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Los billetes de 200 y 500 nos parecen siempre sospechosos. (�Por qu� no los tengo yo?) Con la entrada en vigor del euro, el 1 de enero de 2002, los que se sacaban el billete de 10.000 para fardar se pasaron a los binladen, llamados as� porque eran los m�s buscados en aquel tiempo, post-11S. Lo de las chistorras y las lechugas de Koldo y �balos debe de ser navarro.
Recuerdo caminar por los baretos del centro comercial de El Puerto y que me invitara al garraf�n un tipo que siempre los usaba, aunque las copas no costaran m�s de cinco euros. Y pagaba la siguiente con otro, en lugar de usar el cambio de los 500 que le acababa de dar el camarero. Ser�a blanqueo en tiempos de incorrecci�n pol�tica. Ahora muchos comercios, hasta las gasolineras, han dejado de aceptar el billetaco por la persecuci�n del Estado al negro. Y estas regularizaciones no tienen tan buena prensa.
Contaba el jueves M�nica Arrizabalaga que en 1989 se estudi� emitir un billete de 20.000 pesetas que tambi�n habr�a dise�ado Cruz Novillo, cuyos bocetos llegaron a ser examinados por la F�brica Nacional de Moneda y Timbre. Tendr�a nueve mil�metros m�s que el de 10.000 y se ilustrar�a con la efigie del conde de Floridablanca en el anverso. (Como las monedas de 500 pesetas que se acu�aron en 1987). Al final, el Banco de Espa�a descart� el nuevo billete de 20.000 pesetas porque el uso del de 10.000 no se hab�a generalizado.
Antes, un mill�n de pesetas en cash pesaba un kilo en billetes de mil; de ah� la denominaci�n. El mill�n en cash de ahora nadie sabe cu�nto pesa. Se le podr�a preguntar a Carmen Pano, pero ella dice que solo llev� a Ferraz 90.000 euros. �Cu�nto pesaban las maletas de Delcy en Barajas? Seguro que no las ten�a llenas de lencer�a de La Perla, que debe de ser la que gasta.
En este punto, es un cl�sico que el pol�tico reniegue de su mano derecha y, acorralado, se excuse en un estado de inopia, de estupidez, de ignorancia al que no recurre para explicar su incapacidad en el resto de asuntos. S�nchez dice que no sab�a lo que hac�a su mano derecha, y �balos tambi�n niega estar informado de las actividades de la suya, Koldo, salvo por las limpiezas de sable o los helic�pteros con La Mari.
Se denomina s�ndrome de la mano ajena (alien hand syndrome) a una dolencia en la que una mano act�a de forma aut�noma, sin control voluntario, a veces incluso en contra de los deseos del paciente. La descripci�n: �la mano hace cosas por su cuenta, agarra objetos, desabrocha lo que la otra mano abroch�, interfiere con tareas�. La afecci�n, fruto de un da�o en las interconexiones de los dos hemisferios, tambi�n puede inutilizar la mano izquierda, aunque esta tenga menor prestigio cuando se trata de eludir responsabilidades. Lo que hace S�nchez con ellas es mandarlas a perder en las elecciones auton�micas contra los candidatos del PP, como ha hecho con Montero en Andaluc�a y Alegr�a en Arag�n.
M�s dif�cil de explicar es la convivencia de tantas manos derechas -�balos, Koldo y Cerd�n- en el Peugeot en el que S�nchez inici� su Odi(o)sea.
Gracias al libro de Ketty Garat, Todos los hombres de S�nchez, sabemos que en realidad estos aqueos viajaban en un Mercedes de 70.000 pavos que pertenec�a a Juanma Serrano, que, como mano derecha sin amputar, mora en Autopistas tras cinco a�os en Correos. Seg�n la autora, �Serrano aparcaba a 300 metros de la agrupaci�n� socialista que le tocase y �S�nchez hac�a su entrada triunfal a pie, frente a las bases�.
Cada cierto tiempo surge el v�deo de c�mo alg�n italiano, con mucho talento, tunea un Toyota MR2 y, con logos, llantas, cambio de volante..., lo consigue hacer pasar por un Ferrari. A veces es un F430 y otras, un F355. Les suele pillar la Guardia di Finanza (GdF), cuerpo policial especializado en evasi�n fiscal, falsificaciones, contrabando y control fronterizo. �A cu�nto dicen que est� el kilo de chistorras o lechugas?
Dar gato por liebre y la libra por el kilo.
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