En una conversación que fácilmente podría haber sido un capítulo de uno de sus podcasts, el cofundador de Nude Project y la empresaria e influencer británica reflexionan sobre el valor de la cercanía en un mercado saturado de discursos impostados

Bruno Casanovas y Grace Beverley, en el foro Future Makers.
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Reza el viejo adagio que "si te gusta lo que haces, no trabajarás un día en tu vida". Y es por eso que Bruno Casanovas (Madrid, 2000) soltó ayer en Future Makers, sin pelos en la lengua, que su trabajo como co-CEO de Nude Project es -con perdón- "fucking amazing". Porque salir a pasear por Barcelona, por España, por todo el mundo y ver a cientos de chavales portando el nombre de su marca en la espalda, incluso después de facturar más de 26 millones de euros, es "fucking amazing". Y porque meterse en su tienda en la madrileña calle Fuencarral y verla llena de gente es -también- "fucking amazing".
Que esto te lo cuente mientras está repanchingado en un sillón, descalzo, rascándose los pies, ante un auditorio de veinteañeros que vibran con sus palabras, que sueñan con repetir su éxito, no es una anécdota, sino el mensaje: que la relatability, ese poder resultar cercano a tus clientes sin impostarlo, y la autenticidad se han convertido en la mejor baza de los futuros empresarios zetas.
Lo mismo te dirá Grace Beverley (Londres, 1997), pero sin palabrotas. De su conversación con Bruno y de las respuestas a los jóvenes se desprende que su mayor superpoder como cerebro de tres empresas multimillonarias -la marca de activewear TALA, la aplicación de fitness Shreddy y The Productivity Method- es precisamente ser de la misma generación que su público y saber, por instinto, qué les hace falta.
"Se trata de crear cosas en las que otras empresas ni siquiera habrían pensado, precisamente porque son muy pocas las que están dirigidas por gente joven", explicó la también influencer británica, que se dio a conocer en redes sociales mientras estudiaba Música en la Universidad de Oxford bajo el seudónimo GraceFitUK, durante el encuentro. "Por eso has tenido tanto éxito: porque eres normal, y lo digo en el mejor sentido de la palabra", añadió Casanovas.
Tan genuinos son estos dos titanes del mundo de la moda (y también del podcasting, otra avenida digital que ha sabido explotar su generación) como los future makers que se lanzaron a preguntarles por los influencers que van a Andorra -"es una montaña", explicó Casanovas a Beverley- a evitar Hacienda. "Pagaría todos los impuestos del mundo por vivir en España, os lo juro", se sinceró Casanovas. "He tenido la suerte de viajar por todo el mundo, pero no hay un puto sitio como en el que vivimos. Y quien dice que no hay oportunidades... Por mis huevos no hay oportunidades. Están en todas partes". Más claro, imposible.
Y si tuviera que volver a empezar desde cero, ¿en qué invertiría primero? Casanovas no duda: "Es una pregunta que me hago constantemente. Creo que mi mayor competencia eres seguramente tú", aseguró, señalando al chico de 19 años del público que le lanzó la pregunta. "A quien de verdad me preocupa es al próximo chaval que viene detrás, más que Amancio Ortega, que está descansando allí en Galicia". Bromas aparte, la clave, según el cofundador de Nude Project, está en las redes sociales, el ecosistema por excelencia de su generación: "Con un vídeo guapo y una idea loca, aunque sólo tengas 25 seguidores, puedes pegar millones de visitas que eventualmente cambie la oportunidad de tu negocio".
No hace falta mucho más que un teléfono y la convicción de que lo que haces es, para ti, fucking amazing.


























