El restaurante Baoyilong de López de Hoyos incorpora a su carta una sorprendente versión 'premium' del tradicional xiaolongbao por 6,80 euros la unidad

Diego Song, con el bao imperial en su restaurante Baoyilong.
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Diez centímetros de diámetro y 150 gramos de peso; carne de cerdo, cangrejo y sus exquisitas huevas y un intenso caldo como relleno. Así es el bao más singular y viral de China que ahora llega a Madrid, al restaurante Baoyilong, pero solo a una de sus dos sedes: la de López de Hoyos, 327. Este bocado imperial aterriza para quedarse en su carta.
En esta casa especializada en baozi (bollos chinos de masa suave, ligera y esponjosa cocinados al vapor y luego dorados a la plancha) se elaboran cada día de manera tradicional y artesanal: "A mano, cerrando uno a uno y con un caldo en su interior que se ha cocinado durante horas", cuenta Diego Song, copropietario junto a su socio Juan Wu de esta enseña empeñada en acercar Shanghái a la capital.

Este bao se toma con pajita para beber el caldo y luego el bollo y su interior se come con palillos.
Tras un viaje a la ciudad china, apostaron por traer el concepto aquí y en octubre de 2024 abrieron su primer Baoyilong (Núñez de Balboa, 64) y hace apenas tres meses montaron el segundo muy cerca de Arturo Soria. En ambos, "el respeto a la tradición es máximo", señala Song. Tanto que en su búsqueda de la autenticidad echaron mano de uno de los chefs más reconocidos en la elaboración de baos de Shanghái para poner en marcha el restaurante.
"Queríamos asegurarnos de que cada detalle, la masa, el plegado, el equilibrio del relleno y el caldo se hiciera como en su lugar de origen", apostilla Diego, segunda generación de hosteleros chinos que llegaron a España en 2000. "Tras mucho trabajo y esfuerzo abrieron Kintaro y luego fuimos creciendo con otros conceptos: sushi, ramen, hotpot y barbacoa", resume así la historia de su familia en la hostelería madrileña.

Se hace de manera artesanal cada día.
En ese trasladar la gastronomía del gigante asiático, Song y Wu han apostado por incluir en su propuesta el bao imperial, todo un bocado viral en China desde hace una década y que ha empezado a llegar a Europa desde hace poco
Se trata de una versión gigante de los famosos xiaolongbao al vapor y premium por la presencia de las huevas de cangrejo, producto de lujo y un manjar exótico de sabor intenso, textura sedosa y perfil umami que históricamente brillaba en los banquetes imperiales y en los festejos de la alta sociedad china; en la actualidad es sinónimo de arte culinario y tradición.

Este restaurante está especializado en baozi.
Completa el relleno, además de las carnes de cerdo y de cangrejo, un caldo concentrado del citado marisco elaborado durante horas que se funde dentro del dumpling mientras se cocina al vapor. La masa que lo envuelve debe soportar bien el calor que hay en su interior y ser a la vez fina y esponjosa. Algo que han conseguido tras un complicado proceso, con mucho probar y errar. La clave era replicar las texturas y los sabores que Diego Song había conocido durante su viaje a Shanghái.
Este bao imperial se sirve -recién hecho en su cocina vista- en una cesta de bambú y para disfrutarlo tiene su propio ritual: con una pajita se sorbe el caldo y después, con los palillos, se abre el panecillo y se come el interior con la masa (precio, 6,80 euros la unidad).

Noodles con verduras frescas y sopas completan la oferta de este comedor.
Si quiere seguir con el festín, el restaurante ofrece gyozas a la plancha, dumpling de masa fina al vapor, noodles salteados con verduras frescas y salsa de soja de fermentación artesanal, sopas tradicionales, entrantes y guarniciones... Todo hecho en casa y fiel a la tradición.

























