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En el mundo, guerra. En Buenos Aires, "amor", "felicidad" y sonrisas por doquier entre la capital argentina y Madrid, dos ciudades unidas por las artes escénicas. Si en el pasado otoño, el Teatro General San Martín presentó tres grandes producciones en Teatros del Canal, coincidiendo con la celebración de la Hispanidad, esta vez es el turno de Madrid en Buenos Aires.
"La cultura provoca felicidad, el arte provoca felicidad, pero las artes escénicas la provocan al cuadrado, porque la provoca el que la hace, al artista, pero también al receptor. Y eso es un elemento muy importante que tiñe todo este proyecto", dijo a EL MUNDOMariano de Paco, consejero de Cultura, Turismo y Deportes de la Comunidad de Madrid.
A su lado, Gabriela Ricardes, ministra de Cultura de la ciudad de Buenos Aires, a la que De Paco declara su "amor profesional".
"Este intercambio forma también generaciones de nuevos creadores que se animan, que ven, porque no siempre pueden ir a ver la programación a otro país", dijo Ricardes a EL MUNDO. "Y por otro lado, nuestros públicos son públicos exigentes, públicos de capitales culturales muy activas que están a la altura de las grandes propuestas".
El desembarco de los Teatros del Canal en el San Martín, emblema de Buenos Aires, se produce con tres producciones madrileñas. "Es la primera vez que este emblemático teatro argentino acoge, fuera del marco de un festival, una programación íntegra procedente de un mismo centro creativo internacional", destaca De Paco.
El San Martín está en la avenida Corrientes, la calle de los teatros, un verdadero Broadway porteño que convoca miles y miles de personas por noche. Las obras madrileñas que acoger el teatro son Numancia, de Cervantes, en versión de José Luis Alonso de Santos; Viaje al amor brujo, del Ballet Español de la Comunidad de Madrid; y Boys in the Sand, de Adi Schwarz Dance Project. Se combinan, así, producciones de teatro, danza española y danza
contemporánea. O, en palabras de los responsables de los Teatros del Canal, "diversidad de lenguajes escénicos y una apuesta por proyectos de calidad".
Alberto Ligaluppi, director del teatro argentino, resumió con precisión las razones del entusiasmo compartido: "Tenemos madrileños ensayando en Buenos Aires y argentinos ensayando en Madrid, y eso es maravilloso".
A su lado, Ruperto Merino, director de los Teatros del Canal, compartía ese entusiasmo: "Esto no hubiera sido posible sin el entusiasmo y el apoyo de Mariano y Gabriela. Los dos nos pusieron a trabajar a Alberto y a mí para sacar adelante esta programación cruzada para los próximos años".
Lo de "los próximos años" es importante, tanto De Paco como Ricardes quieren que estos tres días se conviertan en años de mestizaje artístico que fundan ambas capitales.
"Tenemos este maravilloso idioma que nos une y dos capitales globales en las que se produce la mayor parte del teatro iberoamericano. Queremos dinamizar, con la potencia de los teatros públicos, todo el sector. Que nuestros teatros sean una extensión de los escenarios madrileños y lo mismo para las producciones porteñas, públicas e independientes, en Madrid. Numancia... ¡quienes mejores que los actores españoles para hacer verso!", destaca la ministra argentina con brillo en los ojos.
Y siempre con un objetivo claro, apunta De Paco, que no deja de sonreir: contribuir a aliviar las penas del mundo actual. "Nosotros somos culturas felices, somos culturas abiertas, somos culturas mestizas, somos culturas de compartir. Y el teatro es compartir".
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