Dirige una adaptación de 'La Escopeta Nacional', el clásico de Luis García Berlanga y Rafael Azcona en el Teatro Español y se encuentra de gira con la obra 'Esencia', un viaje por la memoria de dos amigos

El actor y director Juan Echanove.
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PREGUNTA. Trasladar el universo de Berlanga del cine al teatro ha tenido que ser todo un reto.
RESPUESTA. Lo más difícil ha sido condensar esas tres jornadas de caza en un solo día y ser fiel a lo que ocurre. Tuvimos que inculcarles a los actores que íbamos a hacer una comedia satírica musical.
P. ¿Musical?
R. Sí, tiene cuatro números muy brillantes. Los actores debían manejar el ritmo de la comedia, el brillo de la sátira y el tempo de la música.
P. ¿Tuviste que actualizar el texto?
R. En absoluto. Yo le pongo el espejo al espectador y él se da cuenta de que muchas cosas se pueden mostrar hoy en el telediario.
P. Ábalos, Koldo, Aldama, Cerdán... Todos parecen salidos de La Escopeta nacional, ¿no?
R. Y Rato y el ministro del Interior... Nosotros estamos mostrando esa corrupción que ya existía y que ha existido durante todo el franquismo. La corrupción no la han traído Santos, Cerdán ni Ábalos... La corrupción tiene que ver con la función de gobierno. En cuanto toca pelo de gobierno, mucha gente se vuelve corrupta.
P. ¿Cómo ves el panorama?
R. Estamos en una situación muy complicada para el partido que gobierna y para el de la oposición, que es el único de este país que ha sido condenado por corrupción generalizada. Así que aquí nadie se puede rasgar las vestiduras.
P. Hay mucha gente de izquierdas desencantada con lo que sucede.
R. ¡Hombre, como para no estarlo!
P. ¿Te has sentido decepcionado por el Gobierno de Pedro Sánchez?
R. No. Me han decepcionado algunos miembros del Gobierno. Pero hay cosas que me decepcionan más que el Consejo de Ministros.
P. ¿A qué te refieres?
R. Muchas sentencias judiciales, mucha postura de los medios, las redes... Si todos los ciudadanos utilizamos las redes para cagarnos en la madre del que no nos gusta, nunca estará solucionado el tema.
P. Te entrevisté en pleno Covid y me dijiste que para salir de la crisis teníamos que quitarnos la mochila ideológica del quiénes son los míos.
R. Opino lo mismo, pero es muy difícil. Siempre pensamos que el mejor Dios es el nuestro y que el único equipo que merece la pena es el nuestro. La convivencia mejoraría mucho si admitiéramos que los nuestros no siempre tienen la razón y los otros pueden tenerla.
P. No pasa nada porque alguien de izquierdas hable bien de alguien del PP y a la inversa. Hablaste bien de Almeida como alcalde.
R. Y lo cierto es que te pasa factura. Pero a mis 65 años de edad, me da igual lo que digan de mí. O sea, me niego a fomentar la línea divisoria de las dos Españas. Mis principios son los que son y todo el mundo sabe cómo pienso. Para poder tender puentes lo principal que hay que tener en la mano es el respeto.
P. Que se está perdiendo.
R. Y la capacidad de escucha. El parque temático donde se destroza el respeto son las redes sociales, una especie de circo romano donde todo lo que tiene que ver con el respeto se aniquila con napalm.
P. Abogaste en su día por un pacto entre el PP y el PSOE, algo que ahora parece totalmente inviable.
R. Lo más acojonante de todo es que se ponen de acuerdo y no nos lo cuentan, solo nos cuentan el desacuerdo. El hooliganismo consiste en fomentar que nosotros somos los buenos y los demás son los malos. Me jode bastante que esa actitud sea la que dé los votos.
P. ¿En qué ha cambiado el Juan Echanove de 30 años que más te sorprende cuando lo miras desde los 60?
R. Todo. Yo con 30 años era una persona muy joven y ahora con 65 estoy en el mejor momento de mi vida personal y profesional. No tengo ninguna nostalgia por el Juan Echanove de los 30 años. Y no me cambiaría por él ni harto de grifa.
P. ¿En serio? Siempre decimos que la mejor etapa es la juventud.
R. Ahora mismo estoy encantado.
P. ¿Y qué consejo le darías a ese joven que te habría ahorrado algunos disgustos cuando empezabas?
R. Que no hipotecara tanto su vida privada por su vida profesional. Pero somos una profesión precaria y, cuando tienes un buen momento, debes aprovecharlo.
P. ¿Qué haces cuando llega el parón?
R. A mí nunca me ha dejado de sonar el teléfono porque siempre me he preocupado de poner en marcha mis proyectos de teatro. No he parado de trabajar desde los 17 años.
P. ¿Alguna idea sobre el éxito que has tenido que desaprender?
R. Pertenezco a una generación a la que inculcaron que el éxito es efímero. Sirve para brindar con tus amigos y ponerte a trabajar.
P. ¿Hay algún 'no' que te haya cambiado más la vida que muchos 'síes'?
R. Hace poco tiempo que estoy aprendiendo a decir que no y me gusta esa universidad. Hay veces que hay que decir no a las injusticias.
P. ¿Existe algún personaje al que te hayas acabado pareciendo?
R. Por ser tan larga la creación, seguramente Miguel Alcántara de Cuéntame tiene muchas cosas de mí y yo de él. Pero soy muy despegado para los personajes. En el momento en el que termino el rodaje, acaba mi historia con ellos.
P. ¿Qué recuerdas más de Cuéntame: el dolor de la despedida o los 12 años interpretando a Miguel?
R. Los 12 años en la serie y los muchos amigos que dejé allí. A mí un accidente en la última vuelta de la carrera no me hace olvidar lo maravillosa que fue la carrera.























