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Opinión – El Estímulo

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Auxilio, soy esclava de las Moiras | El Estímulo
https://www.facebook.com/ElEstimulo/ · 2026-08-08 · via Opinión – El Estímulo

No me gusta tejer. Temo muchísimo a los nudos y tú también deberías. En filosofía clásica, los nudos representan las preguntas que los clásicos hacían en sus diálogos sobre la naturaleza última de las cosas, la mayoría referentes a lo público, a la polis. No son zoquetadas.

En un diálogo, Platón concluyó que aquello que ocurría en la polis era un reflejo del alma de sus ciudadanos. Zape gato, soy venezolana y liberal. Bajo esa lógica, debería tener un alma convulsionada y maltratada. Y quizás la tenga, no lo sé. Lo cierto es que mi psicoterapeuta generosamente me fía las consultas, porque mi ansiedad es diametral al pulso político del país y va mucho más rápido que mi capacidad de pagarlas.

Hablo con ligereza de los clásicos —y quizás irrespeto a los infinitos filósofos que los han trabajado—. No es soberbia sino lo contrario: es que me asustan mucho los nudos de la polis y los de mi alma. Los grandes estudiosos desatan los nudos entrando en diálogo con los clásicos a través de lecturas y disertaciones profundas y descarnadas. Pero esas son cosas de sabiondos, yo siempre fui grupito de atrás. 

Los clásicos son una ladilla, me siguen a todos lados. Los estudié en el pregrado, en el posgrado de Estudios Políticos y, ahora, en la maestría que curso —sufro— de Filosofía. Enseñé Filosofía Política en pregrado y posgrado por años. Sabiendo que los clásicos me stalkeaban, siempre fui muy delicada/cautelosa y los ignoré. Son muy necios, preguntan mucho. Creo que les atrae que yo sea tan terrenal, burda y sencilla. Y aunque no me han llevado a su terreno, me pasó algo terrible: me secuestraron las Moiras.

Las Moiras son una constante en distintas mitologías como la romana, la griega o la nórdica. Son unas criaturas bien malandras, mujeres tejedoras caprichosas e intransigentes. Su tejido es la polis y cada punto el destino inevitable de cada ciudadano. 

Una puntada de las Moiras podía hacer a la persona inmensamente feliz y próspera, o desgraciada y paupérrima. Huir de ellas y sus designios era imposible.

O sea, que sin importar que un ciudadano sea buena gente o perverso, su destino era un antojo de las Moiras. La gente de la polis ofrecía todo tipo de sacrificios para jalarles mecate. Con ellas el asunto no era pedirles una buena vida, sino todo lo contrario, suplicarle descarnadamente la menor cantidad de calamidades posibles.

Tejían exquisitamente para sus preferidos y desprolijamente para los pobres y malaventurados. Antes del secuestro, me las había encontrado en las lecturas y me generaban terror. Yo crecí viendo a “La bella durmiente” desgraciarse la vida por pincharse el dedo con una aguja de tejer.

Las Moiras son creativas, admiradoras de la belleza y la armonía; la nobleza y la grandeza de espíritu; la verdad y la justicia —aunque no la practicaran al elegir a sus predilectos y desdichados—, por eso sus tejidos para quienes labraban el mejor de los destinos eran hermosísimos: hilos de oro, seda de la más fina y puntadas certeras. Pero en la misma medida pueden ser crueles, malintencionadas y —como dirían mis alumnos— tóxicas para quienes labraban una vida infeliz. El más mugriento de los coletos se queda corto.

¿Y qué es eso de que me secuestraron estas doñas? No importa, pero les voy a echar el cuento de cómo me ha ido.

Los primeros meses del secuestro se esforzaron en enseñarme a tejer, pero no hubo manera. Mi temor a los nudos era mayor que mi temor a ellas. También pensaba que si hacía el trabajo muy mal me dejarían en libertad, pero no, son demasiado tercas.

Viendo que el tejido no se me daba, me relegaron al departamento de bisutería. Al principio estaba contentísima. Amo hacer collares, quien me conoce sabe que al perderme por horas en esa actividad manual tan primaria me consigo en mi mejor disposición de análisis, así que pensé ”estoy secuestrada, pero las Moiras fueron misericordiosas y me asignaron un destino feliz”. Luego vino la desgracia.

Antes, cuando hacía collares por gusto, paraba y retomaba cuando quería. Era cuestión de desestresarme o de pensar en algún asunto puntual. Luego me encaramaba mi pieza de alta joyería de diseñador (yo) y salía a la calle muy pizpireta —como diría mi abuela—. Pero ahora es un trabajo constante, incesante, continuo y atormentante. No tengo paz. Y como sucede con todo trabajo manual de repetición, se me activó la corteza prefrontal y no encuentro cómo pararla.

Antes de que me secuestraran las Moiras, comprar mis materiales era una delicia. Iba feliz a una tienda en la que trabajan lo más parecido a las diosas de la creatividad, las Musas, hijas de Zeus. Porque entre dueñas y vendedoras se tratan como hermanas. Y al cliente lo consienten. Se esfuerzan en hacer una hermosa curaduría de los materiales que venden, procurando y promoviendo el buen gusto y la belleza. Es muy probable que ellas no estén conscientes de que, en sentido Platónico, están embelleciendo a la polis a través de sus clientas. Además, en el trabajo manual repetido, solo Dios sabrá cuántas almas resuelven problemas e incluso hacen país con sus negocios.

Ahora me toca trabajar bajo el mando despiadado de las Moiras con los gustos, patrones y materiales que me asignen. Por púdica, no les quiero contar los castigos a los que me someten si pierdo o rompo alguna cuentecita de cristal de roca, rubí, esmeralda o zafiro. Tanto nadar huyéndole a los nudos para terminar muriendo en la orilla.

Los nudos se manifiestan en las cuentas de cada collar. Me recuerdan que me había fraguado con sangre y lágrimas una vida pública como consultora y analista política. Me consultaban políticos, empresarios y medios de comunicación nacionales e internacionales. Por años acompañé distintas luchas y actores políticos y critiqué a otros tantos. Me recuerdan que el 28 de julio de 2024 sí existió y, aún más importante, que quiero volver a todo aquello. 

  • Primera cuenta: Como estratega político me parece buena idea la Comisión de la AN 2015, no habría sido mi primera opción, pero está cumpliendo su misión: son el cuerpo de choque para preparar el regreso de María Corina.  
  • Segunda cuenta: Sin embargo, si los miembros opositores no cambian la infame agenda que presentaron, quedarían muy mal parados. ¿Cómo hacemos desde la opinión pública para que atiendan este mandato? 
  • Tercera cuenta: Juan Pablo Guanipa está dando unas declaraciones de estadista. Confío en él y en Dinorah, algo bueno puede salir de ahí. ¿Qué? No sé.
  • Cuarta cuenta: Pero ya va, ¿Guanipa sigue en PJ?
  • Quinta cuenta: Ya sé que la comisión opositora es ilegítima porque los miembros no tienen representación popular, y también sé que la agenda es ruin, miserable y burlesca… ¿sigo apoyando esta perfidia para que se quemen ellos y no María Corina? Esto es un problemón moral de mal menor.
  • ¿En cuál cuenta fue que quedé? Bueno, no importa, sigamos: la única confianza que ofrece esta “Comisión” reside en la amenaza real, militar y energética de Estados Unidos sobre el cumplimiento de acuerdos.
  • Siguiente cuenta: ¿Cómo es que Guanipa sigue en PJ? ¿Será que desde el partido le hicieron un amarre? Mira, como que sí, porque no tiene sentido que siga allí.   
  • Cuenta… :  Vamos a darle un voto de confianza a la agenda. Primer punto: atención al doble terremoto. No entiendo. Viene más ayuda humanitaria sistemática y organizada desde los Estados Unidos, que además será gestionada por ellos mismos. Sobre las labores en terreno, ya sabemos la incapacidad del gobierno, pero… ¿cuál es la capacidad real de acción de los diputados del 2015 en la atención del doble terremoto como para hacerla parte de la agenda? ¿Su seguridad estaría garantizada para que regresen a escarbar entre los escombros? Es que ni siquiera han canalizado institucionalmente la llegada de la ayuda humanitaria. La única respuesta lógica que encuentro es que Estados Unidos quiere dejar en el papel de la agenda que fueron ellos quienes gestionaron la ayuda humanitaria.. 
  • Empecemos desde cero con las cuentas: ¿Y lo energético? ¿Cuántos barriles se están vendiendo? ¿A dónde está llegando la plata y cómo se está distribuyendo?
  • Primera cuenta: ¿Cómo es que hay tantos factores políticos hablando de elecciones sin el visto bueno de María Corina (que es la única persona de la oposición que tiene representación popular) por falta de condiciones? Son 9 millones en el exilio y la mayoría no están inscritos en el REP, no hay consulados, los líderes locales migraron, y un largo etcétera de irregularidades.
  • Segunda cuenta: Respeto a Dinorah, pero su inclusión y rol siguen viéndose forzados. 
  • Última cuenta: Guanipa, Vente. Conozco al mejor exorcista del país. 

Ay, no, de verdad, Qué angustia, espero que las Moiras se apiaden de mí y me liberen pronto. –Por: Mavero Torres Gianvittorio