El presidente colombiano carga contra el sistema económico global en la cumbre de Santa Marta y vincula la dependencia del petróleo con la guerra y la destrucción de la democracia

Gustavo Petro saluda durante la Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles.AFP
Carlos FresnedaCorresponsal París
Actualizado
El presidente colombiano Gustavo Petro advirtió que el "modelo suicida de capitalismo" es el principal obstáculo para la transición energética, en la recta final de la primera conferencia mundial para trazar una hoja de ruta "más allá de los combustibles fósiles" celebrada en Santa Marta, a la que concurrieron más de medio centenar de países (entre ellos, España).
"Hay una inercia en el poder y en la economía de esta arcaica forma de energía, los combustibles fósiles, que lleva hasta la muerte", declaró el líder colombiano. "La gran pregunta que necesita una respuesta es si el capitalismo puede de verdad adaptarse a un modelo energético sin combustibles fósiles".
Petro fue aún más allá de su declaración inicial, vinculando el petróleo a la guerra y a la destrucción de la democracia, y advirtió que "el mundo avanza hacia la barbarie, que es el preludio del fascismo".
Colombia y otros grandes productores de petróleo (Brasil, Noruega, Canadá, Nigeria) participaron en la conferencia que ha sacado a la luz las profundas contradicciones de la transición energética. El país anfitrión, que ya anticipó su decisión de no firmar nuevos contratos de exploración petrolífera, predicó con el ejemplo con su primer borrador de hoja de ruta para dejar atrás los combustibles fósiles, una iniciativa imitada por algunos de los países participantes.
Con el telón de fondo de la guerra de Irán, la ONG 350.org hizo público en Santa Marta un informe denunciando el impacto estimado de un billón de dólares a la economía mundial de la actual crisis energética, que está suponiendo sin embargo un récord de beneficios para la industria petrolera. Aunque el estrecho de Ormuz recuperara su actividad habitual, el coste global podría estimarse según el citado informe en 600.000 millones de dólares, con la subida de precios del transporte y la alimentación, y el efecto sobre la desigualdad económica y la pobreza.
El vínculo entre la deuda del sur global y la producción de combustibles fósiles fue precisamente uno de los temas candentes en Santa Marta. "Los países que tienen que pagar intereses de su deuda no podrían importar medicinas, fertilizantes o tecnología sin los ingresos por exportar combustibles fósiles", denunció Susana Muhamad, ex ministra de Medio Ambiente de Colombia. "Estamos principalmente ante un problema de dependencia económica".
La Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles surgió como un apéndice de la COP30 de Belém en Brasil, donde el petróleo volvió a ser "tabú" e impidió un acuerdo de largo alcance. Las conclusiones del encuentro de Santa Marta servirán para allanar el camino a la COP31 de Antalya en Turquía, del 9 al 20 de noviembre, anunciada de antemano como "una nueva era de cooperación" (pese a la previsible ausencia de Estados Unidos, primer productor mundial de petróleo y segundo en el ranking de emisiones de CO2).























