Ahora no nos defraudes, has de compensarnos con un buen chute de la épica de los humildes

Vozinha, portero de Cabo Verde, celebrando el empate con España en el Mundial.AP Photo/Mike Stewart
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Una de las tradiciones más entrañables de los mundiales es la de adoptar a una nación modesta. Los niños del 81, en Italia 90, nos nacionalizamos de aquel Camerún de Roger Milla, que tenía declarados 40 años y cara de tener 50. Luego Camerún se hizo una potencia regional del fútbol y en el 94, en Estados Unidos, encontramos a otra debutante desaforada: nos hicimos de la Nigeria de Amokachi y Okocha, que envió a Argentina a la repesca en la fase de grupos.
España ha tenido en este Mundial un inicio solidario con la memoria sentimental de los niños que serán los nostálgicos del mañana. Les ha donado el recuerdo de un underdog muy prometedor. Esta Cabo Verde que ha reventado el mercado de las apuestas y que trae uno de esos héroes inesperados que forjan las grandes historias de los mundiales. Se trata de un tipo con una valoracion en el mercado equivalente a dos días de salario de Unai Simón, que se llama Vozinha y que tiene cara de estar ya un poco harto de la vida. Tiene 40 años, la ilusionante vida laboral del que guarda la meta de un segunda división en Portugal y acudió a la gran cita con la alegre expectativa de ser goleado en cada uno de los tres partidos que disputaría antes de regresar a casa.
Es portero, como aquel Conejo de la Costa Rica que llegó a octavos, que terminó fichando por el Albacete y que era un exponente perfecto del fútbol beato y mostachudo de entonces, en el que los cancerberos esperaban el pitido inicial postrados, más temerosos de Dios que del delantero rival.
Curiosamente, un Mundial con tres sedes es menos Mundial y la competencia de 48 países abarata la gesta. Yo ya no tengo la ilusión panini de entonces por la competición, pero cuando Curaçao marcó el empate ante Alemania, volví a sentir la punzada. Pronto regresamos a ese aburrido lugar donde siempre gana Alemania y el humilde encaja siete goles. Entonces apareció la Cabo Verde heroica con su fútbol de archipiélago, su ritmo de morna, su alienación emigrante y un lateral izquierdo que encontraron en Linkedin. Te has cargado el debut de España, Vozinha. Ahora no nos defraudes, has de compensarnos con un buen chute de la épica de los humildes. Yo ya me he enganchado al Mundial y voy a lomos de la tortuga boba. Cabo Verde o barbarie.




















