























Se pregunta desde hace meses el planeta tenis quién puede frenar a Jannik Sinner y la respuesta no tiene nombre ni está apuntado al circuito profesional. El único que hoy por hoy puede frenar al italiano es, simplemente, el calor. Es quien le opone la ... mayor resistencia en esta segunda ronda en Roland Garros, que dominaba sin problemas ante Juan Manuel Cerúndolo, 24 años y 56 del mundo, hasta ese 6-3, 6-2, 5-1 y saque con el que se funde. Es el calambrazo, el golpe de calor, un Sinner que, dice, tiene ganas de vomitar, que no puede, que está deshidratado, que se va al vestuario cinco minutos pero no hay diferencias cuando vuelve. Un Sinner que acaba por claudicar después de tres horas y 36 minutos ante un rival tan superior como él mismo, y un Cerúndolo, que se enfrentará a Martín Landaluce, y que firmó al final el partido de su vida.
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