
























PREMIUM
Actualizado
Es raro que el mismo escenario en el que se desarrolla una de las escenas m�s famosas de Notting Hill, una de las pel�culas m�s angelicales y blancas de la historia, sea tambi�n el lugar elegido para los encuentros con la prensa de Caza de brujas, de entrada y desde su presentaci�n en Venecia, una de las cintas que m�s polvo y pol�mica est� dispuesta a levantar en la temporada que pisamos y m�s all�. Recu�rdese, en la comedia rom�ntica de Roger Michell estrenada en 1999 era un hotel de lujo londinense donde se encontraban por primera vez Julia Roberts (Smyrna, Georgia, 1967) en su papel de estrella de cine y Hugh Grant que encarnaba a un periodista por accidente. Pues un hotel tan parecido que se dir�a id�ntico (el exclusivo Claridge's) es el elegido para las entrevistas la semana pasada de la �ltima pel�cula de Luca Guadagnino donde Roberts da vida a una profesora de Yale que, ante la disyuntiva de creer a una alumna que denuncia haber sido acosada por el profesor y amigo de la primera y al supuesto acosador, opta por la menos angelical y blanca de las decisiones. �Alguien dijo antiwoke? Ya en su presentaci�n en el Lido veneciano, la actriz se las tuvo que ver con otra acusaci�n anti, en este caso de antifeminista, en plena rueda de prensa y a la sonrisa m�s celebre y alabada de Hollywood no le qued� otra que exhibirse en todo su esplendor. Roberts sonri� mucho y hasta se dir�a que trag� saliva. Mucha. Raro.
Sea como sea, y m�s all� de la evidente incomodidad de una actriz que insiste en que conf�a en "la inteligencia de la audiencia" ("Se trata de hacer pensar al espectador", dice), lo cierto es que poco ha tardado en arreciar la pol�mica. El martes pasado y a modo de primer chaparr�n de la tormenta que vendr�, la columnista Michelle Goldberg desde las p�ginas de The New York Times atacaba con todo a Caza de brujas en un art�culo encabezado con una pedrada en mitad de la frente: "La nueva pel�cula de Julia Roberts apesta a resentimiento antiwoke". En un momento de represi�n de la disidencia en la universidad desde la administraci�n trumpista, la pel�cula, a juicio de la autora, llega tarde y no hace m�s que mostrar el rencor larvado que ha dado lugar a la nueva ola reaccionaria y muy machista. Para validar la tesis, despu�s de un pormenorizado an�lisis del argumento de la cinta que incluye no una sino dos acusaciones falsas de mujeres por abuso (una no llega a estar clara nunca, la otra viene avalada por una confesi�n en toda regla: "Era un buen hombre y lo destru� con una mentira", se escucha en la cinta a modo de desahogo y arrepentimiento), la periodista acude a unas declaraciones recientes de uno de los productores, Brian Grazer, a la revista The Hollywood Reporter: "Esta pel�cula muestra el da�o de eso [la llamada ideolog�a woke] al tratar de las falsas acusaciones en el campus de Yale", dijo el hombre. El que habla es una antiguo seguidor de Biden reconvertido en votante, seg�n confesi�n propia, de Trump. Raro.

En Venecia, el propio director, el italiano Luca Guadagnino, no pudo por menos que colocarse tambi�n �l en posici�n de defensa. "Los feminismos son m�ltiples. Es m�s, la reducci�n del feminismo es una banalidad period�stica que rechazo... �Acaso Eva al desnudo, de Joseph L. Mankiewicz, es una pel�cula antifeminista porque muestra la lucha de dos mujeres?... Quien mantenga que la pel�cula es retr�grada respecto a las conquistas del feminismo solo dice una gran estupidez. La pel�cula es en s� misma feminista desde el origen. Est� escrita por una mujer [Nora Garrett] y dirigida por un hombre homosexual que ama much�simo a las mujeres", afirma no molesto, pero casi, y a�ade: "Si algo de verdad pone en juego mi pel�cula son las din�micas de poder, de un poder que es visible y otro invisible. Y �stas no tienen g�nero".
Sea como sea, Julia Roberts llega a Caza de brujas despu�s de protagonizar no hace tanto Dejar el mundo atr�s, una pel�cula firmada por Sam Esmail que directamente imaginaba un apocalipsis por un ciberataque escalofriantemente realista. Digamos que las ganas de provocar y "hacer reflexionar al espectador" siguen ah�.
Al hilo de la conversaci�n y las provocaciones, el propio Guadagnino no puede por menos que meter baza y protestar. "Estoy convencido", afirma el director, "de que la pel�cula pone en acto estrategias que quiz�s son vistas fr�volamente como una provocaci�n, pero yo siempre razono y act�o desde el cine como lenguaje. Por lo tanto, no puedo aceptar que lo que yo considero la lengua que quiero hablar, la de la expresi�n cinematogr�fica, sea minimizada o alterada para evitar parecer provocador. No creo en las "pel�culas de tesis". Cuando haces una pel�cula cuyo �nico valor es el argumento, ese trabajo pierde su valor muy r�pidamente. Es como la leche fresca, que caduca pronto. Yo aspiro a hacer cine que resista en el tiempo. Por lo tanto, lo que me interesa son las din�micas que pueden hablar de nosotros... De lo particular de la historia que cuento, de lo particular de esos personajes, quiero tratar de entender si as� puedo llegar a ti y a todos, creando dentro de ti el deseo de una pregunta sobre ti mismo. La pregunta que yo me har�a viendo esta pel�cula no es sobre el Metoo ni la cultura de la cancelaci�n en la que no creo sino: �Por qu� quiero ocupar el lugar del poder de otra persona? �Qu� es para m� ser reconocido? �Y qu� significa para m� querer tener a toda costa un �xito? Esta es una pregunta importante que uno deber�a hacerse". Queda claro. M�s o menos.
Es raro que el mismo escenario en el que se desarrolla una de las escenas m�s famosas de Notting Hill, una de las pel�culas m�s angelicales y blancas de la historia, sea tambi�n el decorado de la presentaci�n de la pel�cula que requiere m�s explicaciones, y no todas claras, del a�o.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。