Italia se consolida como un mercado estratégico para las empresas españolas, que planean aumentar sus inversiones en el país transalpino

Vista de Roma desde el castillo de Sant'AngeloShutterstock
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El stock de inversión española en Italia (el valor total acumulado e histórico de las inversiones de empresas españolas en Italia) superó en 2024 los 17.000 millones de euros. Tras varios años de estancamiento en los que el stock se situaba en los 10.000 millones, los dos ejercicios anteriores a 2024 supusieron un gran aumento de la inversión de las empresas españolas en el país transalpino, que se sitúa como el undécimo destino de la inversión española directa a nivel mundial, según el Barómetro sobre Clima y Perspectivas de la Inversión Española en Italia elaborado por la Cámara de España y la Cámara de Comercio de España en Italia en colaboración con Afi.
Esta inversión está concentrada en sectores tradicionales a gran escala, que requieren de la aportación de grandes sumas de capital, lo que evidencia que la Inversión Extranjera Directa (Ied) de España en Italia apuesta por la consolidación a largo plazo: en 2024, el stock de inversión en telecomunicaciones fue de más de 5.200 millones de euros, en servicios financieros, fondos de pensiones y seguros fue de más de 4.000 millones y, en tercer lugar, las actividades de almacenamiento y logística se tradujeron en 1.000 millones de euros invertidos por las empresas españolas.
Pese a que esos sectores son los que concentran la mayor cantidad de inversión realizada, las empresas españolas tienen una especial relevancia en otros sectores menos tradicionales. La fabricación electrónica e informática española en Italia representa uno de cada tres euros que el tejido empresarial español invierte en el resto del mundo en ese sector, aunque todavía el volumen total es muy inferior (unos 140 millones de euros) en comparación a los sectores más potentes.
En total, las empresas españolas han generado más de 80.000 empleos en el interior de las fronteras italianas, lo que representa el 0,3% de todo su empleo. La consecución de estas cifras se debe a que el tipo de inversión española que llega a Italia tiene un fuerte efecto multiplicador de la empleabilidad: la mitad de los empleos generados por las empresas españolas en Italia son directos y, la otra mitad, indirectos. Esto significa que, por cada trabajador que una empresa española contrata en Italia directamente, se genera un puesto más en su cadena de proveedores o en sectores cercanos a su modelo de negocio.
Flujo de inversión estable
A diferencia del stock, el flujo de inversión refleja el pulso reciente de las entradas y salidas del capital de inversión en un país. En ese sentido, las empresas españolas realizaron una inversión bruta directa en Italia por valor de 486 millones de euros en 2025, un 27% menos que en el año anterior, aunque esa contracción se alinea con la tendencia generalizada a a la baja de las inversiones de empresas españolas en el exterior.
Pese a ello, la inversión neta aumentó en 2025 un 22%, alcanzando los 454 millones de euros, ya que las desinversiones fueron mínimas, lo que permitió a Italia alcanzar el octavo puesto en el ranking de destinos de la inversión de empresas españolas en países extranjeros.
Prácticamente la totalidad de esas cantidades tuvieron un perfil meramente productivo: esto significa que el dinero se destinó a actividades que tienen un impacto real en la economía, crean empleo y dinamizan la industria y el comercio.
De hecho, el dinero español en Italia va dirigido a optimizar y expandir negocios que ya están funcionando, de acuerdo a la estrategia de consolidación a largo plazo. El 67% de estas empresas utilizan su inversión para la contratación de nuevos empleados, un 40% para llevar a cabo estrategias de marketing, un 34% lo destinan para la creación de nuevos productos y un 28% en digitalización y formación.
Perspectivas
Italia se consolida como un mercado estratégico para España. De hecho, el 87% de las empresas que ya están instaladas allí esperan aumentar sus ingresos en 2026. Pero no sólo esperan recaudar más. Esa buena perspectiva viene acompañada de una intención de aumentar la inversión en el 81% de las empresas. Además, la mayoría de estas compañías que realizan su actividad en Italia pretende expandirse durante los próximos cinco años.
Las prioridades de estas futuras inversiones se centran principalmente en mejorar la productividad. Ese es el objetivo número uno para el 70% de las empresas. En segundo lugar, la expansión hacia otras regiones italianas (43%), la ampliación de las instalaciones que ya tienen operativas (31%), así como la innovación (30%).












