惯性聚合 高效追踪和阅读你感兴趣的博客、新闻、科技资讯
阅读原文 在惯性聚合中打开

推荐订阅源

N
Netflix TechBlog - Medium
博客园 - 三生石上(FineUI控件)
Martin Fowler
Martin Fowler
博客园 - 【当耐特】
雷峰网
雷峰网
宝玉的分享
宝玉的分享
IT之家
IT之家
J
Java Code Geeks
freeCodeCamp Programming Tutorials: Python, JavaScript, Git & More
Jina AI
Jina AI
博客园 - 叶小钗
V
Visual Studio Blog
Engineering at Meta
Engineering at Meta
钛媒体:引领未来商业与生活新知
钛媒体:引领未来商业与生活新知
月光博客
月光博客
OSCHINA 社区最新新闻
OSCHINA 社区最新新闻
云风的 BLOG
云风的 BLOG
美团技术团队
爱范儿
爱范儿
T
The Blog of Author Tim Ferriss
L
LangChain Blog
U
Unit 42
有赞技术团队
有赞技术团队
博客园_首页

RSS de noticias de portada

El «coladero» del 100.2: los etarras acaparan el 55% de las autorizaciones siendo el 8% de los presos Caleta-Car: «Tenemos todo lo que necesitamos para ganar al Atlético» El Madrid se blinda en su fortín ante el Estrella Roja y se gana el factor campo para los playoff Antonella De Ponte, médico: «La menopausia afecta a la salud íntima del 90% de las mujeres, no se trata solo de dolor, sino de calidad de vida» Así es la casa que Tamara Gorro se ha comprado por casi 6 millones: piscina infinity, vistas al puerto y lujo absoluto en Ibiza La tortilla de patatas como espejo de la inflación: preparar este plato típico cuesta hoy un 80% más que hace cinco años Joven, curioso y fan de Rosalía: el sector del vino se lanza a buscar nuevos consumidores 8.000 euros en el banco, 3.000 en joyas y una casa de 170.000: ¿tienes lo mismo que el resto de españoles? Hacienda paraliza la venta de 2.000 inmuebles al mejor postor para engordar la oferta de vivienda asequible 'Torrente, presidente' ya tiene fecha de estreno en Netflix: cuándo se podrá ver la película de Santiago Segura en la plataforma Quién torea hoy, jueves 16 de abril, en la Maestranza de Sevilla por la Feria de Abril: cartel, horario y dónde ver gratis en televisión y online Milagro en Alcorcón: una avioneta aterriza de emergencia y los tripulantes salen por su propio pie Alaska da la cara por Almodóvar y dice sin filtros lo que piensa sobre Joaquín Sabina: «Esa generación siempre nos despreció» Santa Bárbara llevará a los tribunales los contratos milmillonarios a Indra y Escribano tras rechazar Defensa su recurso Sandra, el 'alter ego' de un pederasta que hacía 'castings' a menores tuteladas en un centro La denuncia del padre de una niña de ocho años consigue detener a dos hombres por engañar a menores para obtener contenido sexual Sacrifican a un caballo tras ganar una carrera con la espalda rota Los bebés neandertales crecían el doble de rápido que los sapiens Muere Elsa Landabaso, la mujer y gran apoyo de Julen Guerrero Mbappé, Vinicius y Remington Steele La vergüenza y el deber: Laporta y Florentino frente a la derrota Un queso azul gallego es el 'Mejor queso de España 2026' Laia Costa salta a Hollywood con 'La momia': «Todos quieren estar cerca del monstruo» El Pentágono amplía el bloqueo y amenaza con ataques a la energía iraní si fracasan las negociaciones El Gobierno obligará desde octubre a usar el prefijo Una denuncia penal y dos intentos de estafa durante el cobro del Gordo de Villamanín El Tribunal Supremo rechaza suspender de urgencia el nuevo decreto de regularización de inmigrantes Familias de jóvenes asesinados piden endurecer la ley del menor: «Mi hijo ya no saldrá del cementerio» Los jueces de instrucción de Madrid salen en defensa de Peinado frente a los «ataques» de Bolaños por la causa contra Begoña Gómez El director de la Agencia Internacional de la Energía alerta: «A Europa le quedan seis semanas de combustible para aviones»
El trabajo simbólico de la Monarquía
2026-05-08 · via RSS de noticias de portada

Emilio Lamo de Espinosa

La ciencia política contemporánea ha aprendido a analizar con gran precisión la distribución del poder y la lógica de las instituciones. Pero ha aprendido mucho menos a pensar la dimensión simbólica de la vida política. Sin embargo, sostengo que la monarquía parlamentaria sólo se entiende cuando se advierte que su peso no deriva tanto de lo que hace, sino de lo que significa como cabeza visible de un país, que se articula como tal en ese espejo.

La Constitución española lo dice con claridad extraordinaria en su artículo 56.1: El Rey es el jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia. Es decir, antes incluso de enumerar funciones (moderar, arbitrar…), define al Rey como símbolo. Y no de cualquier cosa, sino de los dos atributos decisivos de toda comunidad política: su unidad (en el espacio) y su permanencia (en el tiempo). No es pues intelectualmente serio relegar esa mención a una nota retórica.

Pero ¿qué es un símbolo? Como dice Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón el símbolo… no es tanto un instrumento para pensar la realidad como una nueva realidad que pensar. No es una máscara que encubra la realidad, sino parte de ella. Y ya Walter Bagehot, en su célebre estudio de la constitución inglesa (1894), distinguía entre la parte 'efficient' y la parte 'dignified' de la constitución. Y escribió una frase memorable que no sé bien cómo traducir: «The use of the Queen, in a dignified capacity, is incalculable». La parte 'dignified' es 'incalculable'. No era una concesión decorativa al gusto victoriano; hay instituciones cuya eficacia consiste, precisamente, no en hacer (parte «eficiente»), sino en ser.

Las sociedades modernas, incluso las más secularizadas, necesitan ceremonias, narrativas, lugares de memoria, necesitan representarse a sí mismas; la política es también puesta en escena. No olvidemos que los humanos no actuamos en función de cómo son las cosas sino en función de cómo las percibimos. Y por eso la política moderna (¿solo la moderna?) pertenece más al espacio del decir que al espacio del hacer, es más relato que acción. Y no necesito mencionar ejemplos.

Si el poder efectivo del monarca es escaso, los análisis funcionalistas concluyen apresuradamente que su relevancia también lo es. Pero ocurre lo contrario: precisamente porque no gobierna se hace más visible que su función pertenece a otro orden. La monarquía parlamentaria es, en este sentido, una institución de baja capacidad decisoria y alta capacidad figurativa. Decide poco, pero representa mucho; su fuerza procede menos de la potestas que de la 'auctoritas'. Y por eso la pregunta correcta no es qué poder conserva, sino qué trabajo simbólico realiza. Una tarea esencialmente performativa: hace muchas cosas, pero no las hace mandando. Tarea que, sospecho se despliega en al menos cinco dimensiones que expondré brevemente.

La primera es evidente: la personificación de la nación. La nación, el Estado, el pueblo, son abstracciones. La Corona permite convertir esa abstracción en una figura humana, la incorpora. Lo que explica la relevancia de la biografía regia, de la Familia Real, la sucesión, el nacimiento y muerte, la enfermedad, elementos, que una teoría institucionalista tendería a considerar contingentes o anecdóticos. El cuerpo del Rey es la nación, decía Kantorowicz.

La segunda es la actualización de esa unidad en rituales políticos. Proclamaciones, funerales de Estado, mensajes navideños, visitas territoriales, honores, conmemoraciones, aperturas solemnes de las Cortes: todo ello no es un residuo arcaico adherido a una política racional. Los ritos políticos instituyen una temporalidad solemne, casi trascendente, separada del tiempo ordinario de la competencia política. Sincronizan emociones colectivas y convierten una abstracción –el Estado, la nación– en escenarios de «efervescencia colectiva» (Durkheim) en los que la emoción se desborda, y se genera comunidad.

La tercera es esa misma unidad, pero en el tiempo, ya no en el espacio, como dice agudamente la Constitución. Los gobiernos democráticos viven inevitablemente en el corto plazo, al ritmo de la legislatura y la próxima elección. La Corona es la única institución democrática que tiene interés personal en la 'longue durée', porque esa es su temporalidad. El automatismo de la sucesión hereditaria dramatiza esa continuidad de manera singular: el Rey ha muerto, Viva el Rey. El cuerpo muere; la Corona jamás.

La cuarta es esa misma unidad en el tiempo, pero no sólo hacia adelante, también hacia atrás. Hablo de la administración de la memoria histórica. Toda comunidad política vive de recuerdos compartidos, lugares de memoria, duelos, victorias y episodios ejemplares. Pero esa memoria necesita selección, jerarquía. La Corona no refleja simplemente la historia pues, al hacerlo, la ordena, puntúa y enmarca el tiempo histórico de un país. Algo tan moderno como el 'framing' ha sido practicado inmemorialmente por todas las monarquías.

La quinta –quizá la más importante en democracias polarizadas–, es la neutralidad, no política, pero sí partidista. Precisamente porque el Rey no es elegido y no necesita competir por el poder, puede aspirar a representar el todo. Es la paradoja contraintuitiva de la monarquía parlamentaria: lo que parece ser su gran defecto, el carácter hereditario de la magistratura, constituye su principal ventaja. El Rey no es un representante de una mayoría coyuntural, que se debe a ella, sino símbolo de la permanencia del cuerpo político frente a la contingencia de las mayorías históricas. No es sólo una magistratura política sino (si se me permite la expresión), meta-política, está en la frontera exterior de la política y por eso «modera y arbitra»; no juega el partido, lo observa desde fuera haciendo respetar sus reglas.

La monarquía parlamentaria importa menos por lo que decide que por lo que es capaz de significar. Y en tiempos de fragmentación, polarización y deterioro institucional, ese significar es definitivo. Neutralidad partidista, decía, pero no política, y por eso la unión entre Corona y Constitución democrática es inseparable pues ambos marcan las fronteras de la política. Y por eso también Gregorio Peces-Barba pudo escribir, ya en 1996, una frase rotunda: «Tengo la firme convicción de que, después de la Transición, la monarquía y la democracia están indisolublemente unidas y de que el daño a la monarquía es un daño irreparable a la democracia».

Emilio Lamo de Espinosa

Es miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y vicepresidente de la Red de Estudios de las Monarquías Parlamentarias