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El éxito viral de la firma De Paula no nace de un linaje de costureras centenarias. Todo comenzó en el salón de su casa en Motril (Granada), observando a su padre (pintor de oficio y "manitas" por naturaleza) arreglar los bajos de los pantalones en una máquina de coser doméstica. Fue él quien les quitó el miedo. "Él nos dio los trucos básicos... al principio imponía, daba miedo decir: 'Voy a hacer yo ropa', pero él nos quitó ese miedo", confiesan las mellizas.
Años después, ese origen no solo permanece: firma la marca. De Paula no es un nombre elegido al azar. Es el segundo apellido de su padre, el mismo con el que firmaba sus cuadros antes de fallecer. Hoy, esa firma (convertida en logo) da identidad a su proyecto, como un hilo que conecta lo que él hacía con lo que ellas empiezan ahora a construir.
El kilómetro cero de su proyecto no fue una pasarela, sino un evento familiar: el vestido de comunión de su prima. Su primer encargo serio. La prueba de que podían patronar para otros y no solo para ellas mismas. Ese éxito doméstico fue el impulso definitivo para dar un paso más y empezar a profesionalizarse mientras cursan tercero de carrera, levantando un proyecto que hoy se mueve entre el taller de Motril y el ruido, cada vez mayor, de las redes sociales.

Diseños propios para la Feria de Abril 2026.De Paula
El verdadero salto cualitativo llegó con un reto de sostenibilidad que puso a prueba su capacidad de invención: el concurso de Ikea. Lejos del popelín y la seda, las hermanas se enfrentaron a materiales hostiles para cualquier aguja. Raquel decidió confeccionar un traje de flamenca a partir de fundas nórdicas y cortinas de poliéster. "Fue complicado porque las cortinas eran 100% poliéster y tuve que buscar tintes específicos; además, las flores de jarrón, al coserlas a mano, costaban un montón porque la aguja apenas pasaba", explica sobre un proceso de auténticas "manualidades extremas" que acabó convertido en alta costura reciclada.
Por su parte, Susana apostó por la arquitectura del volumen. Su diseño incluyó una chaquetilla nacida de cojines de 50x50 y una enagua (la pieza que da el alma al traje) levantada con estores plisados. "El estor era un material mucho más duro y fue trabajoso, pero al final logramos adaptarlo", comenta. Han demostrado que la moda flamenca puede ser tan sostenible como conceptual si se tiene el ingenio suficiente para ver un volante donde otros solo ven una cortina de salón.
El resultado no solo les dio reconocimiento dentro del concurso, sino también visibilidad. Uno de los diseños ha sido llevado por Gloria Camila en la Feria de Abril. "Es una oportunidad de marketing que nos hace muchísima ilusión", admiten. Saben que este año, bajo los farolillos, De Paula dejará de ser el secreto mejor guardado de Motril para empezar a jugar en la liga de las marcas a seguir.
Las redes sociales han sido clave en ese proceso. Un vídeo, una publicación, un algoritmo que conecta; así se construye hoy una marca emergente. Así empiezan a llegar mensajes, encargos, personas que, sin conocerlas, se detienen para decirles que les gusta lo que hacen.
Su objetivo inmediato no es viralizarse, sino consolidarse. Terminar la carrera, abrir su propio atelier en Motril y crecer desde ahí. "Queremos empezar en nuestro taller y luego expandirnos", explican. Sin prisa, pero sin pausa.
Su universo creativo se mueve entre la moda flamenca y una aspiración clara hacia vestidos de invitada y novia. Mientras tanto, experimentan, prueban y aprenden. "Ahora mismo cogemos un poco de todo", reconocen. Y en ese "todo" caben desde encargos locales en Motril hasta piezas infantiles o diseños más ambiciosos.
Si algo define su trabajo es el tiempo. Un vestido de invitada puede resolverse en menos de diez horas, pero uno de flamenca puede alcanzar fácilmente las cuarenta. "Depende muchísimo del diseño, de la tela, de la dificultad", explican. Y también del momento en el que se encuentran: empezando, ajustando precios, entendiendo el valor real de su trabajo. Por ahora, sus diseños oscilan entre los 80 y los 150 euros en invitada, y hasta 600 euros en flamenca.
El calendario de las mellizas es una carrera de fondo. El próximo 2 de mayo tienen una cita en Motril para "reavivar la tradición local" y el 5 de mayo desembarcan en Sevilla con un diseño de novia, inspirado en la boda de Carlos V e Isabel de Portugal. Sueñan con los Goya, con alfombras rojas y con vestir a los grandes referentes nacionales.
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