El próximo martes se celebra la 'première' del trazado madrileño, que contará con la presencia de una nutrida representación política

Foto panorámica del circuito de Madring.
Actualizado
Pisaban ayer el acelerador en Ifema para que no quede ningún hilo de asfalto sin hilvanar el próximo martes. Para que ese próximo día 16 el circuito Madring esté -dentro de las posibilidades- de punta en blanco. Y es que, a 90 días de la primera carrera en la capital, se descorchará el champán para escenificar su puesta de largo oficial. Superada ya la exigente visita del Papa León XIV, los cinco sentidos de las instituciones madrileñas recaerán en ese rincón de la capital donde 22 bólidos pelearán el 13 de septiembre por escribir su nombre en la historia de la nueva pista.
Mientras siguen sumándose patrocinadores a la causa de Madring, entre bambalinas afinan los detalles de esa primera fiesta que se celebrará con la resaca de la carrera que tiene lugar este fin de semana en Montmeló. Y, también, con el eco de las palabras de Fernando Alonso, quien, camino de los 45 años, dejó entrever su retirada de la Fórmula 1 cuando concluya esta temporada. Sería la de Madrid la última parada en España de su dilatada carrera.
El caso es que el próximo martes se producirá el primer gran acto con los 5.474 metros y las 22 curvas ocupando ya su lugar. Por allí caminará un amplio abanico de autoridades, entre las que estarán la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida. En la lista de invitados hay también algunos consejeros y concejales. Y, representando al Gobierno central, alguno de los cargos del Consejo Superior de Deportes (CSD).
Y junto a ellos, además de los representantes de Ifema -José Vicente de los Mozos-, estará el piloto de Fórmula 1 Carlos Sainz, embajador del trazado. Todos ellos irán caminando desde la línea de salida, ubicada en la parrilla, hasta la curva número tres del circuito. Allí aguarda un gigantesco mástil y un botón para que, mientras suena el himno nacional, se proceda al izado de una bandera que se convertirá en la más alta de España. Otro icono más de una infraestructura donde deslumbra la popular curva peraltada La Monumental, de 550 metros de longitud y un 24 % de inclinación.

Uno de los puntos del circuito de Madring.MADRING
Como es lógico, aparte de las habituales fotos de familia, habrá una vuelta completa a un trazado donde está previsto que los monoplazas alcancen puntas de velocidad cercanas a los 340 kilómetros por hora. No será, ni mucho menos, el caso de las autoridades. Su ruta turística de 5,4 kilómetros será a bordo de uno de los autobuses de la Empresa Municipal de Transportes (EMT), cuyo papel, por cierto, será tan importante como el del Metro para el traslado de los más de 300.000 aficionados que se esperan durante los tres días del Gran Premio de España, que se celebrará la segunda semana de septiembre. El autobús tendrá una parada obligada: será en la mencionada curva de La Monumental, antes de dirigirse hasta el espacio de WAH donde, entre otros muchos atractivos, se presentará el cartel oficial y se visualizará en vídeo la primera vuelta a la pista protagonizada por el propio Carlos Sainz.
La première del circuito llegará una semana después de que el Papa se despidiera de los voluntarios de su visita en uno de los pabellones de Ifema. Eso sí, no hubo vuelta de honor del Santo Padre a bordo del papamóvil, a pesar de los rumores que apuntaban a ello. El circuito iniciará el martes su cuenta atrás de 92 días, mientras los operarios comienzan a apuntalar algunos de esos pequeños detalles que convertirán a Madring en otro polo de atracción turística para la capital. Serán en torno a los 35 millones de euros al año los que pague Ifema para albergar la prueba durante la próxima década, por debajo de los 40 kilos que Montmeló tuvo que pactar para poder seguir en años alternos. Madrid, a pesar de los escépticos, llegará a tiempo. El martes descorchará su primera botella de champán.
























