Estas mantis representan una amenaza directa para las especies autóctonas ya que atraen a los machos locales para aparearse y, en muchos casos, los devoran, lo que contribuye al declive de las poblaciones nativas

Un ejemplar de Hierodula tenuidentata.Corriere della Sera
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Dos especies de mantis asiáticas se han convertido oficialmente en invasoras en Europa. Así lo recoge un estudio publicado en el 'Journal of Orthoptera Research', que reconoce a la Hierodula tenuidentata y a la Hierodula patellifera como especies exóticas invasoras (IAS), una catalogación que subraya la amenaza creciente que representan para los ecosistemas europeos.
La investigación, dirigida por Roberto Battiston desde el Museo di Archeologia e Scienze Naturali "G. Zannato", en la región italiana del Véneto, advierte de que estas mantis, originarias del sur de Asia y ya muy extendidas en Grecia, llevan aproximadamente una década asentadas en Europa. Sin embargo, su expansión se ha acelerado en los últimos años, especialmente en áreas mediterráneas y continentales.
"El cambio climático está favoreciendo su avance hacia el norte", explica Battiston. Las poblaciones son ya habituales en parques y jardines urbanos. Su tamaño y aspecto llamativo despiertan más fascinación que alarma entre la ciudadanía, que a menudo interpreta su presencia como un signo de buena salud ambiental. El estudio, señala el investigador, pretende precisamente aportar datos y diseñar estrategias de contención.
Ambas especies destacan por su gran tamaño, su capacidad de adaptación y su elevado potencial reproductivo. Cada ooteca —la estructura que contiene los huevos— puede albergar unas 200 ninfas, casi el doble que la mantis religiosa europea, la mantis religiosa. Además, el bajo índice de canibalismo entre las crías acelera su crecimiento y multiplica su éxito reproductivo.
El problema no es solo su número. Estas mantis representan una amenaza directa para las especies autóctonas: atraen a los machos locales para aparearse y, en muchos casos, los devoran, lo que contribuye al declive de las poblaciones nativas. También se alimentan de una amplia variedad de fauna local, incluidos polinizadores esenciales como las abejas melíferas y pequeños vertebrados protegidos, entre ellos lagartijas y ranas arborícolas.
El estudio señala un dato llamativo, y es que los gatos domésticos son actualmente los principales depredadores vertebrados de estas mantis invasoras y protagonizan el 45% de los casos de depredación documentados. Sin embargo, su papel como "control biológico" tiene matices. Los felinos no distinguen entre especies invasoras y autóctonas, por lo que también cazan ejemplares de mantis europeas, ya debilitadas por la competencia con sus parientes asiáticas.
Ciencia ciudadana para frenar la expansión
Para contener la expansión del género Hierodula, los investigadores destacan la importancia de la ciencia ciudadana. Un proyecto impulsado por William Di Pietro y Antonio Fasano ha logrado reunir más de 2.300 avisos de avistamientos gracias a la colaboración de aficionados y vecinos.
"La participación ciudadana es clave no solo para monitorizar la expansión, sino también para sensibilizar a la población", subraya Battiston. Durante el invierno, cuando los árboles pierden las hojas, las ootecas —de color marrón y textura esponjosa, de unos dos o tres centímetros— quedan visibles en las ramas y pueden retirarse con facilidad. No obstante, los expertos recomiendan consultar previamente con un especialista para evitar eliminar por error puestas de especies autóctonas.
La conclusión es clara: bajo su apariencia exótica y fascinante, estas mantis representan un desafío creciente para la biodiversidad europea en un contexto de cambio climático que acelera su avance.

























