

























Hay lugares que no necesitan grandes campañas turísticas para impresionar. Basta con perderse por sus callejuelas y levantar la vista hacia sus torres de piedra para entender que allí la historia sigue muy viva.
En el extremo noroeste de la provincia de Zaragoza, existe uno de esos destinos todavía desconocidos para muchos viajeros, una villa medieval donde cada rincón conserva la huella de siglos pasados. Coronada por una fortaleza y rodeada por los ríos Riguel y Cadenas, reúne castillos, iglesias, un barrio judío laberíntico y un relevante yacimiento románico.
Ese lugar es Uncastillo, un pueblo de 650 habitantes que, junto a Ejea de los Caballeros, Sádaba, Sos del Rey Católico y Tauste, conforman la histórica comarca de las Cinco Villas. Fue declarado Conjunto Monumental Histórico-Artístico en 1966.
El municipio está asentado sobre un pequeño valle a 662 metros de altitud y protegido por la peña Ayllón, sobre la que se alza su castillo. Su término municipal, de más de 23.000 hectáreas, presenta además un paisaje muy diverso, situado entre las estribaciones del prepirineo aragonés y la depresión del valle del Ebro.
Uno de los grandes tesoros de Uncastillo son sus iglesias románicas. La localidad conserva hasta siete templos románicos del siglo XII, entre ellos San Martín, Santa María, San Juan, San Lorenzo y San Felices, todos ellos con una estructura característica de nave única y ábsides muy decorados.
Especialmente llamativa resulta la iglesia de Santa María la Mayor, cuya portada escultórica es una de las joyas del románico aragonés. Por su parte, San Martín de Tours alberga el Centro de Interpretación de Arte Religioso del Pirineo, con una destacada colección de arte sacro.
Pero el encanto de Uncastillo no termina ahí. Sus laberínticas calles medievales esconden también una importante judería que conserva la antigua sinagoga y cementerio extramuros, además de palacios renacentistas, casas señoriales y edificios históricos como la Casa Consistorial, el palacio de Martín el Humano o la antigua lonja.
A solo 15 kilómetros de la localidad se encuentra uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Aragón. Este enclave romano conserva restos de foro, termas y villas, aunque el gran protagonista es su espectacular acueducto.
A diferencia de otros grandes ejemplos romanos como los de Segovia o Mérida, aquí no aparecen enormes arquerías monumentales, sino una elegante sucesión de pilares pétreos que rompen el paisaje. Actualmente, sobreviven 32 de los alrededor 70 pilares originales, todos ellos de unos cinco metros de altura.
El canal superior, construido en madera, permitía transportar el agua de forma más rápida y económica, mientras que parte del trazado se excavó directamente en la roca, integrándose completamente en el entorno.
Más allá de su patrimonio, Uncastillo destaca también por su entorno natural. El paisaje, situado entre las Bardenas y las sierras prepirenaicas, invita a recorrer rutas a pie o en bicicleta entre barrancos, montes y caminos históricos.
Para llegar en coche a Uncastillo desde Zaragoza, el trayecto dura sobre una hora y media. Se toma la A‑23 en dirección norte y se enlaza con la A‑127, que atraviesa la comarca de las Cinco Villas.
Desde Madrid, el viaje ronda las cuatro horas y media. Se sigue la A‑2 hacia Zaragoza y, una vez allí, se continúa por la A‑127 en dirección a las Cinco Villas.
Para quienes prefieren el transporte público, el autobús comarcal conecta directamente con los pueblos de las Cinco Villas, incluido Uncastillo. Es la opción más sencilla para moverse por la zona sin coche.
La localidad no dispone de estación ferroviaria propia, pero las más cercanas son Zaragoza, Tudela y Pamplona, desde donde se puede continuar en carretera. Ante cualquier duda, aplicaciones como Moovit pueden resultar muy útiles.
Si el viaje parte de más lejos, los aeropuertos de Zaragoza y Pamplona son las referencias más próximas, con conexiones que permiten enlazar fácilmente con la comarca.
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