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Me escribe a primer hora mi amigo Esteban Masclans, que es mi proveedor de bacalao. El mejor de la ciudad, por supuesto. Que si he tomado nota del café que tomaron Mercedes González y Leire Díaz. Y que si lo he relacionado con los análisis de Steven Pinker sobre el lenguaje indirecto.
Bien está. La columna ha sido escrita y mañana sale.
En su famosísimo El arte de escribir columnas, que hasta los niños conocen, Paul Johnson abomina del taxista como informador del columnista. Y en un pasaje memorable recomienda, por el contrario, hacerse con los servicios informativos de un buen jardinero.
No sabía el maestro lo que puede hacer por el columnista un buen ballacaner.



























