惯性聚合 高效追踪和阅读你感兴趣的博客、新闻、科技资讯
阅读原文 在惯性聚合中打开

推荐订阅源

量子位
Google DeepMind News
Google DeepMind News
爱范儿
爱范儿
OSCHINA 社区最新新闻
OSCHINA 社区最新新闻
NISL@THU
NISL@THU
T
Threat Research - Cisco Blogs
freeCodeCamp Programming Tutorials: Python, JavaScript, Git & More
L
Lohrmann on Cybersecurity
V
Visual Studio Blog
Cyberwarzone
Cyberwarzone
D
Docker
The Hacker News
The Hacker News
C
CERT Recently Published Vulnerability Notes
Vercel News
Vercel News
Project Zero
Project Zero
S
Schneier on Security
aimingoo的专栏
aimingoo的专栏
I
Intezer
腾讯CDC
M
MIT News - Artificial intelligence
Hugging Face - Blog
Hugging Face - Blog
P
Palo Alto Networks Blog
C
CXSECURITY Database RSS Feed - CXSecurity.com
AWS News Blog
AWS News Blog
GbyAI
GbyAI
MongoDB | Blog
MongoDB | Blog
Cyber Security Advisories - MS-ISAC
Cyber Security Advisories - MS-ISAC
V
Vulnerabilities – Threatpost
G
Google Developers Blog
N
Netflix TechBlog - Medium
The Cloudflare Blog
Microsoft Security Blog
Microsoft Security Blog
Y
Y Combinator Blog
A
Arctic Wolf
S
Securelist
酷 壳 – CoolShell
酷 壳 – CoolShell
Cisco Talos Blog
Cisco Talos Blog
Recent Announcements
Recent Announcements
C
Cyber Attacks, Cyber Crime and Cyber Security
L
LINUX DO - 热门话题
T
Threatpost
Latest news
Latest news
Blog — PlanetScale
Blog — PlanetScale
Security Latest
Security Latest
Engineering at Meta
Engineering at Meta
大猫的无限游戏
大猫的无限游戏
H
Help Net Security
The GitHub Blog
The GitHub Blog
T
Tor Project blog
P
Proofpoint News Feed

Columnistas

Peque�as mitoman�as: la voz del actor Jos� Luis Gil Paisaje de ex presidentes Lo que podr�an haber hecho los espa�oles sin Espa�a El peque�o Albares El caso Quequ�: la era dorada del peloteo La crisis de la masculinidad Mutaciones ret�ricas El presidente Clooney tiene un plan A Machado no le esperaba un catering de Aldama "Prioridad nacional", s�, naturalmente El amor es el fin, la belleza es el medio Dos cocinas para un solo Gobierno Héroe de madrugada El progreso de sumar inmigrantes Racista, machista y clasista, quisá fue coinsidensia El icono S�nchez espera a Juanma Moreno Bonilla R�quiem por la socialdemocracia europea El regreso a la fe Alrededor de la poes�a Madrid, 'casa de la libertad'; y la 'narcocheca' de Barcelona Bienvenidos al Estado universal Inmigraci�n irregular: o deportas o regularizas Hungr�a como caso pr�ctico Le�n XIV, el rechazo vaticano a la vulgaridad de 'La Bestia' La semana de los forajidos Ca�da y resurrecci�n de la Internacional Socialista con la que S�nchez orquest� su macroevento Mar�a Corina desenmascara a S�nchez En guerra contra la Ilustraci�n Vous n'avez pas la priorit� Deseng��ate Bego�a, no te defienden a ti; defienden al puto amo Los esclavos felices El Mundo La entra�able torpeza de querer robar al m�s bobo de los ricos Fotos de boda distancia de a�os luz Guardiola y la urgencia de una derecha decente La grandeza descalza: vida y ejemplo de Cayetana de Alba El proyecto que rescata naufragios españoles del olvido que todo el mundo debería conocer Sánchez juega a los palillos chinos El mapa de nuestro Canciller de Grafeno El hampa de África se mudará a España Feij�o, t� si que eres inhumano, inseguro, insostenible Lugares a los que nunca queremos ir Calvo-Sotelo, memoria del presidente que quiso 'armonizar' el Estado de las Autonomías De qu� sirve hablar sobre la inmigraci�n Qu� cosas dice el ministro Bola�os Ardió Güler, pero no bastó Mientras llega la Justicia del buen dios El momento cr�tico de Vox Una posible explicación a Mbappé ¿China como ejemplo de rectitud moral? Los hijos que quedaron en limbo Esa moda de la ultraderecha se pasa S�nchez, en la c�rcel El lado chino de la historia Los hombres con los que se enrolla Vito Quiles Leopoldo Calvo-Sotelo: nadie olvida a un buen maestro El �nico cient�fico que ha estado en la Luna El mejor ant�doto para el populismo Y si despu�s de Orban fuese el turno de Vox Xi�ng P�id�lu� z�i z�j ji l yy�ng Vox: peligro de derrumbe El futuro que inventaron los que no sabían bailar El obrero vota a Vox El paraguas de 'La Bestia' De filólogo a subcontratista de Xi Jinping Los imperios solo negocian cuando pierden Me gustaría ver el 'Guernica' en Bilbao A la Luna por el solo deseo de ver A este socialismo, las mujeres que hablan no le sientan nada bien Jésica Rodríguez, el pecado con peluca del falso socialismo ¿Cómo pudo pasar lo de Ábalos? Asesores, funcionarios, altos cargos...: el fallo fue multiorgánico El espejo húngaro de Abascal Cruzados del mundo unidos Así se envilecen las democracias Ella le llama se�or; �l a ella, puta Tras el fascismo, el verdadero enemigo es Juan Roig El aborto constitucional o el falso dilema del progreso El Gran Hedor: del Londres victoriano a la España de Ábalos Por qu� hay mucho pijo de izquierdas y mucho proletario de derechas Apego al cargo El Peugeot de las luces de colores Cosas de Transportes que no tienen nada que ver La negligencia criminal de Puente y Sánchez "En comunidad no demuestres habilidad" Se le nota en la voz, por dentro es de colores Los comienzos de �balos A la impunidad por el desprecio moral De Guernica a Santoña Los toreros llegan a la Luna por la tarde La camiseta de los 22 millones de empleos A la Luna el que bote Un cráter para encontrar a todas las Carroll Papeles para todos... menos los ucranianos Jésica somos todos Aterrizaje en la Luna: la primera gran teoría de la conspiración de nuestro tiempo Maite y lo que no sucedi� del todo Por qué hacen falta toreros "Abran el puto Estrecho, locos bastardos" Ser bohemio, poeta y ser golfo me va A propósito del robo de cuatro macetas
Orban, el predicador
Fátima Ruiz · 2026-04-17 · via Columnistas

El caído primer ministro húngaro sobrevivió como el gobernante más longevo de Europa sostenido por la fuerza de un relato de agravio permanente que no ha bastado para tapar la ruina económica

Burt Lancaster, en el papel de Elmer Gantry en 'El fuego y la palabra'. ALAMY

Burt Lancaster, en el papel de Elmer Gantry en 'El fuego y la palabra'. ALAMY

Actualizado

En El fuego y la palabra, Burt Lancaster encarna a un predicador que no cree en lo que dice, pero sí en el poder del relato. Un estafador de ojos brillantes como la hoja de un cuchillo, abiertos en perpetuo asombro ante la fuerza que tiene una mentira dicha con fervor y convicción para levantar pasiones colectivas. El gran trapecista de Hollywood ganó el único Oscar de su carrera por este papel de vendedor ambulante, primero de cacharros y luego de ideas, que descubre en la hipocresía el negocio de su vida. Más aún, su destino.

La película, de 1960, es un clásico involuntariamente futurista. Elmer Gantry, que así se llamaba el farsante, se ha convertido en prototipo del populista del siglo XXI, armado de voluntad de poder, carisma y un manual de consignas rotundas e infantiles. Gantry es Donald Trump, que también ha vendido biblias aunque ahora se haya promocionado a nivel Dios en una imagen de IA al tiempo que cargaba contra el Papa León XIV. Cualquier cosa para publicitar una victoria en Irán que se estrella contra la realidad rocosa de Ormuz, convertido en el arma nuclear que Irán perseguía: un misil sin uranio contra la economía global.

Elmer Gantry es también de algún modo Viktor Orban, descabalgado esta semana del poder al vencer el conjuro político de 16 años con el que mantuvo prieta a la sociedad húngara en un viaje del europeísmo a la «democracia iliberal», como tuvo el cuajo de nombrarla. El falso redentor ha sobrevivido como el gobernante más longevo de Europa gracias a su habilidad para movilizar pulsiones negativas: indignación y orgullo, miedo y pertenencia excluyente, condensados en el chivo expiatorio del inmigrante.

Durante tres lustros la agitación de agravios le sirvió para tapar la corrupción, el secuestro de la Justicia, la mordaza a la prensa, los remiendos constitucionales para unificar poderes bajo su cetro y hasta la alta traición, con un Gobierno que filtraba en directo a Putin las deliberaciones del Consejo Europeo. Orban valía lo mismo que su relato: Hungría como fortaleza, el extranjero como enemigo, el líder como protector de la nación amenazada (de la Europa cristiana acechada por el turco como siglos atrás lo estuvo el Imperio Austrohúngaro).

Como en la vieja película de Burt Lancaster, el telón húngaro también se ha caído para descubrir unas precarias bambalinas. Y por una cuestión tan prosaica como el bolsillo: el ruido de la campaña no ha podido sofocar la realidad de una gestión ruinosa. El espectáculo, como ocurría con Gantry, ha dejado de atraer público. Pero el estafador, otro paralelismo, sobrevive a la debacle. Y aunque ha perdido la fe de sus devotos, deja atrás el armazón de un templo, autocrático en su caso, que no va a derrumbarse por sí solo.