


























Una larga barra de metal que ocupa casi una pared entera, peque�os azulejos tapados con carteles, taburetes, mesas altas, caf� con leche en vaso y una pata de jam�n empezada detr�s de la barra. A simple vista, un bar m�s de los cientos que hay en todas las ciudades de Espa�a. Anclado en los a�os 80, el �nico signo de modernidad en el Bar Benito, ubicado en el madrile�o barrio de La Ventilla, es una tragaperras digital, un aire acondicionado y un c�digo qr para seguir su perfil en Instagram.
Pero esta tasca, regentada por el matrimonio formado por Benito y Josefa, no es un bar cualquiera. Por lo menos desde que se estren� Torrente presidente, la �ltima entrega del polic�a creado por Santiago Segura que ha arrasado en la cartelera.
El mes�n se transform� durante un mes en el Bar Anto�ito, regentado por el personaje que interpreta Ca�ita Brava y local de cabecera del agente que encarna Santiago Segura. �Lleg� por casualidad�, explica Benito detr�s de la barra. �Un experto en localizaciones vio el bar y estuvo intentando convencerme; yo no quer�a, me parec�a que me incordiar�a mucho�, reconoce.
Fue el mism�simo Segura el que acab� persuadi�ndole. �Se present� un d�a por aqu�, hablamos y me convenci�, asegura Benito. �Creo que le gust� la luz, estos azulejos -dice se�alando la pared tras la barra- y que es un bar muy antiguo, no se ha tocado nada desde que se abri� en los a�os 80�, explica. �Este siempre ha sido un bar torrentiano, lo que ahora llaman vintage�, dice entre risas Benito.
El proceso de transformaci�n de la taberna en el bar de la pel�cula dur� varias semanas. �Quitaron las verjas y pusieron unas cortinas, pintaron el techo y cambiaron la decoraci�n�, explica Josefa.
El rodaje dur� una semana, y por el bar pasaron decenas de personajes del universo de Jos� Luis Torrente, actores como Gabino Diego, el propio Santiago Segura -�un se�or muy serio�, asegura- y personajes como Omar Montes. En total, el local estuvo cerrado un mes en el verano de 2025.
El paso del hurac�n Torrente no ha cambiado ni un �pice el local. �Lo dejaron todo como estaba, se han portado muy bien y estoy muy contento y agradecido al se�or Segura por hacer parte de su pel�cula aqu��, confiesa orgulloso Benito.
�l ya ha visto el filme y se�ala la tele cuando sale el bar durante una entrevista a Segura en un programa: �Mira, mira, ah� est� el bar�, dice al un�sono el matrimonio. �Ahora me siento un poco m�s del Atleti y de El Fary�, le cuenta a uno de los habituales que le preguntan por su repentina fama.
Hasta la esquina entre las calles San Leopoldo y Magnolias llegan clientes atra�dos por el largo cameo del local. Pero los que lo llenan siguen siendo los clientes de siempre: vecinos y trabajadores de la zona. �Esto es un bar de parroquianos�, comenta con brillo en los ojos. �Vengo todos los d�as a desayunar�, dice un controlador de la zona SER. �Yo desde que era peque�a�, a�ade una clienta sentada en la barra del bar. �Y antes que ella sus padres�, apostilla Benito.
Este ciudadreale�o -�nacido en Villarrubia de los Ojos, en 1964�, especifica- lleg� con 15 a�os a la capital. En los a�os 80 trabaj� en el caf� que antes ocupaba el Bar Benito. En los 90 mont� su propio local un par de calles m�s abajo y en 1995 cogi� el traspaso de ese primer bar y lo transform� en lo que es hoy.
Benito no se parece nada a Ca�ita Brava. Alto, con la sonrisa siempre en la boca, se mueve r�pido detr�s de la barra y saluda a casi todos los que entran por su nombre.
Aqu� pasa casi todo el d�a, desde las 7 de la ma�ana que abren hasta las 10 de la noche que cierran, de lunes a viernes. �Y los s�bados, pero s�lo hasta mediod�a�, apostilla Josefa. �Y cuando ella falta porque est� enferma, casi que tengo que cerrar�, a�ade cari�oso Benito.
En las paredes, fotos de la virgen del pueblo, las pertinentes licencias, una instant�nea de su �poca de cantante con el grupo de flamenco rock Los Benis -�lo dejamos tras la pandemia�-, el reclamo del �tinto de verano de Benito Serrano� y desde hace unos meses fotogramas de la pel�cula y un cartel de Torrente presidente.
�Este bar me ha dado de comer en los buenos y en los malos tiempos�, dice Benito. Y de esos �ltimos ha habido unos cuantos, aunque su resistencia ha sido estoica. �He llegado a tirar c�scaras de mejill�n al suelo para que pareciera que hab�a m�s gente�, comenta. Y s�, �l tuvo una �poca en la que �me dejaban a deber 6.000 pesetas de g�isqui�, dice entre risas.
Pero el local sobrevivi�, gracias a esos parroquianos y, a lo que seg�n Benito es su especialidad. �Vienen muchos grupos, todo el mundo se conoce y nadie se molesta, se sienten como en su segunda casa�.
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