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La temporada de torrijas, ese dulce cuaresmal cuya receta original está ligada, como otras muchas, a la cocina de aprovechamiento, acaba de arrancar. Ese suele ser el momento en el que la Asociación de Cocineros y Reposteros de Madrid (ACYRE) pone su toque dulce a la Semana Santa con su concurso para elegir La Mejor Torrija de Restauración de la Comunidad de Madrid.
Y ya sabemos cuál es la receta ganadora: La Raspa VK, un puesto gastronómico en el Mercado de Numancia, en el Puente de Vallecas, donde reinterpretan el recetario castizo con un enfoque actual y desenfadado.
¿Cómo es el bocado ganador de este certamen, celebrado este lunes en La Escuela Superior de Hostelería y Turismo de Madrid? Su creadora, Paula Beer, lo cuenta: "La elaboramos con un pan brioche que hacemos nosotros, y lleva leche infusionada con canela, limón y naranja". El toque especial es que no la fríen, sino que la caramelizan con mantequilla.
Continúa Paula: "Se trata de una torrija tradicional, que sabe a casa, recuerda a las que hacían las abuelas y eso es lo que creemos que gusta tanto a la gente". Y es uno de platillos estrella de este restaurante vallecano que acaba de cumplir un año (Josefa Díaz, 4). Despachan la torrija por 5 euros la unidad y también las preparan de tiramisú.
Esta pastelera ya ganó el año pasado el primer premio a la torrija más innovadora con Bomba de torrija con caramelo de violeta, que presentó desde el obrador de Alcorcón Nude Cake.
El segundo puesto de la categoría Tradicional ha recaído en Pastelería Manolo by Hermanas Manzano y el tercero en El Rincón de Antonia.

'Torridonut', de Plademunt, es la mejor torrija innovadora de Madrid.
En este postre de gran predicamento en Madrid también hay lugar para versiones originales y hasta de autor. Así, el certamen reconoce, además, la torrija más innovadora. Este año se ha alzado con el premio Iván Plademunt, del restaurante Plademunt, El Restaurante Imaginario, en Alcalá de Henares (Francisco Díaz, 1), con una elaborada creación llamada Torridonut.
Para ella han rescatado la receta del hornazo de Alcalá. "Se trata de una masa dulce, tipo mona. Sobre eso hemos hecho nuestra torrija con forma de donut. Es un proceso de casi 40 horas: elaboramos la masa, la fermentamos, cortamos y freímos con forma de donut. Cuando está recién frita, le inyectamos una leche previamente infusionada durante cuatro horas con azúcar, canela, naranja y limón. Dejamos reposar durante 12 horas para que la miga se vaya deshaciendo. Luego la rebozamos en azúcar y canela y estaría lista", detalla el chef.
¿Su precio? 3,50 euros la unidad en el restaurante; 1,50 euros para llevar.
Iván no es nuevo en esto de los concursos: en 2024 firmó la mejor torrija de restauración, en la categoría de tradicional, con una receta de su suegra y elaborada con pan de hornazo. También ese mismo año ganó el certamen a la mejor ensaladilla.
En esta categoría, el segundo lugar ha sido para la receta presentada por Inclán Brutal Bar con su Torrija Brutal y el tercero para Formentor con Impostora de limón y canela.
A esta final han llegado diez participantes, cinco en cada modalidad, y todos han tenido que utilizar al menos dos ingredientes con el sello de Madrid Calidad.
Este certamen tiene como objetivo poner en valor la torrija como uno de los grandes iconos de la gastronomía madrileña, "promoviendo tanto el respeto por la tradición como la innovación culinaria, además de impulsar el uso de productos de calidad y cercanía", señalan desde la organización.
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