




















El apoyo de los padres puede marcar la diferencia. Harvard explica qué necesitan los niños para gestionar el estrés del día a día.
Publicado por María Machado
Periodista especializada en parenting, infancia y crianza
Creado: Actualizado:
Como padres, es casi instintivo querer proteger a nuestros hijos de cualquier situación que les haga sufrir. Nos preocupa que se frustren, que tengan miedo o que lo pasen mal cuando empiezan el colegio, se enfrentan a un cambio importante o viven una experiencia difícil. Sin embargo, el objetivo no es evitar todo el estrés, sino ayudarles a gestionarlo.
El Center on the Developing Child de la Universidad de Harvard explica en uno de sus trabajos que aprender a afrontar pequeños desafíos forma parte de un desarrollo saludable. Lo realmente importante es que los niños cuenten con adultos que les proporcionen seguridad y apoyo cuando aparecen esas dificultades.
A partir del informe de Harvard sobre la adversidad en la infancia, extraemos tres claves que pueden marcar la diferencia cuando un niño sufre estrés.

Para Harvard, la mejor protección frente al estrés infantil no es eliminar todos los problemas, sino ofrecer una relación estable con un adulto en la que el niño se sienta acompañado.
El informe explica que cuando un menor está rodeado de adultos que responden a sus necesidades y le hacen sentir seguro, aprende a afrontar mejor los retos cotidianos y su organismo recupera antes la calma después de una situación estresante.
Eso significa que acciones tan sencillas como escucharle, abrazarle, validar lo que siente o permanecer a su lado cuando está nervioso tienen un valor mucho mayor del que solemos imaginar. No se trata de resolver todos sus problemas, sino de transmitirle que no tiene que enfrentarse a ellos solo.
Los investigadores de Harvard subrayan que el ambiente en el que crecen los niños influye directamente en su desarrollo emocional y cognitivo. Las rutinas, la previsibilidad y la sensación de seguridad ayudan a que el cerebro pueda desarrollarse en mejores condiciones.
De hecho, el propio informe afirma: “Desde el embarazo y hasta la primera infancia, todos los entornos en los cuales los niños viven y aprenden, y la calidad de sus relaciones con los adultos y los cuidadores, tienen un impacto significativo sobre su desarrollo cognitivo, emocional y social”.
No hace falta ofrecer una vida perfecta. Mantener horarios relativamente estables, un hogar donde el niño se sienta querido y unas figuras de referencia emocionalmente disponibles puede convertirse en uno de los mejores factores de protección frente al estrés.

Hay situaciones que inevitablemente generan un mayor impacto emocional: una mudanza, la pérdida de un familiar, una separación o una experiencia especialmente desagradable. En esos casos, Harvard insiste en que el papel del adulto resulta decisivo.
El informe señala que cuando esas dificultades son mitigadas por cuidadores afectuosos que ayudan al niño a adaptarse, disminuye el riesgo de que el estrés tenga consecuencias negativas sobre su desarrollo.
No siempre tendremos la respuesta perfecta ni podremos evitar su sufrimiento, pero sí podemos ofrecer presencia, escucha y afecto. Muchas veces, saber que mamá, papá o su cuidador de referencia está ahí es suficiente para que el niño recupere la sensación de seguridad que necesita.
Uno de los aspectos más interesantes del trabajo de Harvard es que diferencia entre el estrés cotidiano —que puede formar parte de un desarrollo normal— y el llamado estrés tóxico, asociado a situaciones graves y prolongadas que ocurren sin el apoyo protector de un adulto.
Por eso, un mal día en el colegio, una rabieta o el miedo ante una situación nueva no tienen por qué convertirse en un problema. Lo que realmente marca la diferencia es el contexto en el que el niño vive esas experiencias y las personas que le acompañan.

Algunas estrategias útiles son:
El mensaje que deja la investigación de Harvard nos invita a liberarnos de parte de esa presión y esa culpa. Porque los niños no necesitan una vida perfecta para desarrollarse bien, necesitan adultos que les acompañen con cariño cuando la vida se complica. Porque no siempre podemos evitar que sientan miedo, frustración o tristeza, pero sí podemos convertirnos en la red de seguridad que les ayude a superar esos momentos y salir fortalecidos.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。