
























El capitán de la selección alemana, Joshua Kimmich, anuncia que no se involucrará en los debates políticos sobre el Mundial 2026, señalando que la responsabilidad de fijar posturas éticas y diplomáticas corresponde a las autoridades políticas y asociaciones deportivas.

Joshua Kimmich, jugador de Alemania, marca distancia frente a los debates políticos sobre la sede del Mundial 2026. Foto: EFE
29 de mayo de 2026 Hora: 15:34
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El capitán de la selección alemana de fútbol, Joshua Kimmich, anunció durante una rueda de prensa su decisión de no involucrarse en las controversias políticas que rodean la organización de la Copa Mundial de la FIFA 2026, cuya sede principal será Estados Unidos. El mediocampista, principal referente de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), optó por desmarcarse del contexto geopolítico, afirmando que fijar posición sobre estos temas es una responsabilidad exclusiva de los dirigentes gubernamentales y las asociaciones deportivas.
Para justificar su postura ante los recientes cuestionamientos éticos dirigidos al país anfitrión, Kimmich argumentó la dificultad de mezclar la representación deportiva con el escrutinio internacional. Si bien el jugador reconoció abiertamente que «no tener opinión no es la solución» y aseguró defender valores personales firmes, admitió que resulta sumamente complejo ejercer una vocería política.
— Fútbol y Política (@FutboliPolitica) May 29, 2026???????? En una entrevista, el capitán alemán Joshua Kimmich dice que no va a involucrarse en ningún debate político en torno al Mundial en EE.UU:
“Es responsabilidad de los políticos o las asociaciones tomar una posición sobre tales temas” pic.twitter.com/XWjtHfxV6v
En su intervención, el líder germano calificó como una «expectativa errónea» la presión mediática constante sobre los deportistas para que lideren reivindicaciones o condenas sociales. Señaló que las coyunturas internacionales presentan matices difíciles de analizar incluso para los expertos en geopolítica.
Por esta razón, considera irreal exigir a los futbolistas la capacidad de resolver problemas globales o impulsar cambios estructurales, delegando todo el debate sobre los derechos humanos y la diplomacia a las esferas del poder tradicional.
Las declaraciones de Kimmich no ocurren en el vacío; se producen en un momento de creciente escrutinio internacional sobre Estados Unidos. En los últimos meses, diversos movimientos civiles han levantado la voz para cuestionar la legitimidad de la nación norteamericana como anfitriona. Estos señalamientos se centran en su política exterior, el historial de intervenciones en la soberanía de otras naciones y las denuncias sobre el trato sistemático hacia los migrantes dentro de sus fronteras.
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Al apartarse de esta discusión, la postura del vestuario alemán evidencia la tensión histórica entre el deporte de alto rendimiento y las realidades geopolíticas. Mientras los jugadores buscan enfocarse estrictamente en el aspecto competitivo y en el rendimiento físico necesario para el torneo, el Mundial de 2026 se perfila como un escenario donde las exigencias por la rendición de cuentas internacional seguirán orbitando inevitablemente alrededor del balón.
Autor: teleSUR- DRS - JDO
Fuente: Agencias
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