





















Con el número 1 a la espalda podríamos contar la historia de Rino della Negra, un futbolista francés que participó en la resistencia armada contra la Alemania nazi hasta que fue fusilado en 1944.
Con el dorsal número 2 y con el 3 podríamos contar la peripecia conjunta de Rachid Mekhloufi y Mustapha Zitouni -por ejemplo-, dos estrellas que, entre jugar con Francia en el Mundial del 58 o rebelarse vistiendo la camiseta de la Argelia libre como resistencia anticolonial, eligieron lo segundo.
Con el dorsal 4, podríamos pasar a hablar del Club Deportivo Palestino, entidad creada en Chile por la comunidad originaria del país árabe que todavía lucha por la causa, guarda minutos de silencio contra el genocidio en Gaza y hasta salta al campo vistiendo la kufiya (el tradicional pañuelo blanquinegro)...
Y así hasta lo indecible -selecciones nacionales, clubes, futbolistas, pueblos- en una relación de historias que van desde la osadía más ejemplar hasta la resistencia más fiera. Mucho más que 11. Mucho más que una honorable alineación.
El inventario de la dignidad balompédica es cosa del historiador y sociólogo Ramon Usall y se titula Fútbol por la libertad (editorial Altamarea). Un ensayo que ya es una declaración de intenciones desde la portada: la coz voladora del galo Éric Cantona contra un exaltado del Crystal Palace que profería insultos xenófobos. Dicho después, cuando se le pasó el calentón: "Tengo un montón de buenos momentos, pero mi favorito es cuando le di una patada al hooligan".
Así que empezamos, que eche a rodar el balón.
-En un tiempo de hiperconexión, es como si los futbolistas tuvieran más miedo a decir que antes.
-Es verdad que la tendencia a convertir el fútbol en un negocio donde las tomas de posición excesivamente claras a nivel político pueden perjudicar la imagen de marca de un jugador, hacen que cada vez haya menos futbolistas que quieran tomar partido. Eso no quiere decir que no los haya. Estoy pensando en el gesto de Lamine Yamal cogiendo la bandera palestina en la celebración del Barcelona. Un gesto que, para alguien como él, puede tener consecuencias. Pero, sabiéndolo, decide hacerlo. Aunque haya una idea de que no se haga nada que pueda perjudicar el negocio del fútbol.
Con el número 5, pongamos que hablo del italiano Lucarelli, delantero comunista, quien rechazó a los más grandes clubes de su país para jugar con la roja de su Livorno. "Que se queden con los mil millones", le dijo a su representante cuando conoció las ofertas.
Con el 6, el defensa inglés Justin Fashanu, el primer futbolista que se declaró homosexual y que se acabó quitando la vida. Quien tuvo que soportar hasta la homofobia de su entrenador en el Nottingham Forest. "¿A dónde vas si quieres una rebanada de pan?", le preguntó aquel. "Al panadero, supongo", contestó. "¿A dónde vas si quieres una pata de cordero?". "Al carnicero". "¿Entonces por qué sigues yendo a ese maldito club de maricones"...
-¿Por qué nunca vemos un gesto de la selección española en pro de las causas sociales, tal y como hizo Alemania en Catar en 2022, por ejemplo?
-Tomas de posición de la selección española a nivel político ha habido muchas, bien sea que el Rey anuncie la convocatoria o bien sea que el equipo sea recibido en la residencia oficial del presidente del Gobierno... Pero es verdad que aquí no gusta la idea de vincular el deporte de elite con las luchas sociales. En general, se dice que no hay mezclar fútbol con política, lo que muchas veces quiere decir que no hay que mezclar fútbol con políticas que no gustan al poder. Habiendo situaciones de gran emergencia, como la de la vivienda, llama la atención que no haya más futbolistas, principales referentes de la juventud, que no tomen partido en ese sentido.
Con el 7, las chicas del Spanish Girls, el primer club de fútbol femenino de España, fundado en 1914. Lean la crónica que publicó El Mundo Deportivo: "Esta primera actuación de la mujer en el viril fútbol no nos satisfizo, no solo por su poco aspecto deportivo, sino también porque a las descendientes de la madre Eva les obliga a adoptar tan poco adecuadas como inestéticas posiciones que eliminan la gracia femenil".
Con el 8, el Derry City en Irlanda. Con el 9, la selección del dalái lama...
-Nunca antes un país anfitrión estaba en guerra con un país participante en un Mundial. ¿Qué reflexión haces?
-La historia de los Mundiales está profundamente politizada. El primer Mundial empieza en Uruguay celebrándose para conmemorar el centenario de la aprobación de la Constitución. Pero, si seguimos, vemos que la FIFA tiene una tradición de vincularse a regímenes muy poco deseables. El siguiente Mundial se hizo en la Italia de Mussolini. Estuvo a punto de hacerse un Mundial en el 42 en Alemania. Se hizo uno en la Argentina de Videla, donde se torturaba a escasos metros de los estadios. El Mundial del 82 de España fue concedido en plena dictadura franquista. Se hizo un Mundial en 2018 en la Rusia de Putin. En 2022 en Catar. Ahora en los EEUU de Trump... El siguiente estará organizado, entre otros, por Marruecos y el siguiente, por Aradia Saudita... Siguiendo su tradición, la FIFA concedió, con un cinismo que causa estupefacción, el premio FIFA de la Paz a Donald Trump.
Con el 10, el St. Pauli...
Con el 11, el chileno Carlos Caszely...
-Decía Vicente Verdú: "Ninguna reunión de masas ofrece mejores condiciones para exhibir una coreografía fascista que los grandes partidos de fútbol".
-Bueno, el fútbol es un poco como la música. Ni toda la música es canción protesta ni toda la música son marchas militares.
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