La opción generaba una carga desproporcionada en su infraestructura. Los usuarios afectados deberán pasarse a un modelo de pago por uso o contratar acceso directo a la API de Claude

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Los usuarios que pagan 20 o 200 dólares al mes por acceso a Claude Pro y Claude Max, las herramientas de IA de Anthropic, ya no podrán usar esas suscripciones para alimentar herramientas de terceros como OpenClaw. Boris Cherny, responsable de Claude Code en la compañía, lo anunció el viernes por la tarde en la red social X.
La noticia es relevante porque OpenClaw es una plataforma de agentes de IA de código abierto que permite conectar los modelos de Claude con otras aplicaciones como correo electrónico, navegación web o automatización del hogar. Miles de usuarios han construido sobre ella sus flujos de trabajo con Claude como director de orquesta, aprovechando el sistema de autenticación OAuth que usa Claude Code. Este sistema permitía usar las suscripciones a precio fijo de Claude en lugar de pagar por una API (un anclaje para aplicaciones de terceros) con un coste variable según el volumen de uso.
Anthropic conocía de sobra esta práctica y en febrero de 2026 modifico los términos y condiciones de servicio de Claude para prohibirla. Durante los últimos meses ha ido cerrando diversas puertas a este tipo de herramientas.
La justificación de Anthropic es técnica, pero fácil de entender. Las herramientas propias de la compañía, como Claude Code o Claude Cowork, están optimizadas para reducir la carga computacional en los servidores de la empresa. Las herramientas de terceros, en cambio, no. El resultado es que una suscripción de Claude Max de 200 dólares al mes en manos de agentes automatizados de OpenClaw podía estar generando entre 1.000 y 5.000 dólares de uso real de la infraestructura de la compañía.
"Las suscripciones no fueron diseñadas para los patrones de uso de estas herramientas de terceros", escribió Cherny en X. "La capacidad es un recurso que gestionamos con cuidado y estamos priorizando a los clientes que usan nuestros productos y la API."
El anuncio tiene también otra lectura que nadie en la industria pasa por alto. Peter Steinberger, el desarrollador que creó OpenClaw, anunció en febrero que se incorporaba a OpenAI, uno de los mayores rivales de Anthropic. Semanas después llegaron las primeras restricciones técnicas a Claude.
Steinberger no se lo ha tomado bien. "Primero copian las funciones más populares en su propio sistema cerrado y luego bloquean las alternativas de código abierto", escribió en X tras el anuncio. Tanto
Steinberger como Dave Morin, miembro del consejo de la fundación OpenClaw, intentaron negociar con Anthropic una solución, pero sin éxito.
OpenAI podría ser la gran beneficiada del cambio. No sólo ha contratado a Steinberger sino que ha recordado públicamente que los suscriptores de OpenAI sí pueden usar Codex (el agente de programación de la empresa) con herramientas de terceros. Al menos de momento.





























