
























La maternidad en redes puede mostrarse idealizada, pero la realidad es mucho más compleja y diversa.
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Aunque las redes sociales estén permitiendo abrir el diálogo sobre el embarazo y la maternidad, todavía son muchas las dudas, miedos y experiencias que no siempre se comparten de forma abierta. Esto hace que muchas madres vivan este proceso con una sensación de incertidumbre o incluso soledad.
Además, circula una cantidad inmensa de información que no siempre se ciñe a la realidad o que no plasma exactamente vivencias reales. Estas idealizaciones son especialmente peligrosas ya que generan malestar. Analizamos, en palabras expertas, cómo afrontarlo.
La psicóloga Milena González explica, a través de Instagram (@unamamapsicologa_), que algunas ideas son persistentes. La primera es que si hay buena conexión, el niño siempre coopera. Una creencia extendida es que una buena conexión emocional garantiza que el niño obedezca o coopere en todo momento. Sin embargo, esto no es real. La conexión afectiva y la validación emocional no eliminan el conflicto.
Además, se suele transmitir la idea de que la maternidad, cuando se vive con conciencia, es deleite en todo momento. La realidad es mucho más compleja. Existen etapas muy exigentes, repetitivas y emocionalmente desgastantes. Es posible amar profundamente a un hijo y, al mismo tiempo, no disfrutar los despertares nocturnos, las rabietas o la demanda constante. No son incompatibles.
También persiste la idea de que si estás informada, no te equivocarás nunca. Criar no es hacerlo perfecto, sino atravesar un proceso de ensayo y aprendizaje continuo. Los errores forman parte del camino.
Otra creencia frecuente es que establecer límites de forma respetuosa es algo natural y sencillo. En la práctica, muchas veces es incómodo y agotador. Repetir límites constantemente genera desgaste, y en los niños puede provocar llanto, enfado o frustración. Esto no significa que el límite sea incorrecto, sino que está cumpliendo su función.

La idea de que las madres respetuosas siempre están calmadas y reguladas es otra creencia que plasman las redes y que no se ciñe a la realidad. Es normal no estar siempre regulada. El objetivo no es la perfección emocional, sino aprender a reparar cuando no se logra mantener la calma.
Finalmente, la experta recuerda la creencia idealizada de que una madre organizada puede con todo. El tiempo y la energía son limitados. La maternidad implica priorizar, elegir y renunciar cada día. No todo puede encajar en una misma jornada, y eso no es un fallo, sino parte de la realidad.
Es fundamental recordar que las redes sociales son una ventana al mundo pero no son una fuente de sabiduría absoluta. Aunque puedan resultar muy útiles, en ocasiones, su efecto puede ser contraproducente si da pie a comparaciones. Cada madre vive su embarazo y su maternidad de una manera propia por lo que no puede ni debe asumir que todo lo que ve es real.
Interiorizar esta percepción es fundamental para el bienestar, tanto de la madre como del bebé ya que reduce la presión externa, favorece una vivencia más consciente del proceso y permite centrarse en lo verdaderamente importante: construir un vínculo seguro, respetuoso y adaptado a cada familia.
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