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Ser Padres

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5 palabras “prohibidas” si quieres que tu hijo desarrolle...
Jennifer Delgado · 2026-06-15 · via Ser Padres

¿Quieres que tu hijo aprenda a perseverar y a confiar en sí mismo? Una psicóloga señala las palabras que conviene usar con cuidado en casa para no limitar la mentalidad de crecimiento.

Bebé escuchando
La forma en que le hablamos a nuestros hijos deja huella (Midjourney - JDS)

Jennifer Delgado

Creado: Actualizado:

Imagina que tu hijo llega a casa después de un examen. Ha sacado buena nota. Sonríes, le das un abrazo y le dices: “¡Qué inteligente eres!”. Parece el elogio perfecto. Sin embargo, según la psicóloga Carol Dweck, ese comentario aparentemente empoderador podría tener efectos muy distintos de los que imaginas.

Durante años hemos asumido que la autoestima de los niños crece cuando les repetimos que son listos, brillantes o especiales. Pero la ciencia ha descubierto que los niños no solo aprenden matemáticas, idiomas o ciencias, también aprenden cómo interpretar sus éxitos y fracasos. Y esa interpretación influirá muchísimo en cómo abordarán la vida porque definirá si desarrollan una mentalidad fija o una mentalidad de crecimiento.

¿Qué es la mentalidad de crecimiento?

La mentalidad de crecimiento es la creencia de que las habilidades pueden desarrollarse mediante el esfuerzo, la práctica, las estrategias adecuadas y la perseverancia. Los niños con esta mentalidad entienden que equivocarse no significa ser incapaz, sino tan solo que están aprendiendo.

Por el contrario, quienes desarrollan una mentalidad fija tienden a creer que la inteligencia, el talento o la capacidad son rasgos inmutables. Si fracasan, lo interpretan como una prueba de que no son suficientemente buenos, por lo que no vuelven a intentarlo y normalmente se estancan.

De hecho, cuando un niño piensa que su valor depende de demostrar constantemente que es inteligente, es probable que

  • Empiece a evitar los desafíos
  • Tenga miedo a equivocarse
  • Se rinda con más facilidad cuando las cosas se complican.
Niña pensando
La mentalidad de crecimiento marca la diferencia en la vida (Midjourney - JDS)

Las palabras que debes usar con cuidado en casa

Obviamente, no se trata de desterrar algunas palabras del vocabulario, sino de ser más conscientes del contexto en el que las usamos y del efecto que pueden causar porque algunas parecen inofensivas, pero pueden convertirse en pequeños enemigos del aprendizaje, lastrando la mentalidad de crecimiento.

1. “Inteligente”

A finales de 1990, dos psicólogos de la Universidad de Columbia presentaron diferentes problemas a más de 400 niños. Al terminar, a algunos les dijeron que habían resuelto bien la mayoría de las preguntas y a otros que eran pequeños genios porque lo habían hecho todo genial. 

Como resultado, los niños que recibieron elogios por su inteligencia:

  • Preferían evitar los retos y elegían problemas más sencillos.
  • Disfrutaban menos del proceso de solución.
  • Cometieron más errores que lastraron su rendimiento.

Cuando un niño escucha constantemente que es “muy inteligente”, puede llegar a la conclusión de que su valor depende de mantener esa etiqueta, por lo que en vez de asumir retos, buscará tareas más fáciles que le permitan seguir confirmando esa imagen. Eso, obviamente, no lo ayudará a crecer.

¿Qué decir en su lugar? Es preferible elogiar el proceso: “has trabajado mucho para conseguirlo” o “me gusta cómo has resuelto ese problema”.

2. “Perfecto”

Decía Napoleón que “si la perfección no fuera quimérica, no tendría tanto éxito”. Por desgracia, aunque la perfección es una meta imposible, muchos niños crecen escuchando frases como “hazlo perfecto” o “tiene que salir perfecto”.

El mensaje implícito que reciben estos pequeños es que no está permitido equivocarse, lo cual añade una presión psicológica colosal cada vez que se enfrentan a cualquier reto. En muchos casos, esa presión, lejos de ser motivadora, resulta paralizante.

Cuando el error se convierte en una amenaza, desaparece una de las herramientas más importantes para aprender: la experimentación. El niño se resigna ante lo que percibe como una misión imposible o empieza a dudar de sus capacidades.

¿Qué decir en su lugar? Goethe advertía que “el único hombre que no se equivoca es el que nunca hace nada”. Por tanto, solo tienes que explicarle que los errores forman parte del proceso.

3. “Fácil”

Muchos padres la utilizan con la mejor de las intenciones, para tranquilizar, animar o aliviar la ansiedad infantil. Sin embargo, frases como “esto es muy fácil” o “es facilísimo” suelen esconder una trampa psicológica.

¿Qué ocurre cuando el niño descubre que no le resulta fácil? Generalmente, en vez de pensar que la tarea es difícil (porque sus padres le han dicho que es fácil) o que necesita practicar más, muchos concluyen que el problema radica en su falta de capacidades.

Cuando los adultos etiquetan una actividad como sencilla, crean una expectativa implícita y el niño asume que debería ser capaz de resolverla sin esforzarse. Como resultado, es más probable que tire la toalla ante el primer obstáculo y su autoestima termine pagando las consecuencias.

¿Qué decir en su lugar? Es mucho más útil normalizar la dificultad: “es normal que cueste un poco al principio” o “las cosas nuevas requieren práctica”. Al fin y al cabo, la habilidad se desarrolla y consolida en la repetición.

Niño dando sus primeros pasos
La práctica hace al maestro (Midjourney - JDS)

4. “Imposible”

Los niños construyen gran parte de sus creencias observando las reacciones de los adultos. Cuando escuchan constantemente que algo es imposible, empiezan a percibir los obstáculos como muros infranqueables.

Obviamente, tampoco se trata de transmitirles un optimismo naïve. La mentalidad de crecimiento no consiste en pensar que todo es posible, sino en asumir que siempre existe margen para mejorar.

Cuando un niño interioriza que algo es imposible, deja de buscar alternativas. Y sin búsqueda no hay aprendizaje. Muchas de las habilidades que adquieren los niños, desde leer hasta ir en bicicleta o aprender otro idioma, eran “imposibles” en determinadas etapas del desarrollo, pero luego, con la maduración y la práctica, pudieron dominarlas.

¿Qué decir en su lugar? Sustituye el “es imposible” por “todavía no sabemos cómo hacerlo”. Esa simple palabra, “todavía”, abre la puerta a la curiosidad, al esfuerzo y a la esperanza.

5. “Fracaso”

Pocas palabras acarrean un peso emocional tan grande como “fracaso”. Muchos padres la utilizan sin mala intención diciendo cosas como “el partido fue un fracaso” o “ha sido un fracaso total”. Sin embargo, el cerebro infantil no siempre distingue entre describir un resultado y definir una identidad.

Aunque el adulto quizá solo esté valorando un acontecimiento, el niño puede interpretar que si ha fracasado, es porque “es un fracasado”. Esa interpretación no solo afectará la imagen que tiene de sí mismo sino que lastrará la mentalidad de crecimiento, transmitiendo la idea de que no vale la pena esforzarse.

Sin embargo, un mal examen puede señalar que ha faltado estudio y una derrota deportiva puede indicar aspectos por mejorar. Pero ninguno de esos resultados define el valor personal del niño.

¿Qué decir en su lugar? En vez de hablar de fracaso en términos categóricos, es más útil describir el proceso: “esta vez no salió como esperábamos” y “¿qué podemos aprender de esto?” o “¿qué haríamos diferente la próxima vez?”.

Educar para el esfuerzo, no para la etiqueta

La gran lección que podemos extraer de la mentalidad de crecimiento no es que debemos dejar de elogiar a nuestros hijos, sino que necesitan aprender que su valor no depende de ser brillantes, perfectos o exitosos.

Los niños deben saber que pueden crecer.

Que el esfuerzo no es una señal de debilidad.

Que equivocarse no es sinónimo de incapacidad.

Y que las habilidades no son una fotografía fija, sino una historia que todavía estás escribiendo.

Al final, la mentalidad de crecimiento es lo que marca la diferencia entre un niño que se rinde y otro que persevera hasta que lo logra.