
















Un mote no deseado. Burlas. Insultos. Aislamiento social. El acoso escolar no deja de crecer y, según los últimos datos recopilados por Infocop, la tasa de bullying y ciberbullying alcanza ya al 12,3% del alumnado a nivel nacional. Más allá de la denuncia, para un niño que lo sufre resulta dolorosamente difícil encontrar un espacio seguro donde evadirse, reconstruir su autoestima y sanar. Una salida que muchos niños y niñas de la provincia están encontrando en el tapiz gracias a los programas de Dayron Fight Club.
Al frente de este proyecto no hay un método tradicional, sino una visión de vida. Su fundador, Christian Collado, un entrenador vasco afincado en Almería desde hace nueve años, aprende a defenderse desde bien pequeño. "A mí me exigían, además de inglés y natación, aprender a defenderme", explica. Y es que para él no se trata simplemente de un protocolo antibullying, sino de una forma de ganar confianza y sentirte seguro de ti mismo.
El paso para entrar en estos programas no lo suelen dar los niños, sino sus padres, quienes buscan desesperadamente actividades que devuelvan la autoestima a sus hijos. Paradójicamente, las redes sociales, uno de los principales amplificadores del acoso escolar, se han convertido también en un escaparate para dar visibilidad a estas disciplinas.
La cantidad de referentes mediáticos como Topuria y la difusión de estos programas están despertando una mayor "independencia" en los jóvenes, haciendo que cada vez sean más los propios preadolescentes quienes piden dar el paso y probar sobre el tapiz.
Foto de equipo del Dayron Fight ClubLa Voz
El resultado, según Christian, es bastante notable en los jóvenes. “Al principio, cuando llegan solos, se sienten muy aparte y no interactúan mucho con nadie”, comenta. Una evolución que satisfactoriamente el fundador del club define como “asombrosa”.
Al igual que contra el acoso escolar, en el Dayron Fight Club existen programas específicos orientados a personas que han sufrido violencia de género, agresiones en la vida cotidiana o que, sencillamente, buscan herramientas de defensa personal ante situaciones futuras. Las motivaciones para cruzar la puerta son diversas, pero suelen compartir un mismo detonante: "Me he encontrado con muchas mujeres que han venido por miedo, algunas incluso por situaciones complejas en su propio entorno laboral", subraya Christian Collado.
Sin embargo, la superación del pánico no entiende de géneros. Aunque las mujeres suelen dar el paso motivadas por ese temor previo, se integran en un espacio donde la convivencia rompe cualquier barrera inicial. "El 80% del gimnasio son hombres, pero las mujeres que llegan con miedo pierden el reparo en solo dos días", recalca el entrenador. Sobre el tapiz, la vergüenza o el reparo a entrenar con un compañero de cien kilos desaparecen rápidamente, dando paso a una rápida ganancia de seguridad y empoderamiento personal.
Aunque no existen cifras oficiales sobre el aumento de inscritos en artes marciales dentro de la provincia, es evidente que el alumnado almeriense está rompiendo con los tópicos de siempre. Hoy en día, el fútbol o el baloncesto siguen siendo las extraescolares mayoritarias, pero compiten contra una oferta cada vez más variada donde las disciplinas de contacto han ganado un terreno firme. "Para mí es algo necesario", constata Christian Collado.
Foto de equipo del Dayron Fight ClubLa Voz
Además, el fundador del club insiste en desmontar los prejuicios que aún rodean a estas modalidades. No se trata de enseñar a golpear por golpear. "Además de aprender a defenderte, aquí se enseña a respetar, eso es lo primordial. También se enseña a ganar y a perder, y transmitirle eso a un niño de cuatro años es superimportante", remata.
Christian Collado tiene en marcha un ambicioso proyecto que verá la luz entre octubre y noviembre. Una nave de 650 metros cuadrados equipada con una jaula de MMA elevada con medidas idénticas a las de la UFC, sauna para recortes de peso, zona de fuerza y un ring de boxeo. Un complejo concebido como centro de alto rendimiento que no solo aspira a ser un reclamo provincial, sino un polo de atracción nacional para peleadores que busquen concentrarse y prepararse en Almería de cara a grandes citas internacionales.
La infraestructura respalda el éxito que ya atesora el Dayron Fight Club, cuyo medallero es envidiable. El propio Collado es profesional de Jiu-Jitsu Brasileño y grappling, disciplinas en las que acumula sus mayores logros junto a combates en MMA y boxeo. Un escaparate de éxito que demuestra todo lo que sus alumnos pueden llegar a alcanzar.
El equipo Dayron Fight Club en un combateLa Voz
Bulgaria, Brasil o Gales son solo algunos de los rincones donde el club ha ido dejando huella almeriense. Además, la modalidad de MMA ,introducida hace solo un año por aclamación del público, ya les ha valido el título de campeones de Andalucía y un tercer puesto a nivel nacional. El objetivo del propio Christian Collado como entrenador es llegar a la UFC. Unos contratos que gracias a Ilia Topuria y a otros peleadores profesionales ya están más a la mano en España.
En definitiva, el Dayron Fight Club se ha consolidado como un refugio único: un lugar donde se puede entrar buscando una vía de escape al acoso escolar y terminar coronándose en lo más alto del podio provincial, nacional o internacional. Una filosofía de vida donde la lucha y la autodefensa no nacen de la violencia, sino del valor del respeto.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。