En camisa de once varas
Actor perteneciente a una de las sagas m�s importantes de la interpretaci�n espa�ola: hijo de Carlos Larra�aga y Mar�a Luisa Merlo, hermano de Amparo Larra�aga, sobrino de Amparo Rivelles... Protagoniza ‘Un Dios salvaje’ en el Teatro Alc�zar de Madrid.

El actor Luis Merlo.
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- �sta es una obra que enfrenta al espectador con su peor parte. �C�mo es para los que la interpretan?
- Liberadora. Abrazar tu parte oscura es fant�stico y muy sano. Yo suelo hacerlo en la vida con bastante frecuencia, porque vamos pidiendo perd�n por una naturaleza que es dual, con dos caras. En esta funci�n todo es amable y todo es cruel. Porque en realidad todo es cruel, pero se disfraza de amabilidad hasta que no se puede m�s y ya eso desaparece. El discurso concreto de mi personaje me parece tremendo: El abogado que no cree absolutamente en el ser humano, que es un mis�ntropo
- El que dice: "Yo creo en un Dios salvaje".
- Si reinterpretas ese concepto, est�s casi siempre destinado a ser un depredador. Pero tambi�n se puede querer un Dios salvaje para aceptar de una vez esa puta man�a que tenemos de nunca 'soltar' del todo, de vivir en un mundo donde todo tiene que ser pol�ticamente correcto y determinada gente que est� expuesta al p�blico tiene que responder a la idea que se tiene de ella. La continuaci�n de ese discurso es que la moral prescribe que dominemos nuestras pulsiones, pero a veces es muy bueno y muy sano dejarse llevar, algo con lo que estoy de acuerdo. Con lo que no estoy de acuerdo es con la violencia con la que plantea que el hecho de que un ni�o le haya roto los dientes a otro no tiene mayor importancia.
- �Qu� parte cree que es m�s importante de su oficio?
- El momento en el que unas gentes hacen un esfuerzo en sus vidas para quedar, comprar entradas, ir a un teatro, llegar, sentarse... y decir: ‘Cu�ntame el cuento’. En ese momento yo soy el responsable de contarlo, y el d�a que comprend� eso y acept� esa responsabilidad dej� de pasar tanto miedo como yo pasaba. Porque cuando no eres un creador, sino simplemente un int�rprete que oficia algo, hay una conexi�n poderosa con el p�blico.
- ‘Un Dios salvaje’ tiene apariencia de teatro burgu�s, pero es bastante ‘dinamitera’.
- No hay que hacer apolog�a de la oscuridad pero tampoco hay que sentirse culpable por ella ni disfrazarla siempre de una extra�a amabilidad, con el cuchillo detr�s de la espalda. Es luchar por alcanzar esa cosa que viene con los a�os que se llama equilibrio, en el cual ya no necesitas tanto el construir un personaje para afuera que sea f�rreo con respecto a sus ideas. Porque el significado de evolucionar es cambiar de opini�n. En cuanto a si puede ser un reflejo de la sociedad, hay un teatro claramente dirigido que en la situaci�n pol�tica de este pa�s tuvo una relevancia maravillosa en el pasado, porque era necesario. Pero esta obra es sencillamente un acto de comunicaci�n con el p�blico que, a trav�s de la brillantez y el humor, mete cuestiones de peso. No es mi intenci�n ser reivindicativo con mi discurso como actor. Mi intenci�n es elegir textos lo suficientemente ricos para tener a mis compa�eros felices y encontrarlos lo suficientemente exportables al patio de butacas para que la gente se crea que todo est� sucediendo de verdad. Y ah� me paro. El efecto que esto tenga sobre el car�cter social de la cultura no lo abordo, dejo que lo haga quien le ha escrito la funci�n y quien la dirige. No quiero contar c�mo soy a trav�s de mi posici�n humana, pol�tica y social.
- �Dir�a que la cultura est� dejando de ser trinchera ideol�gica o eso nunca suceder�?
- Una guerra civil siempre crea dos bandos. Sucede en Estados Unidos y aqu�. En la historia de Espa�a siempre va a haber el bando republicano y el bando de los fascistas. Pasado por una democracia, por un estado de derecho, pero indudablemente eso est� demasiado dentro de nuestra sociedad. Siento que la gente verdaderamente evolucionada y civilizada no considera que si t� tienes diferentes ideas pol�ticas seas enemigo. Cualquier tipo de discurso que segmente no me interesa. Prefiero buscar donde tenemos los puntos en los que coincidimos que aquellos en los que discrepamos. Hay que escuchar a todo el mundo. Y estoy en una etapa personal de abrir mucho los o�dos e intentar cerrar un poco la boca.
- Parece que la gente demanda a los actores que se posicionen sobre asuntos m�s all� de los papeles que representan. �Por qu� sucede esto?
- Voy a decir una barbaridad, pero a veces tiene un tinte un poco fr�volo desear ser educado por gente que no es educadora. Es bueno educarse en otro lugar. He tenido un tiempo en el pasado que he estado muy comprometido p�blicamente. Pero ahora, por facilitar el proceso de expresi�n que necesito para que se cree mi personaje, me gustar�a ser recordado como si me hubiesen pasado una bayeta y que sirviese s�lo el personaje que estoy haciendo en este momento.
- �En qu� sentido?
- Cuando llegas a una edad, es necesario pensar que cada movimiento que inicies tiene que ser ya hasta la muerte. Tengo 59 a�os y es muy raro que yo cambie en cosas muy radicales, con lo cual tengo claro que mi compromiso social es el m�o. Cada uno tiene que vivir como quiera, pero cuando alguien con una profesi�n dirigida al p�blico critica cualquier sistema de los que se han creado en esta sociedad -educativo, sanitario, etc�tera-, se somete a un examen que luego le obliga a vivir de acuerdo a eso que ha dicho. �Pero d�nde est� el aut�ntico ser humano? La pregunta surge cuando se ataca a alguien con una posici�n claramente social por acudir a la medicina privada, por ejemplo. Cuando eres joven, puedes probar, pero ahora quiero ser muy consecuente, decir: deseo contar esto. Y creo que esa actitud beneficia al discurso que la gente puede encontrar en gente como los actores, que hemos dejado de ser las grandes estrellas medi�ticas, que ahora son los pol�ticos. Aunque la opini�n del artista siempre es m�s fresca y menos prefabricada que la de los pol�ticos. Y me parece que eso es precisamente lo que atrae.
- �A usted qu� le atrajo de su gremio?
- Nac� en una Espa�a en la cual estaba el mundo de los artistas y el mundo de la gente que no era artista. Y por eso yo quer�a estar aqu�: en esta profesi�n de mis padres hab�a gays, madres solteras, gente culta, personas que le�an libros prohibidos en el r�gimen de Franco. S�lo habiendo vivido esa etapa sabes realmente que se ha construido algo, que de alg�n modo se ha olvidado desde d�nde se hizo.
- Quer�a que abundase un poco en lo que dijo respecto a cambiar de opini�n.
- Aceptar pulsiones de todo tipo, incluidas las sexuales, que sin hacer da�o a nadie te liberan o que estando m�s al l�mite te resultan gratificantes, tirar la casa por la ventana, dinamitar un poco toda esta estructura que parece que es tan importante porque este personaje es quien yo soy... termina siendo una pr�ctica sana. La parte reptiliana de nuestro cerebro lo �nico que quiere es defender su posici�n. Porque si tengo m�s raz�n que t�, eso significa que es menos probable que me muera. Como dice Woody Allen: "Estoy completamente en contra de la muerte". Y la persona que m�s me ha impuesto sus opiniones y que me ha dejado claro que s�lo esa verdad es la verdad universal estaba aterrada con la idea de marcharse de este planeta. As� que esa parte salvaje libera mucha mierda de la pose que se debe exhibir cuando has cre�do en una serie de causas, de f�rmulas pol�ticas y sociales. Lo peor que me puede pasar es saber que tengo raz�n. Es lo que saca la peor parte de m�. No es tan importante tener raz�n y eso es, en �ltima instancia, de lo que habla este texto. Y me parece muy interesante su tesis sobre todo el tiempo que perdemos tratando de imponer que nuestra forma de pensar es la v�lida.
- �Cree que el arte puede hacer del mundo un lugar mejor?
- Yo hice de Mauri, el primer gay que sali� abiertamente y sin ser ridiculizado en una serie de ‘prime time’ familiar. Como hombre homosexual que soy, sent� que a trav�s de esa ficci�n televisiva hab�a algo que decir, que quer�a ser muy cauto y muy honrado al contarlo, porque verdaderamente me apetec�a hacer alg�n tipo de homenaje -que s�lo sabr� yo- a la gente que ha peleado por la igualdad de derechos.
- �Qu� recuerda de entonces?
- La gente me paraba por la calle y me dec�a que me ten�a que dar las gracias. Y yo: �por qu�? Y me respond�an: "Porque mis padres han entendido mi homosexualidad gracias a tu personaje". Lo �nico que hice fue mostrar mi amor, mi cari�o y mi apoyo. Pero lo que pensaba es que una serie de Telecinco no deber�a ser el lugar donde nadie aprenda nada. Deber�a ser un lugar inspirador. No es la respuesta a la pregunta que uno se hace cuando tiene 16 a�os. El mundo es mejorable, por supuesto, pero tambi�n hay que elegir bien a los maestros.
- Cuando yo era cr�o apenas te encontrabas bares de ‘ambiente’ en Le�n y la homosexualidad se viv�a en un estricto secreto. Pero al poco de ‘Aqu� no hay quien viva’ ya se ve�an parejas de chicos bes�ndose y yendo de la mano. �Piensa en el efecto que pudo tener Mauri en aquella transformaci�n?
- Uno no es consciente porque, si lo fuera, posiblemente no sabr�a hacerlo. Porque entonces har�a eso que va a hacer feliz a alguien. Y se pondr�a medallas. Por decir una cosa muy gay, Barbra Streisand no puede ser consciente de que todas mis claves de Internet llevan su nombre. �C�mo va a saber esa se�ora que una 'loca' de Madrid est� utilizando su nombre, m�s n�meros e interrogaciones, para comprar por internet? En mi caso, es la carrera que he tenido, en parte por elecci�n y en parte porque no he tenido m�s remedio, como casi todo en la vida. Pero por esos chicos que van por Le�n de la mano hoy en d�a es necesario un personaje como Mauri. Lo que s� pienso es que los padres que necesitan ver eso para entender a un hijo tienen otras muchas cosas que entender antes.
- �A qu� se refiere?
- Siendo yo hijo de artistas, a mi familia no le sent� bien que yo fuera gay. No gust�. Pero seguro que hasta la gente m�s evolucionada por su forma de vida y su libertad piensa: "Le adoro. Pero si me llevara a un altar y tuviera tres hijos, yo, como madre, ser�a m�s feliz". Porque, por ejemplo, recuerdo que salir de gira era un suplicio.
- �De qu� m�s se acuerda?
- He sido un curioso de la vida. A veces la curiosidad ha matado al gato y otras veces me ha llenado de cosas. Yo iba al colegio cuando descubr� el primer bar abiertamente gay que hubo en Chueca. Y recuerdo que di cinco paseos por delante porque no me atrev�a a entrar, pero supe lo que significaba tener un espacio de libertad. Un escondite. Porque te escond�as en esos sitios, no celebrabas fuera de ellos que estabas enamorado. No est� mal la visibilidad, pero creo que, m�s que celebrarla, la sexualidad hay que disfrutarla.
- Menciona usted la parte no tan positiva de la curiosidad.
- Soy un hijo de los 80 y, obviamente, tengo un pasado. Hasta que conoc� a Antonio Mag�n, que es un terapeuta extraordinario que me explic� claramente lo que era la adicci�n. Entonces, comprend� tan bien lo que me explicaba que ahora estoy involucrado en su aventura profesional, porque lo �nico que me apetece es ayudar a personas que tengan ese problema.






















