Pasados los 25, aparecieron la nostalgia y una crisis de edad que vehiculan su segundo disco, 'N2STAL5IA'. Ahora está de gira veraniega por festivales y actuará en el Low Festival el 2 de agosto.

La cantante Natalia Lacunza
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Natalia Lacunza (Pamplona, 1999) fue niña modélica, fue la concursante perfecta de la edición 2018 de Operación Triunfo y ahora, dejado todo eso atrás, se está adaptando al paso de la vida adulta. Pasados los 25, mirando ya a los 30, aparecieron la nostalgia y una crisis de edad que vehiculan su segundo disco, N2STAL5IA. Ahora está de gira veraniega por festivales y actuará en el Low Festival el 2 de agosto.
- Han pasado ya unos meses de su álbum, tiene un verano con bolos muy selectivos, ¿le ha dado tiempo a revisar estos meses?
- A mí me encanta este disco, el otro día lo volví a escuchar para repasar el setlist y tío, qué bien suena, qué canciones más guays. Estoy muy orgullosa del trabajo porque el segundo disco siempre es complicado. El proceso emocional ha sido una montaña rusa, pero viéndolo con perspetiva estoy muy orgullosa. He abierto mucho la cabeza a trabajar con gente, a probar cosas nuevas...
- Lo de la montaña rusa emocional tengo la sensación de que está muy presente en todo lo que hace.
- La montaña rusa emocional es parte de mi personalidad. Dedicarte a esto conlleva muchos altibajos, tengas o no una personalidad sensible. El proceso creativo es una cosa que te pone siempre completamente desnuda, saca tus inseguridades y todas las dudas que puedas tener. Cualquier artista tiene un recorrido emocional que es bastante drástico, pero si una ha nacido sensible habrá que aprovecharse de ello.
- Hay una generación de cantantes y de público que parecen abonados a la música triste, para llorar y regodearse en su dolor.
- Puede ser, puede ser, yo desde luego he sido esa chica que se comía todos los hits tristes. Aunque no creo que este sea mi disco ni mi momento más triste. Pero sí creo que a mi público le gusta esa parte de mí emocional y que te lleva a las placas tectónicas de tu interior. Sea triste o no, la emoción siempre está.
- ¿Ha salido ya de la crisis de edad de la que va este proyecto?
- He vivido una crisis de edad porque ya no soy una niña y a mí me encantaría seguir siéndolo. Yo me aferro a que no sé nada de la vida, a que soy muy joven, pero es que llega un momento que estás más cerca de los 30 que de los 20 y la cosa se pone seria de repente. Todo lo que pensabas que tenías seguro de los 20 a los 24, se te cae. Tus amigas ya no son las que eran, te han traicionado 80 veces, tu trabajo no es lo que esperabas... Creo que es la primera vez que tienes una crisis existencial real, el momento en que debes ser una persona oficialmente adulta.
- ¿Eso va relacionado a ese deseo de eterna juventud de esta sociedad?
- Puede ser, pero yo noto un poco la contraria. Como que ahora tengo que ser una persona adulta. Ahora mismo por ejemplo me está saliendo una vena súper tranquila que me está encantando. Me siento una señora octogenaria que se acuesta a las 11 de la noche, que hace batch cooking, que hace tuppers y que se dedica a la vida contemplativa. Me da mucho gusto sentirme una persona mayor.
- Y, sin embargo, la presión física y estética también tiene que pasarla.
- La presión estética hoy es horrorosa, los trastornos de conducta alimentacia están en cada puñetera casa. Yo lo he vivido también, no me avergüenzo de decir que yo he sido una niña TCA desde los 14 años. Es importante que lo diga porque estamos todas enfermas de la puta cabeza. La única solución es dejar el móvil y bloquear todos esos discursos de mierda de las redes sobre la extrema delgadez. Hay que comer hidratos de carbono y grasas para vivir. Necesitas aguacate, aceite, mantequilla, las mujeres tenemos que dejar de alimentarnos como pájaros y que eso sea algo normal. Esta sociedad no puede seguir promoviendo más la anorexia, los TCA y el bucle de atracones y culpa. Porque eso solo lleva a tener una vida de mierda.
"Me siento una señora octogenaria que se acuesta a las 11, hace tuppers y se dedica a la vida contemplativa"
- Hay cierta sensación de que aquello del body positive ya no existe.
- Eso es una mentira como una catedral, hemos vuelto al heroin chic y no podemos hacer nada. Yo puedo decir esto que estoy diciendo, pero necesitamos altavoces mayores que promulguen una alimentación consciente. Lo mismo con el tema de las operaciones, yo no sé qué podemos hacer con eso. Es una locura que está completamente fuera de mano. ¿Qué le dices a una chavala que tiene un complejo de la leche? Si no para de ver famosas multimillonarias que se tocan cada punto de su cuerpo. Eso es horroroso y el físico no puede ser tan importante.
- Me contaba antes de empezar que su casera ya le ha advertido que le quiere subir 1.000 euros el alquiler, ¿la vivienda es ya un problema hasta para los privilegiados?
- Si a ti te han educado en la conciencia social, eres consciente de problemas como la vivienda hasta siendo una privilegiada. Ahora eso lo sufres tú, tus amigos, tus vecinos... y qué coño hacemos con esto. ¿Cuál va a ser nuestro futuro? Yo creo nos vamos a ir todos a un pueblo y vamos a hacer una comunidad ahí. El éxodo urbano. Yo soy consciente de mi privilegio, pero me he despertado con ese mensaje de mi casera porque se lo ha dicho una agencia. ¿Una casa por 2.600 euros? No entiendo cuál es el futuro para muchísima gente si ni los privilegiados podemos permitirnos pagar el alquiler.
- Usted proviene de una familia católica, fue a un colegio religioso, tiene una canción en este álbum sobre una chica bisexual creciendo en ese ambiente, ¿se ha subido a esta nueva ola religiosa?
- Yo la verdad es que flipo un poco, no entra en mi cabeza. Me parece genial que haya gente con fe, me parece genial todo lo que te lleve a conectar contigo mismo y con los demás. Mis abuelos paternos son súper católicos y también practicantes, yo crecí en un colegio de monjas siendo una chica bisexual y he cargado con todos los prejuicios familiares porque soy la hermana mayor además. Mientras el mensaje sea la inclusividad, todo bien, pero más allá de eso no puedo profundizar. Yo creo que la inclusión está en el laicismo total, la religión no tiene nada que ver con eso. Siento que todo ese progreso no tiene nada que ver con la Iglesia.
- Hablando de progreso, en este momento en el que se aprecia una cierta reversión de ese progreso, ¿cómo se siente respecto a esa situación?
- Me da pánico que el fascismo está a la vuelta de la esquina llamando a todas las puertas. Pero en esto sí tengo fe, dudo que se pueda eliminar todo lo que hemos avanzado y está asentado en nuestra sociedad. Lo único que tenemos es la influencia en las personas de nuestro entorno, debemos mantenernos fuertes y que no gane toda esta ola de gente muy joven que vive en una nostalgia absurda. No paro de ver a niños de 18 años diciendo que con Franco estábamos mejor, estudia Historia, cariño.
"Me da pánico que el fascismo está a la vuelta de la esquina, pero tengo fe en que no pueda eliminar todo lo que hemos avanzado"
- Hablábamos antes de la ruptura en las relaciones, en su caso más que ruptura sentimental se enfrentó a una ruptura de la amistad.
- La mayor ruptura de corazón que se puede vivir es la de una amistad porque una relación romántica tú sabes que ya tiene un final implícito. Con un novio o una novia sabes que lo puedes dejar en cualquier momento, pero en la amistad crees que no hay un final. Te pilla desprevenido y eso te duele profundamente en el alma. También es verdad que está bien que te pase con 25, mejor que te rompa el corazón tu mejor amiga con 25 que con 35 porque ya aprendes que puede ocurrir.
- ¿Hay algo ahí de sentirse traicionada?
- Si tú tienes un vínculo muy estrecho con una persona y esa persona coge todo lo bueno, le da la vuelta contra ti y te hace sentir la peor persona del mundo, es una traición. Simplemente porque esa mejor amiga se ha enamorado de ti y no puedes corresponder ese enamoramiento.
- Me sorprende mucho la tremenda nostalgia de su música cuando su carácter no es para nada así.
- Las personas somos mucho más de lo que parecemos en un primer contacto. Yo soy una persona muy sociable, muy bien educada para hacer las cosas agradables al resto del mundo, pero tengo una parte de mi personalidad que es muy explotable a nivel de expresividad. Yo escribo para desahogarme de las cosas que me duelen, soy una persona que siento mucho las cosas, que echo mucho de menos y construyo vínculos muy intensamente. Tengo esta cosa de amar rápido, que creo que es una gran cosa, quiero a gente que solo he visto un día. Es bonito aunque a veces te juegue malas pasadas. Soy una persona muy intensa y lo digo con orgullo. Prefiero ser una intensa que una tiesa

























