






















Tras el 7-1 Alemania-Curazao de este domingo, otras goleadas podrían llegar y quedar en la historia. Por su gigantismo, no es especulativo afirmar que este Mundial traerá más cotas que quedarán en el libro histórico del fútbol internacional.
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Era de esperar un resultado cómodo para Alemania este domingo frente a Curazao en el debut de ambos en el grupo E del Mundial 2026, en Houston. Fue, de inicio, un partido de récord: el de Dick Advocaat, que hizo historia como el entrenador más veterano (78 años) en dirigir una selección (anteriormente, Países Bajos 1994 y Corea del Sur 2006), aunque seguramente no será el único que dejará esta edición, en sí misma un récord, el del gigantismo: tres países, 16 ciudades, 48 equipos y 104 pitazos iniciales.
De paso, ya que recordaremos goleadas que históricamente son de grandes equipos contra medianos o pequeños, es justo destacar que el propio gigantismo de este Mundial favorece en algo a los menos históricos: Qatar frente a Suiza, tras su debut en Qatar 2022 (clasificado como anfitrión y despidiéndose del torneo sin puntos), logró esta vez con el empate su primer punto en Mundiales; aun perdiendo, Curazao tuvo su récord: Livano Comenencia marcó el primer gol para los curazoleños en la historia de estos eventos, ¡y contra los tetracampeones alemanes!
La goleada alemana de este domingo (7-1) trae a la memoria, en orden descendente, marcadores desproporcionados que quedaron en los libros del Mundial: el 10-1 de Hungría ante El Salvador en España 1982; el 9-0, también de los «Magiares Mágicos» frente a Corea del Sur en Suiza 1954; el 9-0 de Yugoslavia a Zaire (hoy RDC), en Alemania 1974; el 8-0 de Alemania ante Arabia Saudita en Japón/Corea del Sur 2002, o el 8-0 de Uruguay a Bolivia en Brasil 1950.
Otras recordadas han sido la Suecia 8-0 Cuba —sí, Cuba, con gran historia en béisbol y otros deportes en Mundiales, Panamericanos, Olímpicos, pero que tuvo también su breve momento en la fiesta FIFA— en Francia 1938; el 7-0 de La Roja a Costa Rica en Qatar 2022, y, aunque en este último hubo «paliza» de ambos lados y sufrieron ambos porteros, el 7-5 de Austria a Suiza en Suiza 1954.
Han sido las más históricas. Todas fueron en fase de grupos, excepto la de Suecia a Cuba en Francia 1938, donde los cubanos chocaron con los suecos en cuartos de final y antes, primeros caribeños en acceder a un Mundial, igualaron 3-3 con Rumanía y le derrotaron 2-1 en desempate —no existía tanda de penaltis— días después. Primera, y única, victoria de los cubanos en un Mundial.
Otro resultado desproporcionado, doloroso por la sede y por el equipo derrotado, fue el 7-1 de los teutones a los brasileños en semifinales de Brasil 2014. Aquel triste «Mineirazo» que trajo a la memoria colectiva el día oscuro del Maracanazo.
No sería especular decir que el Mundial 2026 traerá más goleadas, con tantos equipos pequeños que han podido acceder gracias a la ampliación masiva de cupos (desde 32 a 48). Es el récord económico que trae el gigantismo de esta edición: más días, más derechos de TV, más espectadores aun en medio de las restricciones de EE.UU. (y más espectadores que pagan niveles de precios también récord), más consumo, más publicidad, más derrama… Ese gigantismo, ¿será gigantismo inclusivo, democrático, o ampliación mercantilista calculada?
No por gusto, la FIFA podrá darse el lujo de repartir 355 millones de dólares (un 70% más que en Qatar 2022) entre los clubes que hayan cedido futbolistas al torneo.
Y sí, como dice el máximo organismo del fútbol global, este «nuevo modelo» busca ser “más inclusivo y justo”, al reconocer el papel de los clubes en la formación, contratación y cesión de jugadores para las selecciones nacionales.
Pero, como van las cosas en el mundo, donde tantos poderosos miran hacia otro lado, también podría ser «justo e inclusivo», incluso un gesto de encuentro entre la paz, el deporte y las mejores causas de la humanidad, que un Mundial con una caja tan llena pusiera los ojos, al menos un diminuta esquina de su caja, en paliar al menos mínimamente —engrandeciendo aún más el fútbol y seguramente ganando muchos más aplausos sinceros en todo el planeta— la desgracia y la injusticia que viven pueblos como el de Gaza. La fiesta no debería nublar, sino más bien mirar a, la realidad.
Caerán más récords en el Mundial 2026. Otros se podrían consolidar. Están los veteranos magos y los aspirantes nuevos que traen energía y ganas, pero que tendrán que demostrar perseverancia.
A poco del debut de la Albiceleste (el martes frente a Argelia), Miroslav Klose declaró esperar que Lionel Messi lo desplace como máximo goleador. “Es bienvenido a hacerlo. Soy un gran admirador suyo, siempre lo he sido”, dijo el genio teutón, que no ignoró el hecho de que el propio formato del evento favorece el resultado: «Espero que mi récord se bata en este torneo. Con más equipos, hay más partidos y, por tanto, más oportunidades de marcar (…) Espero que Argentina y Francia lleguen lejos».
Y la historia de Messi en Mundiales es digna de recorrer. A Messi le restan 3 dianas para igualar a Klose como máximo goleador.
Pero será difícil romper el estatus de la Pulga como máximo participador en goles hasta Qatar 2022, con 22 (13 goles y 9 asistencias), por delante de Klose (16 y 3), Ronaldo (15 y 4), Gerd Müller (14 y 5) y Pelé (12 y 7), todos con 19.
Messi es jugador con más partidos en Mundiales (26), por delante del alemán Lothar Matthäus (25), Klose (24), Maldini (23) y Maradona (21). No hay en este Mundial amenaza a esa posición. Con su Balón de Oro de Qatar 2022, es el único que ha repetido el galardón desde que fue instituido oficialmente, en 1982, y en esa edición repitió como jugador más valioso (antes lo fue en 2014). En Qatar, el 10 rosarino jugó 7 partidos a tiempo completo y, con 7 goles y 3 asistencias, participó en 10 de los 15 goles que marcó Argentina en el torneo (frente a 8 recibidos).
— FIFA (@FIFAcom) June 5, 2022Tonight…????????????????????
⚽️⚽️⚽️⚽️⚽️ for Messi
⚽️⚽️ for CristianoThe ???? debate will continue long after they retire
For now…enjoy two geniuses at work ???? pic.twitter.com/FkhDfzvKrF
Leo es, además, líder en MVP en un Mundial, con 4 en Qatar 2022, junto al holandés Wesley Sneijder (4, en Sudáfrica 2010), y líder en MVP en la historia de la Copa del Mundo: además de los 4 MVP de Qatar 2022, tuvo 1 en Sudáfrica 2010, otros 4 en Brasil 2014 y 1 en Rusia 2018, para un total de 10 MVP en Mundiales. Le siguen Cristiano Ronaldo (7), Arjen Robben (6) y Kylian Mbappé, Luka Modric y Luis Suárez (5).
Igualmente, es líder en minutos jugados en Mundiales (2 .314), por delante del italiano Maldini (2.217), y en Qatar 2022 llegó a 17 victorias en Copas del Mundo (igualando como líder a Klose), otro récord que podría romperle al alemán.
En Qatar 2022, además de sublíder en goles (7), jugador más valioso y Balón de Oro, fue líder en remates a puerta (33), frente a 30 de Mbappé; en faltas recibidas (21) y en asistencias (3, junto a Perisic y Griezzman), y rompió puerta en fase de grupos, octavos, cuartos, semifinal y final, convirtiéndose en el primer jugador en marcar en todas las etapas en una misma Copa del Mundo.
El jugador con más veces como capitán en Mundiales (20), por delante de Rafa Márquez (18), ha dado asistencias en cinco de esos eventos, superando a Pelé, Maradona, el polaco Grzegorz Lato y David Beckham, que lo lograron en tres.
Más allá del debate y hasta la batalla —a veces campal— sobre quién es el auténtico y único GOAT, Messi es historia viva del fútbol mundial. Un clásico aún en activo. Valioso, definitorio, influyente para Argentina y mediático incluso estando sentado en el banco.
¿Caminará largo la Albiceleste, romperá Messi más récords en el Mundial 2026? El propio transcurso del Mundial dará la respuesta. Lo que sí es seguro, sin caer en el riesgo de especular, es que el México/ Estados Unidos/ Canadá 2026 traerá más cotas que quedarán en el libro histórico del fútbol mundial.
Autor: teleSUR - DE
Fuente: teleSUR
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