En 2025 las regiones recaudaron un 16,5% más, frente al incremento del 10% en los ingresos tributarios del Estado

María Jesús Montero, ex ministra de HaciendaEFE
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Las comunidades autónomas han dado un paso más allá en el Impuesto de Donaciones y Sucesiones y están empezando a eximir de tributar a las donaciones de escasa cuantía independientemente del grado de parentesco, con lo que no sólo bonifican las transmisiones entre familiares de primer y segundo grado sino que dejan sin tributar algunas de ellas.
"Prácticamente no tributan ya los familiares cercanos y alguna comunidad aplica incentivos al grupo II. Además, algunas comunidades empiezan a dejar exentos de tributar las donaciones de escasa cuantía independientemente del parentesco", ha explicado el Registro de Economistas Asesores Fiscales, del Consejo General de Economistas, en su documento Fiscalidad autonómica y foral 2026 presentado este martes.
Ahondan así el conflicto con la Administración Central y el Ministerio de Hacienda, que acusan de competencia desleal a las comunidades que bonifican este tributo, generando que algunos contribuyentes lleguen a mudarse pensando en ahorrar fiscalmente.
Las diferencias son tales que un residente en Asturias puede llegar a pagar, por una herencia de 800.000 euros, hasta 100.000 euros más que en Baleares, Galicia, Cantabria o Andalucía. En el caso de donaciones por el mismo importe, en Extremadura los donatarios pueden abonar hasta 200.000 euros más que en Cantabria o Baleares.
Según el documento presentado, las comunidades autónomas incrementaron en 2025 su recaudación tributaria en un 16,5%, frente al incremento del 10% experimentado en los ingresos tributarios del Estado. Los expertos han explicado que ese aumento se justifica por el IRPF, el gran motor de los ingresos, ya que algunas regiones del país no han deflactado la estructura del impuesto, siguiendo la línea del Ejecutivo.
Como ejemplo, han señalado que un contribuyente con una renta de 30.000 euros puede llegar a pagar unos 350 euros más y otro con una renta de 70.000 euros, en torno a 760 euros más, como consecuencia de no ajustar el impuesto a la inflación acumulada entre 2022 y 2026. Este cálculo, ha precisado, parte de una subida acumulada aproximada del 18,10%.
Además, dado que las deducciones del IRPF en el tramo autonómico tienen poco peso en la recaudación, esto infla los ingresos autónomicos por la renta de los trabajadores.
Los economistas consideran "imprescindible acometer ya mismo una reforma del sistema de financiación de las comunidades autónomas e impulsar medidas a homogeneizar la tributación de los territorios, con independencia de cual será a residencia de las personas físicas".
En el IRPF, por ejemplo, la tarifa estatal va del 9,5% al 24,5%, aunque ninguna comunidad autónoma reproduce exactamente esa escala. De este modo, apunta el REAF, ya hay territorios con tipos marginales agregados del 50% o superiores, como la Comunidad Valenciana, con un 54%; Navarra, con un 52%; o La Rioja, con un 51,5%.




















