice muchas cosas: vídeo-arte, fotografía, diseño gráfico y textil...".
Y entre tantas disciplinas y tanta creatividad, en un momento determinado se volcó en la cerámica, "algo que siempre, de fondo, había estado en mí. Me apetecía más trabajar con lo utilitario y vinculado con eso está la gastronomía", cuenta esta gallega cuyos platos, vasos, jarras y hasta cubiertos artesanales completan la experiencia de muchos restaurantes de España y de algún chef fuera del país, que también se ha interesado por sus obras.

Piezas wuwei.©Ana Tenorio
Fundó su propia marca -Witchneeds- en 2017 con una filosofía clara: "Que el arte no sea un objeto de lujo, inaccesible o distante. Hay que llevarlo al hogar, utilizarlo, usarlo y que esa presencia artística forme parte de tu día a día".
Empeñada en transmitir a través de sus piezas ideas y conceptos, ha desarrollado líneas diferentes. "Unas son más emocionales o personales. Hay un poco de todo, tengo muchos tipos de hijos", explica divertida esta ceramista que ha elevado el arte de la mesa desde la sencillez y con la mirada puesta en la naturaleza, en ese entorno vegetal en el que vive y donde tiene su taller, en Marcosende.

Piezas de la colección 'O bosque interior'. ConCon el juego de café de esta línez, obtuvo el Premio Artesanía de Galicia 2018.ALFONSO DURÁN
Esa inspiración natural, precisamente, es lo que el chef Pepe Solla buscaba para su restaurante Solla (una estrella y tres soles Repsol, en San Salvador de Poio, Pontevedra). "Vio unas piezas mías en una tienda y vino a conocerme. Él llegaba con una idea, pero mientras hablábamos surgieron otras muchas", recuerda aquel encuentro cómplice -hoy se entienden casi sin palabras- del que nació un juego de agua, y luego llegaron platos, cucharas...

Uno de los platos creados para el restaurante Solla.
Se corrió la voz y empezaron a encargarle pedidos del resto de España. Desde Ángel León (Aponiente, en El Puerto de Santa María, Cádiz) hasta cocineros jóvenes y con estrella como Javier Sanz y Juan Sahuquillo (Oba-, en Casas-Ibáñez, Albacete) y Carlos Casillas (Barro, Ávila). Si Pepe Solla fue el primer chef con el que empezó a trabajar, Dabiz Muñoz (DiverXO) ha sido el último. "Le hice unas jarras, un juego de café y creo que algunos cubiertos, no recuerdo bien", dice.

Piezas 'Flor de invierno'.©Ana Tenorio
Cada pieza que realiza es única, artesanía pura, sin moldes, muchas veces con técnicas de producción primitiva y sin prisas. "Busco la belleza en las líneas puras, en el barro más natural, sin grandes artificios ni decoraciones". Su objetivo es que todas fluyan y desprendan su propio carácter, por eso reconoce que para ella "tiene más belleza lo imperfecto que lo perfecto". Esa pequeña desviación de lo exacto es lo que dota a cada objeto de identidad y emoción. Además, la pieza no termina "cuando lo hago yo, acaba cuando lo hace el horno; él tiene la última palabra siempre", reconoce.

Vajilla para el restaurante Oba-.
Apuesta por las técnicas más manuales e intenta evitar el torno. "Implica más esfuerzo, lo sé, y hacer mis propias pastas, pero me gusta esa parte más experimental. Es como ir a la esencia de todo. También uso porcelana blanca, que no la hago yo, claro". Todas las obras pasan por altas temperaturas para aguantar el trajín continuo de los restaurantes.

Colección Outside.©Ana Tenorio
En su proceso creativo hay mucho de dejarse llevar y "diálogo". A veces, es ella quien guía y "otras es la pieza". En todos los casos lo que hay es conexión con la naturaleza, incluidos sus ritmos. "La cerámica necesita de tiempos lentos. No conoce la prisa", explica como si de un ser vivo hablara. Una actividad que le ha aportado paciencia y aprender a desapegarse un poco de lo que hace, de sus obras. "Yo me separo de ellas al venderlas, aunque siempre me quedo con alguna rota", dice divertida.

Otra de las creaciones de Ana Tenorio.JOANA FREITAS
Entre sus clientes también hay particulares que contactan con ella a través de redes o "en los sitios donde han comido. He logrado bastantes así. Me escriben, por ejemplo, desde Irlanda contándome que estuvieron en tal o cual comedor y que querían algunas de mis obras. Es bonito, me gusta que nazcan para ser usadas".
Pregunta obligada: ¿sabe todo mejor en su vajilla? "Pienso que sí y creo que ayuda a que la experiencia sea mejor. Además, las piezas lucen mucho más que en mi taller. Las ves allí y entiendes que ese es su sitio".
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