La ciudad de las bicicletas se suma una tendencia iniciada hace dos años en La Haya y Utrecht, y que está en estudio en al menos medio centenar de ciudades como Sydney y Estocolmo.

Un puesto de perritos calientes en ÁmsterdamAnadolu
Carlos FresnedaCorresponsal París
Actualizado
Ámsterdam se ha convertido en la primera capital europea en prohibir la publicidad vinculada a los combustibles fósiles y al consumo de carne en sus calles, como parte de su política para alcanzar la neutralidad de carbono en el 2050. La ciudad de las bicicletas se suma así a una tendencia iniciada hace dos años en La Haya y Utrecht y que está en estudio en al menos medio centenar de ciudades, de Sydney a Estocolmo.
La medida, impulsada por el partido ecologista GroenLinks y por el Partido de los Animales (PvdD), afecta directamente a la publicidad de SUVs de combustión, viajes en avión y cruceros, así como a los anuncios de fast-food en los cerca de las 2.000 marquesinas y pantallas en paradas de autobús, en el metro y en plena calle.
La ordenanza municipal ha sido contestada por los lobbys de la publicidad, de los fabricantes de coches, del sector viajes y de la industria cárnica por considerarla "restrictiva de la libertad de elección de los consumidores". Los partidos conservadores han expresado también sus protestas por considera que el Estado no debe desempeñar el papel de "niñera". Sus impulsores alegan sin embargo que la iniciativa es similar a la emprendida en su día contra el tabaco por razones de salud pública.
Un informe de Greenpeace estimó que la publicidad de coches de combustión y de líneas aéreas pudo haber contribuido a aumentar las emisiones en la Unión Europea en 122 millones de toneladas de gases invernadero en 2019, una cantidad equivalente a la de un país como Bélgica en un año. El mismo estudio concluyó que una prohibición de la publicidad de SUVs de combustión y viajes en avión "puede ayudar a cambiar las pautas de consumo" y reducir las emisiones.
Victoria judicial
La decisión del Ayuntamiento de Ámsterdam está por otra parte respaldada por la victoria en los tribunales del Ayuntamiento de La Haya, que impulsó una medida similar en el 2022. El juez rechazó el argumento de que la prohibición de la publicidad vinculada a los combustibles fósiles está en conflicto con las leyes comunitarias de libertad de comercio. La sentencia reconoció finalmente que "el interés público de la salud de los ciudadanos y los objetivos climáticos" están por encima de los "intereses comerciales".
"Si nos tomamos seriamente la política climática, es lógico que se impida promocionar estilos de vida altos en carbono", declaró a la agencia Deutsche Welle Reint Han Renes, psicólogo conductivista especializado en la sostenibilidad de la ciudades. "No tenemos por qué pasear por nuestra bella y vieja ciudad y estar expuestos constantemente a estos anuncios que intentan venderte algo".
"Prohibimos los cigarrillos, ¿por qué no hacer lo mismo con las actividades contaminantes?", declaró por su parte Anneke Veenhoff, del partido GroenLinks. "Si queremos liderar la acción ante el cambio climático, no podemos seguir alquilando nuestros espacios públicos a actividades que promueven justo lo contrario".
Anke Bakker, del Partido de los Animales, rechazó por su parte las acusaciones de "ecología punitiva" contra el consumo de carne en declaraciones a la BBC: "Lo que estamos diciendo a las grandes compañías es que no necesitamos constantemente que nos digan lo que queremos comprar y comer. En cierta medida, estamos incluso dando más libertad de elección a los consumidores".






















