






















Podrían llenarse piscinas con los litros de líquido azul empleados en anuncios de compresas y tampones hasta que un día, por fin, la sangre empezó a ser roja en televisión. «La publicidad ha superado el tabú en torno a la regla y el prejuicio ha ... caído incluso más rápido que en la propia sociedad», introduce Raquel Espantaleón, que es directora general de la agencia Sra. Rushmore. Recordarán aquellas metáforas de la mujer de rojo que aparecía por los pasillos del instituto para anunciar su llegada (el famoso «¡Hola, soy tu menstruación!») o cuando Isabel Coixet se preguntaba a qué olían las nubes para vender un producto femenino que presumía de no oler a nada.
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