Los hackers norcoreanos están dispuestos a hacer cualquier cosa para conseguir trabajo estratégico para el régimen. Excepto insultar a Kim Jong Un

Kim Jong Un en el memorial
Roberto CosentinoCorriere della Sera
Actualizado
Los casos son numerosos y en toda regla: jóvenes hackers norcoreanos han conseguido ser contratados en grandes empresas (incluso con la complicidad de actores cumplidores), trabajando a distancia (en el smart working, como decimos erróneamente en Italia desde el Covid) con el objetivo de robar secretos de empresas y datos sensibles (y ganar millones de dólares).
En algunos casos, se utilizaron deepfakes creados por inteligencia artificial en entrevistas que cambiaron las características del candidato en tiempo real. Pero si la IA puede ocultar la apariencia de una persona, ciertamente la lealtad (o el miedo) de los ciudadanos de la República Popular Democrática de Corea hacia Kim Jong Un no está camuflada. Un vídeo que se ha hecho viral en X nos enseña esto.
El vídeo viral
En el short puedes ver a un asiático hablando con otras dos personas. Parece que todo va bien para este individuo y que la contratación está a la vuelta de la esquina. Hasta que en algún momento le piden que insulte a Kim Jong Un. Al principio no parece entender la petición, pero la incomodidad es evidente. En Corea del Norte, insultar al dictador es ilegal y los castigos son ejemplares. El candidato intenta así ganar tiempo, pero, acorralado, se ve obligado a abandonar la reunión.
La estratagema puede funcionar para quienes residen en la República, pero no para los mismos ciudadanos que se trasladan a China o Rusia, otra estrategia utilizada por hackers del régimen, ya que en estos países no están sujetos a la supervisión de quienes dirigen las operaciones. La psicología, sin embargo, es un arma poderosa y quién sabe si el truco no funcionará ni siquiera lejos de Corea del Norte.

















