












Un día como hoy, hace 90 años, Federico García Lorca era asesinado en un camino de olivos entre dos municipios granadinos. Nueve décadas después, su huella continúa latiendo en los lugares que marcaron su infancia y, en Almería, hay una casa que se ha convertido en una de las formas más singulares de mantener vivo ese vínculo. Es la imponente vivienda de la Plaza Maestro Rodríguez Espinosa en la que el poeta vivió de niño entre 1906 y 1909 aproximadamente y que el ilustrador almeriense Antonio Lorente convirtió hace dos años en un proyecto muy personal: La Casa de Lorca en Almería.
La idea no nació como un alojamiento ni como un espacio dedicado al poeta. "Al principio la casa era para mí, era una casa para vivir", explica Lorente. Todo cambió cuando comenzó a descubrir la historia del inmueble y a recibir a personas que le aportaban nuevos datos sobre Lorca y sobre todo lo que había ocurrido entre aquellas paredes. "Fue cuando dije: esto hay que compartirlo. De aquí hay que sacar algo que la gente pueda disfrutar".
Así nació un alojamiento turístico-cultural que Lorente quiere alejar de la idea convencional de un piso vacacional. "No es una casa en la que venir para dormir, es una casa para pasar tiempo", resume. Libros, ilustraciones, documentos, información y códigos QR permiten al visitante adentrarse en la fascinante historia del inmueble y en la relación del poeta con Almería.
El ilustrador Antonio Lorente abrió al público como alojamiento turístico la vivienda donde el poeta vivió de niñoLa Voz
En esta casa todo está medido al detalle. Todo tiene un porqué. Por ejemplo, el código QR que enseña la muerte de Lorca -de la que hoy hace 90 años- se ubica en la maceta de un pequeño olivo. Una referencia al campo en el que apareció el cadáver del poeta. También muy curiosas son las rejas de las ventanas del exterior de la casa; abombadas por la onda expansiva de unos bombardeos nazis en el puerto almeriense. Aún se mantienen.
La acogida de esta casa turística (y cultural), asegura, ha sido "muy buena". Han llegado visitantes de distintos puntos de España, además de personas que ya conocían su trabajo como ilustrador. Pero hay algo que a Lorente le importa especialmente: el respeto con el que los huéspedes tratan el espacio.
"Cuando tú haces las cosas con amor, cuando hay mucho corazón y mucho respeto, la gente termina devolviéndote lo mismo", afirma. Al principio existía cierto temor ante la posibilidad de que una casa llena de obras, libros y objetos vinculados a Lorca pudiera deteriorarse. Sin embargo, ocurre justo lo contrario: "Terminan yéndose de la casa y parece que no ha pasado nadie".
Para Lorente, esta vivienda es mucho más que un proyecto empresarial. "Al final es el proyecto de mi vida", reconoce. Lorca, además, ya formaba parte de su imaginario desde niño. Lo había dibujado en numerosas ocasiones, pero fue al comprar la casa y sumergirse de lleno en su obra cuando quedó completamente atrapado por el poeta.
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"Federico ya va conmigo de la mano", asegura. Su figura se ha incorporado así a su propio trabajo artístico y será también protagonista de nuevos proyectos que el ilustrador prepara para los próximos meses.
En este aniversario de la muerte de Lorca, Lorente reivindica especialmente el papel de Almería en la vida y la obra del poeta. "La gente no es consciente de lo importante que Almería es en la obra de Federico", lamenta.
El ilustrador recuerda la influencia que tuvo la provincia en obras como 'Bodas de sangre', con el Cortijo del Fraile como referencia, o Yerma', así como la presencia del paisaje almeriense. Pero también destaca algo fundamental: fue en Almería donde Lorca descubrió el mar.
La parte trasera del Cortijo del Fraile, lugar inmortalizado por Lorca en ‘Bodas de sangre’.La Voz
"Lorca se quedó totalmente enamorado de Almería", sostiene. Su llegada a la ciudad con apenas siete años y la influencia del maestro Antonio Rodríguez Espinosa marcaron una etapa fundamental en su formación. "Almería es muy importante en la obra de Federico", insiste Lorente, hasta el punto de plantearse qué habría sido de aquel niño si nunca hubiera pasado por la ciudad.
Y el proyecto no termina aquí. Lorente prepara un trabajo "muy, muy personal" relacionado con Federico y con la casa que espera poder presentar entre octubre y noviembre. No quiere desvelar todavía los detalles, pero sí adelanta que será "algo muy diferente".
Dentro de la propia vivienda también estudia nuevas fórmulas para acercar a Lorca al público: desde representaciones de microteatro hasta actividades puntuales que permitan disfrutar del espacio sin necesidad de alojarse en él.
La casa, por tanto, sigue transformándose. Lo que comenzó con la compra de una vivienda histórica se ha convertido en una forma de recuperar una parte de la memoria de Lorca en Almería. Noventa años después de su muerte, Federico sigue teniendo allí una habitación, una biblioteca, unas paredes que hablan de él y, sobre todo, alguien dispuesto a mantener encendida su memoria.
"Federico ya va conmigo de la mano", dice Lorente. Y en esta casa, quizá, también.
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