




















Actualizado
Días en alta mar, unas 80 personas apiñadas en la patera que le habían asignado, algunas de ellas murieron en la travesía, largas noches, pensamientos en bucle... «En estos momentos, me ofreces un avión y me preguntas si quiero volver, y vuelvo. Pero ya no había marcha atrás, sólo dos cosas: tirar hacia delante o morirse». Djiby Mbaye sólo tenía 14 años (hoy tiene 35), era uno de los dos menores de aquel grupo. Iba solo, invadido por el miedo y la incertidumbre, «eran condiciones muy difíciles, veía gente morir, me preguntaba qué hacía yo allí», dejando atrás su vida en Senegal y a su familia.
Por aquel entonces, recuerda, en su país «sólo se hablaba de las pateras. Un día veías a una persona y a las semanas, ya estaba en Europa. Parecía algo sencillo. Quería intentarlo». Dos años antes de lanzarse a aquella embarcación, empezó a guardar a escondidas en una hucha lo que ganaba trabajando en la tienda de su hermano. Le movía la esperanza y las ganas de vivir.
Por suerte, él sí llegó a tierra española, concretamente Tenerife, y 21 años después cuenta su historia en un documental recién estrenado en Madrid: Latidos (de Kamba Films), dirigida por el angoleño Baptista João, reconocido por sus trabajos audiovisuales de impacto social, sobre la igualdad humana y la visibilidad de la comunidad afrodescendiente.
Esta obra explora sin filtros las realidades de la migración, la discriminación racial y la persecución. Y lo hace a través de la voz directa de quienes lo viven, entre ellos, Djiby. No es la primera vez que comparte sus experiencias. Es trabajador social en una fundación que colabora con migrantes y refugiados y en este contexto, lleva años acompañando a personas que le recuerdan a él mismo.
Cuando pisó la costa canaria, no se lo podía ni creer: «¿Estoy en España?». Mareado y sin fuerzas para ponerse en pie, pensó: «Aquí empieza mi vida». Después, el camino no es exactamente como el esperado. Tal y como refleja uno de los testimonios del documental, de prevención y salvamento médico, Íñigo Gutiérrez, «se van a encontrar indiferencia, odio, mil problemas, mil dificultades, se les va a poner a prueba a todos los niveles...».
«Aprender a vivir con miedo. Sin documentación, temes que la policía te pille». Y miedo al miedo de la sociedad, porque «si un inmigrante comete un delito, culpan al colectivo entero y eso nos afecta». Un caldo de cultivo en el que «trabajar en b», que es la única manera de subsistir, se convierte en una actividad de «riesgo a la hora de sufrir daños morales, físicos porque sólo podemos agachar la cabeza, callarnos constantemente y aguantar».
En su caso, tuvo la suerte de cumplir los 18 años y la fundación en la que trabaja le abrió sus puertas. «Empecé a desarrollarme y a seguir estudiando». Superó la ESO, completó formaciones de jardinería, de cocina... «Intentaba buscar mi sitio, iba tocando todos los palos» y al final, «decidí hacer un Grado Superior de Integración Social». Con este perfil, enlazó un contrato con otro en la institución que le había dado acogida, «atendiendo a chavales recién llegados».
Hace dos años, le encomendaron coordinar un proyecto de protección internacional en la fundación y ahora se ha embarcado en un nuevo reto: graduarse en derecho. «Creo que el trabajo social y el jurídico van de la mano». Mientras tanto, consciente de su papel, es muy activo en redes sociales y afronta responsabilidades en la defensa de los derechos humanos. El pasado mes de mayo, protagonizó una destacada intervención en el pleno del Ayuntamiento de Alcalá de Henares. Compareció en representación de la asociación Nuevo tipo de inmigrante para defender los derechos humanos frente a una moción de Vox contra la regularización extraordinaria de migrantes. «Soy trabajador social, migrante y también fui menor extranjero no acompañado cuando llegué a España». Así comenzó su discurso para explicar que él no es una excepción, «soy el resultado de una oportunidad [...] Cuántos talentos estamos perdiendo cuando cerramos puertas? La exclusión nunca ha fortalecido una sociedad. La inclusión, sí».
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。