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Para ilustrar el Jornal de hoy hemos plagiado A Bigger Splash de David Hockney, donde aparece al fondo, dentro de la casa mid-century modern, un varón escribiendo en su estudio (el reflejo en la ventana impide verlo con claridad). En nuestra versión, el diarista se ha encarnado en ese hombre; deja por un momento de escribir y observa las quietas aguas de la piscina. No hay dinámico chapuzón y solo queda la geometría racional de la arquitectura moderna, las regulares líneas de la muerte.
(Terminado el domingo catorce de junio, tarde, comparando la tensión de lo vital y lo racional del A Bigger Splash, ese cuadro apolíneo y dionisiaco, con la pretensión de la Sagrada Familia, pastiche dionilíneo y aposaco, líneas como trazadas por el Dioni y apócope de a tomar por saco; y el castillo de fuegos artificiales encajonado entre las torres, a quién se le ocurre meter un castillo dentro de una iglesia, la Ciudad Terrena metiéndosela a la Ciudad de Dios; y ese templo expiatorio y con razón, y lo que os queda por expiar: todas vuestras culpas menos la blasfemia de Gaudí, que reconoció que esa babel capona no puede gustar a las personas serias; y, en fin, ese espectáculo fallero y la basilisca digo la basílica que no arde, a ver cómo lo explicas: templo explicatorio, Rabinovich).

























